Hoy iniciamos con la noticia sobre el fallo del Supremo contra los aranceles de Trump, incluyendo los que amenazó con poner a cuanto país osara vender petróleo a Cuba.
Aunque se cambia una medida que busca la estrangulación total del país, no se cambia la definición de que somos una amenaza inusual y extraordinaria, por lo que debemos esperar cuántos posibles vendedores de combustible estarán dispuestos a enfrentar todos los riesgos que hoy asumen todos los barcos petroleros.
La justicia estadounidense determinó que el presidente no tiene facultad legal para imponer aranceles unilaterales usando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, por lo que se revoca el arancel que castigaba a terceros países por suministrar petróleo a Cuba.
Por lo tanto, desde este 24 de febrero, cesa el cobro de este impuesto ilegal que buscaba paralizar la llegada de combustible a la Isla, aunque la Casa Blanca ha invocado la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que impone un arancel general del 10% al 15% a todas las importaciones que entren a EE. UU.
A diferencia del anterior, este arancel es global y no puede usarse como «bisturí» para castigar solo a quienes comercien con Cuba. Es una medida desesperada que afecta a todos sus aliados por igual.
Antes de la despedida, echemos luz sobre los sucesos que estremecieron a varias ciudades mexicanas el domingo. Es falso que México operara por mandato de EEUU. La Presidenta lo aclaró. Fueron fuerzas especiales mexicanas. Lo que se ha dicho poco es de dónde salió el armamento pesado de los narcos que desataron el pánico en varias ciudades importantes.
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