El jueves llegan los restos de nuestros compatriotas caídos heroicamente defendiendo la soberanía de Venezuela y corresponde hablar del tema que sigue siendo dominante en las redes, debido a que los subordinados al Rubio-Trumpismo y los medios que reproducen sus mensajes amplifican las amenazas a Cuba como previsible próximo blanco de ataque, buscando amedrentar.
Sin embargo, es bueno oír a quienes tiene otra perspectiva del mismo tema.
Miren a María Corina Machado, que aplaudió a Trump y se quedó sin nombramiento, insistiendo en que bombardeen y luego que la lleven encima de un tanque hasta Miraflores.
Casi parece que Marco Rubio le está serruchando el piso a Trump, pues vive hablándole al oído ante las cámaras y más recientemente le pasó papel indicándole lo que debía hacer en ese momento y no parece haber un analista serio que no coincida en que toda esta es lo que se llama una huida hacia delante, distrayendo a para cometer sus fechorías mientras el mundo contempla atónito lo que hace y lo que amenaza con seguir haciendo.
Por otro lado, tenemos declaraciones del jefe de los secuestradores de Maduro:
No creemos que haya un cubano que no se haya conmovido cuando se conoció la resistencia de nuestros combatientes, y encima ahora cuando se filtra que era falso que Estados Unidos mintió al decir que no tenían bajas y luego que tenían sólo unos pocos heridos.
El coraje de los cubanos no está escrito en ningún protocolo. Viene en el ADN. Merecen en verdad el más grande de los homenajes y reconocimientos. Honor y Gloria a ellos y a todos los que los antecedieron en la historia de la Seguridad Personal y las misiones internacionalistas. Así como la heroicidad en Angola paró en seco las amenazas de la era Reagan y otras, la de estos 32 que se batieron hasta la última bala en cumplimiento de sus misiones, le pone un freno a los de esta época.
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