La Habana, Cuba.- En varias ocasiones el Comandante Ernesto Che Guevara participó en reuniones de carácter internacional, en las que no sólo combatió con la fuerza de la palabra en defensa de Cuba sino también a favor de la causa de los pueblos de América y de las naciones subdesarrolladas.
Precisamente el 11 de diciembre de 1964 habló ante la décimo sesión de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas en la que enfatizó que Cuba había venido al seno de la ONU a fijar su posición sobre los puntos más importantes de controversia y lo haría con toda la responsabilidad que entrañaba el hacer uso de esa tribuna.
En su intervención el Che trató temas cruciales como el referido a la paz. Detalló que la denominada coexistencia pacífica no podía existir solamente entre los países poderosos si en realidad se pretendía lograr un clima de paz en el mundo y por ende llamó la atención de la situación que padecían los países del Tercer Mundo, víctimas de peligros y agresiones y sometidos a una cruel explotación a través del tiempo.
Significó que la coexistencia pacífica debe ejercitarse entre todos los Estados, con independencia de su tamaño desde el punto de vista geográfico y de la influencia que pudieran ejercer a nivel internacional.
El Che en forma contundente denunció las acciones realizadas por los Estados Unidos de América que gravitaban sobre el normal desarrollo de la coexistencia pacífica a escala mundial y en diferentes regiones en específico.
Se refirió a la situación específica de sometimiento que padecían algunos pueblos en el mundo, como el de Puerto Rico y resaltó la digna actitud y labor de patriotas relevantes como era el caso de Pedro Albizu Campos, quién tuvo que padecer muchos años de encarcelamiento en los Estados Unidos, y acerca del cual llegó a expresar que era un símbolo de la América todavía irredente pero indómita.
En su discurso en la Organización de Naciones Unidas el Che trató también con respecto a la situación de los pueblos del continente africano. Recordó que elementos reaccionarios valiéndose de las Naciones Unidas lograron imponer sus intereses, por ejemplo en Congo, y hasta cometer crímenes, como fue el caso del asesinato del luchador Patricio Lumumba.
El Che por supuesto hizo referencia en las Naciones a la política agresiva de los Estados Unidos contra Cuba y de manera muy específica recordó lo sucedido en 1962 cuando los Estados Unidos desencadenaron lo que históricamente suele ser identificado como la Crisis de Octubre o del Caribe y resaltó la firmeza mantenida por el pueblo cubano y su Gobierno Revolucionario ante incluso el peligro latente de sufrir una intervención directa de los Estados Unidos, y hasta un ataque nuclear.
También evocó aspectos planteados en la Segunda Declaración de La Habana, aprobada por el pueblo de Cuba el 4 de febrero de 1962, en la que al hacerse alusión a la lucha revolucionaria de los pueblos, se patentizó: “Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.”
El propio 11 de diciembre de 1964 el Che volvió a hablar ante los participantes en la Asamblea General de la Organización de Unidas al realizar el derecho de réplica.
Respondió a los planteamientos hechos por los representantes de varios países y al comentar acerca de cómo y por qué se generan revoluciones en el seno de los pueblos, significó: “Nosotros sostenemos, una y mil veces, que las revoluciones no se exportan. Las revoluciones nacen en el seno de los pueblos.”
Detalló que las revoluciones las engendran las explotaciones que los gobiernos, y citó el de varios países de América Latina, ejercen sobre sus pueblos y añadió “…la realidad es que no pueden exportar revoluciones”.
Después de haber concluido su presencia en la sede de la Organización de Naciones Unidas, el Che inició una extensa gira, que se prolongó hasta mediados de marzo, por varios países de África y del Medio Oriente.
Y en la capital de Argelia, el 24 de febrero de 1965, realizó lo que fue su última participación en un evento de carácter internacional.
En el segundo seminario económico de solidaridad afroasiática expresó la trascendencia que le atribuía al ejercicio del internacionalismo al exponer el siguiente concepto: “No hay fronteras en esta lucha a muerte; no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo; una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos. El ejercicio del internacionalismo proletario es no sólo un deber de los pueblos que luchar por asegurar un futuro mejor; además, es una necesidad insoslayable.”