El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, llamó este domingo al cese inmediato de los ataques contra Irán y advirtió que la crisis en Oriente Medio se convirtió en «una preocupación común de todas las partes internacionales». La declaración llegó durante una conferencia de prensa celebrada en el marco de la cuarta sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional, donde el canciller respondió preguntas de periodistas nacionales y extranjeros sobre la política exterior de Beijing.
La postura de China es clara, subrayó Wang Yi: «exige el establecimiento inmediato de un alto el fuego y evitar la expansión de la guerra». El canciller fue más lejos al señalar que el conflicto no tenía justificación desde su origen. «En esencia, tal guerra no debería haber comenzado desde el principio», afirmó.
Wang Yi apeló a la experiencia histórica de la región para respaldar su posición.
«La historia de Oriente Medio ha demostrado que la guerra no solo no es una solución, sino que es la fuente misma de la formación de crisis y más problemas», sostuvo el jefe de la diplomacia china según la información de la cadena Telesur.
La declaración llega en un momento de máxima tensión. Hace una semana, Estados Unidos e Israel lanzaron una campaña de ataques coordinados contra Irán con el objetivo declarado de desmantelar su programa nuclear y reducir sus capacidades militares. Teherán respondió con represalias contra intereses estadounidenses e israelíes en la región. Esta semana, el presidente Donald Trump escaló la retórica al anunciar un inminente ataque masivo y amenazar con la «destrucción total» de nuevos objetivos.
Beijing rechaza las «revoluciones de colores»
En uno de los pasajes más contundentes de su intervención, Wang Yi dejó en claro la posición de China frente a los intentos de transformación política forzada. «El destino de los países de la región debe ser determinado por la gente de esa misma región», afirmó, añadiendo que «el intento de cambiar los sistemas políticos desde el exterior o lo que se llama ‘revoluciones de colores’ no es aceptable».
La declaración marca una línea directa frente a los objetivos estratégicos que Washington ha vinculado a sus operaciones militares contra Irán, entre los que se ha mencionado públicamente la desestabilización del gobierno de Teherán.
China, como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y socio comercial y energético de Irán, se posiciona así como uno de los actores internacionales con mayor peso para reclamar una salida diplomática al conflicto que amenaza con desestabilizar toda la región de Asia Occidental.
Fuente: Juventud Rebelde.
