Muchas han sido las agresiones y actos terroristas del gobierno de los Estados Unidos contra nuestro país durante estos años de Revolución.
Disimiles son los ejemplos que podemos poner , luego de que los llamados voceros del imperio, o sea la mafia anticubana comenzara a exigir justicia , tras la heroicidad protagonizada esta semana por el Servicio de Guardacostas de Villa Clara , tripulación que cerró filas a diez contrarrevolucionarios completamente armados , que venían procedentes de la Florida, con la intención de ingresar a nuestro territorio para realizar sabotajes, incidente donde lamentablemente perdieron la vida cuatro de ellos.
En tal sentido a estos voceros se les olvida en este minuto todos los atentados que ha sufrido nuestro pueblo , como el suceso del seis de octubre de 1976 cuando un avión de Cubana de Aviación fue objeto de un sabotaje que lo hizo estallar en pleno vuelo cerca de las costas de Barbados, provocando la muerte de todos sus tripulantes y pasajeros, entre ellos, el equipo de jóvenes cubanos ganadores del Campeonato centroamericano de Esgrima, que tuvo por sede a Venezuela, y otros viajeros guyaneses y coreanos.
A casi cincuenta años del vil atentado los familiares de las 73 víctimas, y los pueblos cubano, guyanés y coreano, siguen reclamando justicia. Los principales culpables aún no han sido sancionados y continúan su carrera criminal.
Malhechores que concibieron, planificaron y dirigieron acciones homicidas desde los años sesenta, cuando empezaron a practicar el terrorismo a sueldo de la CIA en varias partes del mundo, entre ellos se encuentran los ya desaparecidos Luís Posada Carriles y Orlando Bosch, este último con la desfachatez que siempre lo caracterizó en una oportunidad dijo : pusimos la bomba y que…..
Por eso Cuba posee sobradas razones y la fuerza moral suficiente para reclamar justicia por ese crimen, mientras el expediente de Barbados permanezca sin concluir, los familiares y el pueblo cubano no descansaran hasta que se logre castigar a los responsables de ese flagelo.
A pesar de ese trágico suceso, los sabotajes no han podido amedrentar a los deportistas cubanos que han encontrado en representar al país una manera de demostrar su apego al proyecto social cubano.
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