Cuba Vive
Domingo, 22 de Mayo de 2022

Sugerente y veterana

2022-04-14 14:39:13 / web.radiorebelde@icrt.cu / Heydi González Cabrera


Aunque bien pudiera referirme a una mujer, con mayor razón en tiempos en que la longevidad aspira a sobrepasar los 100 años, realmente, no es una fémina a quien aludo, sino a una edificación muy conocida por los cubanos  del siglo pasado. 

Teniente Rey y Compostela, justo donde convergen estas dos calles centenarias de la vieja ciudad, se levanta una edificación que fue famosa en América, por el prestigio del servicio que prestaba. Me refiero a la renovada farmacia La Reunión, obra restaurada más de 90 años después, y que ha sido recreada en el esplendor de sus orígenes, con el más absoluto respeto a los detalles que le conocieron nuestros ancestros. De esa historia, le contamos brevemente:

En la primera mitad del siglo XIX llegaron a La Habana dos catalanes, José Sarrá y su tío Valentín Calatalá, ambos farmacéuticos que abren una pequeña farmacia en la calle Teniente Rey con la idea de vender recetas a precios módicos para los habaneros. Llamaron a la farmacia “La Reunión” de Sarrá-Calatalá y compañía, y muy pronto estaban vendiendo más de sesenta patentes con un sinnúmero de medicamentos preparados con las hierbas medicinales cubanas.

Como un toque de magia, hizo lo suyo el proceso restaurativo, sustituyendo las piezas más deterioradas o de las que se perdieron por el tiempo. Renacieron los mármoles del piso, el esplendor del mobiliario, las pinturas murales en techos y paredes, y por supuesto, las maravillas de herrajes que parecen encaje junto a vitrales multicolores.

Cual labor de magos, restauradores y especialistas resucitaron la antigua farmacia Sarrá, con sus vidrieras y estantería principal exponentes de una decoración impresionante, resultado de un previo trabajo minucioso.

 Como paso obligado en el rescate de la parte más antigua de la Habana, antecedió un largo proceso de excavaciones, efectuadas por un grupo de especialistas del Gabinete de Arqueología. Bajo innumerables capas de tierra, fueron resurgiendo a la luz, valiosos exponentes de la colonia. Entre ellos, considerable número de frascos de vidrio que pertenecían a farmacias existentes allá por el siglo IXX.

 Los hallazgos se lograron en un sitio que, debido a sucesivos usos y transformaciones, fue variando la imagen del lugar en correspondencia con los movimientos de relleno del subsuelo. Al quedar perpetuados en la sucesión de estratos, las piezas devienen evidencias importantísimas que, prácticamente, hablan de la vida en cada época.

 Vale decir, que fueron agrupados según la capa en que se hallaron y clasificaron por el grado de semejanza, aun cuando provinieran de estratos de diferentes profundidades. Un minucioso análisis posterior revelaría sus rasgos tecnológicos y el origen de factura, llegando incluso a determinarse hasta el contenido de los recipientes.

 Los coleccionistas saben que los frascos de farmacias tienen un especial encanto decorativo. Denominados "albarelos", en su blanca porcelana resalta el diseño dorado que enmarca los nombres de pócimas, raíces y cuanto tipo de plantas medicinales se utilizaban entonces.

 Fueron tantos los hallazgos de albarelos y otras piezas de farmacia, que los expertos arqueólogos concluyeron en buscar antecedentes de la farmacopea criolla, y por ende, a preparar su historia médica durante la etapa de la colonia, y así, descifrar su secreto.

Hoy podemos hablar de la existencia de originales, que incluso, se encontraron en el propio centro, olvidados en algún rincón. Entre ellos, hasta libros donde los farmacéuticos anotaban las formulaciones solicitadas por sus clientes.  

 Pero, es bueno saber que en tiempos de la colonia los propios médicos preparaban y prescribían medicamentos, en tanto que algunos farmacéuticos, no solo preparaban prescripciones, sino que fabricaban grandes volúmenes para su comercialización. Sin perder de vista que La Reunión, en su época, expendía variedad de productos que poco o nada  tenían que ver con la farmacopea, por ejemplo, perfumería y aparatos ortopédicos. Ahora, ofertan medicina natural, homeopática y de frutos frescos y especias. Además de ser  un  Museo de la Farmacia Habanera

 Podemos resumir, que esta obra, como tantas otras de ese trabajo meticuloso e impresionante de un ejército de restauradores de distintas artes, hicieron posible el rescate de la ebanistería, porcelana, vidrio, fundición, herrería, y tantas excelencias en el resultado, que tal parece son, genuinas piezas de estreno.


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