Dany Miranda: El eterno número 14 de los Tigres

La Habana.- Dany Miranda no es para mí solo el campeón olímpico, ni el actual monarca de la Liga Élite, era uno de mis ídolos infantiles, el hombre de los grandes momentos del equipo Ciego de Ávila, el número 14 incómodo por su verbo directo y transparente que retiraron del deporte activo con apenas 29 años de edad.

Omar Venegas, Vicepresidente del INDER y amigo de Dany, tuvo la oportunidad de seguir su carrera, primero desde su puesto de director de la EIDE avileña Marina Samuel Noble y después como director provincial de deportes.

Desde ese momento se veía que iba hacer un pelotero diferente, siempre fue muy disciplinado, respetuoso, era además muy inteligente tanto para jugar al béisbol como en la parte docente.

Cuando llegó a la Serie Nacional a finales de los años 90 del pasado siglo impresionó por su talento, Benigno Daquinta, estadístico de Radio Surco expresó:

Recuerdo que Manuel Álvarez le dijo al director en ese entonces Pablo Darío Cid que lo pusiera a defender la receptoría y le dijo que no, que estaba Roger Machado que era preselección del equipo Cuba. Pues este va a ser una estrella, en la base que lo pongas lo hará bien, hasta de director, porque Dany nació para el béisbol.

El hombre se me develó en su mayor estatura humana, cuando pasaron los años y al verme periodista no se olvidó del niño que fui, hijo de un humilde reparador de equipos de refrigeración que al arreglarle su refrigerador no quiso cobrarle por ser el hacedor de tantas alegrías familiares, enseguida le dio a Guillermo padre una pelota autografiada, que guardé como un trofeo.

Escuche y descargue la propuesta radial:

Tuve la oportunidad de entrevistarlo minutos después de ganar el título en la III Liga Élite, tras barrer de manera espectacular a Las Tunas. Ahí se mostró muy optimista en su carrera como director que apenas iniciaba.

Me siento muy emocionado, ha sido una de las cosas más lindas que me ha pasado en mi vida, el público de Ciego es muy fiel y nos acompañó en todo momento.

Desde ayer busco las palabras que le debe un periodista más allá de cubano, avileño, a quien se fue sin comandar el equipo Cuba a la Copa Mundial Sub-23 años, ni a sus Tigres en el extranjero, a quien acariciaba con su crecimiento el sueño de dirigir el equipo grande.

Este hijo del barrio Las Palmas, en el municipio Chambas, de ascendencia muy humilde, jamás imaginó que sería reconocido como Hijo Ilustre de Ciego de Ávila.

Es un gran orgullo ganármelo con mi esfuerzo y dedicación, esto implica más compromiso.

Imaginé que vencerías como lo otra ocasión hace seis años, cuando te aferraste a la vida después de una intervención quirúrgica que se extendió a 9 horas, pero no fue así.

La noticia llegó como un trueno, me desveló, me llevó a recordar tantas conversaciones compartidas, a revisar los últimos mensajes, a recordar cuantas veces el pecho se llenó de orgullo por el pelotero, el director, el amigo que pudo encontrar en el diamante el motivo para superar no pocos desafíos de la vida.

Cuando uno ve al pueblo reconociéndote y gritando tu nombre, eso te emociona.

“Guille haz tu trabajo y no me des de favorito, que yo no me molesto por eso”, y de verdad que no se molestaba, en el terreno demostraba que la estrategia ganadora de un equipo de béisbol no se diseña con grandes nombres sino con cohesión, disciplina, a través de la confianza en los jugadores.

Hasta siempre hermano, el número 14 es tuyo.

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