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  • Jueves, 29 de Julio de 2021
  • La decisión de Arletis

    2021-07-18 12:57:45 / web.radiorebelde@icrt.cu / Roberto Mesa Matos


    La decisión de Arletis

    Manzanillo. - Cuando les comentó a Jorge Luis y Nuvia, los padres, la decisión de marchar a la Zona Roja (ZR) de enfrentamiento al nuevo coronavirus en un centro de aislamiento para personas sospechosas de esa enfermedad en esta ciudad del Oriente de Cuba, el salto de asombro de los progenitores fue mayúsculo.

    No era para menos porque Arletys Acosta García es tan “menudita”, delicada, y muy “casera” que los padres temían por la “pequeña princesa”, pero esta ya había tomado la decisión de ir a hacer el bien, de aportar donde se convocaban sus esfuerzos.

    “Había llegado la hora de probarme con 19 años de edad, de asumir una tarea de mucho riesgo, pero hacerla con responsabilidad, disciplina y rigor para proteger mi vida, pero también incorporarme a este combate contra ese virus que tanta tristeza nos deja. Comprendieron eso y ambos me apoyaron después.”

    Licenciada en Educación de la Primera Infancia, esta muchacha es educadora de un círculo infantil “La Edad de Oro”,  en la Ciudad del Golfo de Guacanayabo, profesión que afirma “no me es difícil porque cuando tienes amor por algo, le pones toda la dedicación posible. Además es una actividad muy satisfactoria para la cual se necesitan mucha paciencia y creatividad.  

    La decisión de Arletis

    “Desde que el niño se incorpora al centro se puede destacar su alegría y a la vez la responsabilidad y amor para educarlos, poco a poco. Hay días tensos; entonces realmente el infante se puede sentir mal y tienes que saber cómo actuar, es un momento en que toda la atención debe estar en función del niño porque hay que enseñarlos a cumplir los horarios y en estos momentos más al inculcarles las medidas higiénicos-sanitarias, vigilar el sueño porque pueden asumir posturas inadecuadas, llevarlos al baño, estar pendientes del despertar, el levantarse, los hábitos después de la merienda de la tarde y la despedida.

    Los colectivos de los círculos infantiles sostuvieron un desempeño admirable porque en ninguna de esas instalaciones hubo evento de transmisión de COVID-19.  ¿A qué atribuye usted ese resultado?

    “No hubo ningún niño enfermo porque el personal médico y docente cuidó excelentemente de ellos. En estos centros se mantiene el estricto uso del nasobuco, solo se les retira durante las comidas, aseo y el horario de sueño. Las actividades se realizan con el distanciamiento establecido utilizando las áreas apropiadas donde haya ventilación.

    “Desinfectan áreas, salones, y las manos de los niños y trabajadores al acceder al centro, también se chequea la temperatura corporal y cualquier síntoma de afección respiratoria.”

    Llega el instante de apoyar como voluntaria el trabajo en Zona Roja, ¿no pensó mucho la decisión de incorporarse?

    “Cuando te dicen nada más las palabras zona roja comienzan los “brinquitos” en el estómago, y pensé en mi familia, pero acepté  desde el primer momento porque si observamos las medidas de protección, el riesgo es mínimo y alguien tiene que hacer este trabajo útil y necesario para controlar la epidemia.

    “Estuve 14 días, en los que me dediqué, entre otras cuestiones, a limpiar los albergues y las áreas vinculadas al aislamiento como tal. Resultó estimulante compartir con mi cuñada, que también trabaja en el círculo infantil y otro muchacho, que era el que higienizaba antes que nosotras comenzáramos con la limpieza.

    “En ocasiones serví como mensajera entregando las pertenencias que los  familiares les hacen llegar desde sus hogares a los pacientes, estuve a cargo del pantry para trasladar en dúo el almuerzo y la comida con mi cuñada porque eran muchos alimentos y bandejas que había que distribuir. Al principio hice de todo un poco, pero después nos repartimos el trabajo por parejas para realizarlo con mayor facilidad.”

    Arletys comenta que eran días muy agotadores, a lo que se unía el cierto grado  de desesperación de las personas por el resultado del PCR, cuestión que muchas veces desequilibra emocionalmente, por lo que también aconsejó a varios.

    “En una oportunidad los médicos comenzaron a dar las altas y los positivos, y una señora escuchó su nombre sin que le dijeran nada y comenzó a llorar. Cuando el médico terminó de brindar el parte, y le dijo a la paciente que era negativa, la señora continuó inconsolable porque pensaba que era positiva por los síntomas. Me impresionó demasiado.

    “Para eso nos preparamos con herramientas de comunicación con los pacientes y apoyarlos mientras transcurría el aislamiento, además fui paciente en viaje y no voy a negar que la espera es desesperante.”

    La decisión de Arletis

    ¿No sintió miedo?

    “Solo cuando accedía a los dormitorios porque no sabía cuál era positivo o negativo al virus, además muchos me decían que tenían síntomas y realmente salían positivos. Es difícil luchar contra un enemigo microscópico, pero no imposible combatirlo siempre y cuando se asuman correctamente las medidas higiénico-sanitarias.

    ¿Qué sentimientos experimentó ante la sonrisa feliz de un niño cuando se marchaba a casa?

    “Es un momento emocionante porque felizmente ya el niño regresaba a su casa, a disfrutar de las comodidades del hogar y compartir en familia; jugar como lo hacía antes de enfrentar esta  situación. Trascienden como escenas muy emotivas.”

    ¿Qué otras imágenes guardará en su corazón cuando la COVID-19 sea historia?

    “Todo lo relacionado con la atención sanitaria y los servicios sociales, el trabajo de los médicos, la tristeza por las muertes a nivel mundial y en nuestro país,  la creación de la vacuna “Abdala”, las pesquisas que se han hecho para un mejor control de propagación de esa enfermedad, y el gran valor que hemos tenido los voluntarios para apoyar el personal de salud pública.”

    Usted me ha dicho que descansaba poco o no le gusta que la vieran sentada mientras otros jóvenes trabajaban, ¿por qué?

    “No me gusta que me vean sentada porque no sería justo que mientras los demás trabajen yo descansara, si lo hago me da un “corcominilllo” como diciendo párate que aún no hemos terminado, aunque yo ya hubiese hecho mi parte de la labor. Éramos un equipo y como tal teníamos que actuar.”

    ¿Qué hacía en el poco tiempo libre?

    “En el poco tiempo libre descansaba para tener fuerzas y seguir adelante. No me gusta leer pero lo hago para ser mejor profesional: los títulos relacionados con mi carrera. La lectura es importante para mí y no puedo dejar de mencionarte la Biblia por las grandes enseñanzas que refleja.”

    ¿La juventud está perdida?

    “Depende de muchos factores, principalmente de la forma en que cada persona es criada y los valores que se le inculquen en el ámbito familiar, hay jóvenes que tienen perspectivas buenas y otros se van por el camino incorrecto. Los jóvenes somos la fuerza con la que se cuenta para echar adelante la economía y la sociedad en nuestro país. Ninguna obra sería posible sin el concurso impetuoso y vital de la juventud, como el presente y el mañana de la Patria.”

    ¿Qué le aconsejaría a los jóvenes?

    “A ellos y a sus familiares que cumplan con todas las medidas higiénico-sanitarias, que se cuiden y que no salgan a la calle por gusto, el nasobuco hay que usarlo de manera correcta.

    “Hay que obedecer a los padres porque ellos quieren el bien nuestro, que apoyen a la sociedad y a las personas más vulnerables. Se puede salir de esta pandemia pero tiene que ser entre todos.”

    La decisión de Arletis


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       maikel Londres      Canadà

    21.07.2021 - 3:08 pm

    otro buen testimoniio ,me gusta leer esta shistorias ,gracias por publicarla Radio Rebelde .


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