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  • Jueves, 29 de Julio de 2021
  • Reino de amor

    2021-06-14 16:49:19 / web.radiorebelde@icrt.cu / Roberto Mesa Matos


    Reino de amor

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    Manzanillo.- Todo está perfectamente ordenado para ofrecer a los niños un ambiente esplendoroso por el cariño y los afectos; al visitante le queda la certeza de llegar a un paraíso donde reinan el amor, la sensibilidad y la ternura, donde se favorece el crecimiento humano desde las virtudes que hacen mejores a los hombres y mujeres.

    Existen áreas para esparcimiento, el descanso, el baile, el intercambio, y el  estudio (equipada con computadoras), televisores, refrigeradores, ventiladores, equipo de música. A los infantes matriculados en la casa de niños sin amparo familiar de esta ciudad del Oriente de Cuba los atienden tías maravillosas por el desempeño y, además, disponen de la guía de las profesoras, que llegan al inmueble dos veces por semana, luego de detenerse el período lectivo como medida para minimizar los riesgos de la COVID-19.

    Vania Salgado Campos, subdirectora de la casa, comenta que esa enfermedad obligó a reorganizar los horarios de vida e higiene, ahora prestando más atención a las medidas sanitarias como el uso del nasobuco, el lavado constante de las manos, la desinfección de las superficies, los chequeos de signos y síntomas de los niños y adolescentes y el pesquisaje a los trabajadores.

    “Es una labor que requiere de mucha dedicación y amor porque son pequeños y adolescentes con situaciones familiares diferentes, con sus  características personales, pero es gratificante el resultado, disfrutar de sus abrazos y besos, del cariño cuando llegas al portón del inmueble. Todos sentimos orgullo y pasión por acompañarlos".

    Reino de amor

    Reino de amor

    El de la ciudad del Golfo de Guacanayabo es uno de los tres hogares que existen en la oriental provincia de Granma. En el inmueble, ubicado en el reparto Nuevo Manzanillo, residen nueve menores de edad entre los siete a 18 años de edad.

    Salgado Campos comenta que con la realización de diversas actividades, el colectivo se propone suplir las carencias afectivas de los pequeños.

    “Las nueve asistentes para el trabajo educativo cuidan de los niños, los ayudan a hacer las tareas, los preparan para la vida y orientan cómo arreglar las camas, cocinar, servir la mesa, lavar, limpiar, organizar los cuartos y el hogar para que una vez que egresen ayuden en sus respectivas familias”.

    “Lo primordial en este sitio es el amor hacia los pequeños, la sensibilidad con la cual se asuma cada tarea sin días, ni horas porque las características de ellos lo requieren al proceder en su mayoría de familias disfuncionales con progenitores fallecidos o reclusos, separados o con trastornos psiquiátricos. Aquí somos su familia. Le doy gracias a la vida y a Dios por posibilidad de trabajar en un sitio tan especial como este”, dice Vania y observa de cerca Humberto Lázaro González Figueredo.

    Este adolescente, junto al hermano Luis Alberto, comparte los días junto a los otros siete que le obsequió el destino hace poco más de año y medio cuando llegó a residir al hogar.

    “Somos felices por el cariño que nos brindan las tías, muy especiales con nosotros. Ahora estudio séptimo grado en la secundaria básica Hermanos Martínez Tamayo y cuando termine deseo matricular en la escuela de formación militar Camilo Cienfuegos. Me “defiendo” bastante en las matemáticas: las ecuaciones y la geometría. Desde marzo estudiamos más, una hora y 30 minutos al día”.

    Reino de amor

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    “También tenemos la posibilidad de consultar bibliografía “navegando” por Internet en la computadora, y cada dos veces a la semana vienen las profesoras de la escuela a verificar las tareas y dejarnos nuevos ejercicios”.

    Edannis Arias Pérez, profesora de Español-Literatura de la escuela especial Camilo Cienfuegos, confirma que llega a este especial hogar par de ocasiones en siete días “durante las cuales verifico con mi alumno de octavo grado el cumplimiento de los temas que se transmiten mediante las teleclases y refuerzo con los ejercicios que le oriento”.

    - Es un reto bastante fuerte porque la escuela queda lejos…

     - “Sí, y yo resido también para esa zona a la entrada de la ciudad de Manzanillo, pero este es el desafío que nos plantea ahora el presente y tenemos que cumplirlo, somos maestros para educar y formar y mucho más con estos niños y adolescentes que demandan una atención más personalizada.”

    La pasión de Teresa y la sazón de Duralis

    “Seré trabajadora social”, determinó un día, hace ya más de veinte años, y en su vida laboral ha sembrado tanto cariño, entrega en una ruta fertilizada con amor que hoy la cosecha la recibe convertida en sonrisas agradecidas por donde quiera que anda: los niños, las madres, los abuelitos, las personas postradas o las que en algún momento tropezaron y ahora enderezan el rumbo.

    Reino de amor

    Teresa Díaz Cabrera es una de las más experimentadas trabajadoras sociales del municipio de Manzanillo, y desde hace poco más de dos años se desempeña en la casa de niños sin amparo familiar: “Hay que saber escucharlos, ubicarse en el lugar de ellos, comprenderlos porque aquí somos sus padres, los abuelos o tíos; los encargados de enseñarles y educarlos”.

    “No es fácil porque son características personales y familiares muy diferentes; propiciamos intercambios entre todos, diálogos y ahora no por las restricciones de la pandemia, pero las orientaciones a los familiares las retomaremos cuando se pueda”.

    Llegó poco después de las siete de la mañana. Y rompió el silencio con la natural sonrisa que le nace potente desde el alma.

    “Al fin los coches pa' caminar menos ñooo. Ahora a cuidarse más”, le dijo a unas asistentes, pero no sospecho que en la llegada al recinto se le adelantara un periodista.  No paraba de fregar y fregar para “ir adelantando” y después salió a buscar el pan del desayuno de “mis amores”. Regresó sonriendo y para entonces la potente voz sedujo. “Donde hay desquite, no hay agravio" pensó el entrevistador. Y la “casé” cuando no sospechaba.

    “No, que estoy despeinada; en otro momento” y yo: “Mira que despreciar una foto; un pequeño diálogo. El alma está bien peinada”. A conversar.

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    Reside en el populoso barrio de Caymari y llegó a la institución hace unos años para crecer en el amor con el que adereza los alimentos como ayudante de cocina.

    “Aquí estamos bien temprano. Sí, es mucho el esfuerzo; cuando no había transporte venía a pie desde Caymari pero mis niños no se pueden quedar sin el alimento. Dedicación es todo para que el desayuno, los almuerzos, cenas y las meriendas estén en su horario”.

    - Y me comentaron que “sazonan” con amor...

    - “Esencia en los ingredientes. Las direcciones del Gobierno y de educación nos garantizan la variedad de alimentos y que una elabora con mucho amor para estos pequeños y adolescentes”.

    Feliz instante en el que el periodista interrumpió la grabación por una natural sonrisa y una voz potente que nace en el corazón. Y si usted quiere corroborar lo que afirma el reportero pase por el hogar de niños e indague allí por la ayudante de cocina: todos le dirán que es un mar de amores, la joven Duramis Kenia García Reyes.

     


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