Cada vida salvada, cada enfermedad atendida, y cada comunidad acompañada es un testimonio del carácter profundamente humano y solidario de Cuba
Mientras Washington acosa a Cuba y reparte por el mundo odios y muerte como ocurre ahora mismo en el Medio Oriente tras la escalada contra el país persa Cuba respira y continua su ruta… lo digo por la resistencia interna de su gente que se engrandece todos los días en la valiente cotidianidad reconocida por muchos que la quieren, no la olvidan y agradecen siempre su acogida y enseñanzas.

La doctora guatemalteca Alma Leticia Zacarías graduada de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) es muy esclarecedora en su mensaje enviado a Radio Rebelde
Aprendí de Cuba a crecer y florecer en medio del caos, a no tener miedo cuando todo parece derrumbarse…Aprendí que la dignidad no se negocia y que la solidaridad no es discurso, es práctica diaria.
A estas declaraciones agrego las palabras de la Dra. Karen García de la promoción 2013 de la Escuela Latinoamericana de Medicina, quien asegura: “…que hay narrativas en disputa pero que la solidaridad no puede ser bloqueada”
Las doctoras guatemaltecas son fruto de la esencia humanista y solidaria de la medicina cubana. Estudiaron en la mayor de las Antillas y en su alma profesional llevan la marca de las enseñanzas de nuestros galenos que salvan vidas en la patria de Martí y en muchas partes del mundo.

Desde la República de Cabo Verde en África el Doctor cubano Noslando Ramos González es claro al asegurar que: “Cuba no es amenaza para nadie es una nación comprometida con la paz”. Su verdadera esencia está en su vocación humanista y solidaria y brinda atención médica en los lugares más humildes del planeta.

Cada vida salvada, cada enfermedad atendida, y cada comunidad acompañada es un testimonio del carácter profundamente humano de la Revolución Cubana. La cooperación cubana es un acto de amor no un instrumento de confrontación.
