Cuba vs Bloqueo
Jueves, 16 de Septiembre de 2021

Difamar contra la Revolución no es asunto nuevo (+Audio)

2021-07-26 12:40:52 / web.radiorebelde@icrt.cu / Andrés Machado Conte


Difamar contra la Revolución no es asunto nuevo

Fotos: Archivo

El 26 de julio de 1953 fue un duro revés en el orden militar. No sería la primera vez en la historia de la epopeya de Cuba. El fracaso del Plan de Fernandina representó la prueba terrible para Martí. Para los revolucionarios de cualquier época, fue siempre un signo revertir fracasos y desmontar la calumnia.

El discurso del tirano Fulgencio Batista en Columbia al siguiente día de las acciones, estaba plagado de infundios para justificar el alevoso asesinato de prisioneros, aunque –como se sabe— trató de presentarlos como caídos en combate.

Se refirió entonces a un presunto atentado contra él. Era parte de la megalomanía del dictador. En su alegato de autodefensa La Historia me Absolverá, Fidel estableció como principio del movimiento no comulgar jamás con el magnicidio. Aunque la Revolución logró capacidad operacional para darles caza a tantos criminales prófugos, incluido el propio Batista, mantiene hasta hoy una ejemplar trayectoria en ese tema.

Difamar contra la Revolución no es asunto nuevo

El tribunal reconoció que los revolucionarios fueron humanos en la lucha. Ni concibieron la idea de arrestar a los jefes de la fortaleza en sus casas, para evitar eventuales cuadros de tragedias familiares, ni ejecutaron a ningún prisionero, ni remataron a ningún herido. Los personeros de aquel régimen propalaron la falacia de jóvenes obsesionados con asesinar familiares de soldados y a militares prisioneros.

Una de las mentiras más truculentas del déspota fue que los asaltantes degollaron a los soldados de la posta de entrada al Regimiento, y que acuchillaron a los enfermos del Hospital Militar. Los propios peritos del ejército demostraron en el juicio que ningún militar resultó herido con armas blancas, y que el Hospital Militar nunca estuvo ocupado por los revolucionarios.

Batista habló de las granadas lanzadas contra el cuartel, aunque fueron los mismos expertos técnicos del ejército los que demostraron que los jóvenes jamás contaron con semejante arsenal. Dijo que el ataque se fraguó con dinero del ex presidente Carlos Prío, y trató de involucrar a muchos políticos tradicionales con la acción. Fidel demostró centavo a centavo el altruismo de la Generación del Centenario.

Difamar contra la Revolución no es asunto nuevo

Hoy se conoce la bitácora completa de los participantes: los que cayeron y los que sobrevivieron. Entonces como ahora, resulta ridícula la historia tejida por el gobierno de facto sobre los “indios putumayos” de Colombia, enrolados como mercenarios en las filas revolucionarias.

Aunque Estados Unidos le prohibió la entrada a su servidor por no hacerse a un lado a tiempo y evitar el triunfo revolucionario, muchos torturadores y asesinos hallaron amparo, complicidad, y estímulo en el autoproclamado paraíso de la libertad y de los derechos humanos.

En el epicentro de la brutal campaña mediática contra Cuba, está la demonización de la obra social y humana de su pueblo. También la pretensión de endulzar los años del batistato y desconocer los crímenes monstruosos del sátrapa, que ordenó la masacre de prisioneros en julio de 1953.

En Miami le dispensaron en enero de 2001 una sonadísima misa en el centenario de su nacimiento, como si la liturgia pudiera apagar la memoria. A cada rato resuena en nuestros días algún embuste batistiano, en el aullido anexionista de los lacayos del imperio. Difamar contra la Revolución no es asunto nuevo, pero es tarea de sus hijos remontar el vendaval de la injuria con la fuerza de la verdad. 

Escuche aquí la versión radial de este reporte:

 


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