Aniversario 62 de la Revolución Cubana
  • Friday, 27 de November de 2020
  • El olor a azufre sigue en el aire

    2020-10-19 13:41:42 / web@radiorebelde.icrt.cu / Demetrio Villaurrutia Zulueta


    El olor a azufre sigue en el aire

    El Hotel Trump Nacional Doral en Miami,  aún debe oler a azufre. Fue el escenario de una insólita entrevista, entre el presidente de los Estados Unidos y un youtuber  mercenario de origen cubano. “Todos los cubanos están contentos conmigo”, dijo Donald Trump en una de las respuestas a su interlocutor, con el propósito de intentar ganar las simpatías de la comunidad cubanoamericana de La Florida, un estado que considera  clave en las votaciones del venidero tres de noviembre.

    Trump habló en los términos de “todos los cubanos”, no hizo distinciones, dio por sentado que en las próximas votaciones contaría con el apoyo de esa comunidad.  Pero la afirmación encierra más manipulación e incertidumbre que certezas. Porque se sabe que en las elecciones de Estados Unidos vale todo: el juego sucio, las  mentiras, las amenazas y los golpes bajos ¡todo!… Y en eso, el propio Donald Trump es un maestro…

    Y resulta una paradoja que con la mala fama que lo acompaña de atacar constantemente a la prensa norteamericana, Trump haya sido capaz, sin embargo, de concederle una entrevista a un personaje que derrama virulencia hacia Cuba y atiza con sus acciones el más rancio odio hacia nuestro pueblo.

    Muestra de ello han sido sus demandas furibundas por el corte de las remesas y para que se intensifiquen los ataques contra la economía del país, y ahora por ejemplo, ante el mismo magnate neoyorkino, su infame solicitud de que se cancelen las visas de entrada a Estados Unidos a Omara Portuondo, Fernando Echevarría, Amaury Pérez, los integrantes del Dúo Buena Fe, Paulo FG y otros exponentes genuinos de la cultura nacional, o a personalidades tan prominentes y queridas como el Dr. José Rubiera.    

    Y cabe preguntarse: ¿por qué el mandatario estadounidense sigue ese rumbo?

    Simplemente, porque considera a todas los pseudo-influencers anticubanos como parte de  su “caballería” en las acciones políticas contra Cuba, un instrumento más en sus propósitos electorales por hacerse de un segundo mandato,  que se ratifica con la presencia además, de otro connotado, anticubano el congresista Díaz-Balart,  de quien se afirma puso la “piedra” como decimos en nuestro país, para que la entrevista tuviera lugar.  Nada… aquí el fin justifica los medios.

    El olor a azufre sigue en el aire

    ¿Cómo entender que el presidente de la mayor potencia del planeta dedique tiempo a reunirse con un sujeto así, cuando contrariamente su gestión como mandatario deja mucho que desear en el manejo de asuntos de carácter nacional, y tomo como ejemplo la situación de enfrentamiento a la COVID-19, por lo que ha sido cuestionado por sus electores una y otra vez, y se le recuerda por la ya célebre idea de incitar a tomar cloro como una cura?

    La perversidad de la política del actual gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba no tiene límites, esa es la respuesta. Su esencia es bombardear por todas las vías posibles a nuestro país como parte de una política de recrudecimiento de sanciones que, en los últimos tiempos llega al absurdo, incluso cuando las Naciones Unidas han llamado al cese de cualquier conflicto durante el escenario sanitario actual.

    Pero cuando se trata del presidente Donald Trump, no funciona otra cosa que la desfachatez en la búsqueda de asegurar el voto de La Florida, manipular  y hacer promesas, incluso ante viejos y exiguos miembros de la Brigada 2506, -cambiados por compotas hace 59 años-, a los que recibió recientemente en la Casa Blanca tras haberle otorgado el reconocimiento de Bahía de Cochinos, un símbolo nada más y nada menos que de la primera gran derrota del Imperialismo en América. Vaya absurdo…

    En su desesperado camino hacia la reelección, el mandatario estadounidense ha tenido que apelar a lo más anticubano de la Florida, un comportamiento errático para desviar la atención con respecto a su propia realidad nacional escenario hoy de una política xenófoba, racista, de defensa del supremacismo blanco, caracterizada por un pésimo manejo de una situación sanitaria interna con más de 8 millones de infectados de coronavirus y desgraciadamente 218 mil 600 fallecimientos en Estados Unidos, seguida por el colapso de sus instituciones sanitarias y el consiguiente incremento de las brechas entre los ricos, que fueron beneficiados con una reducción del pago de sus impuestos, y los pobres contrariamente con mayores niveles de desempleo y menos ayuda.

    La sociedad que dirige Donald Trump está totalmente fragmentada. Y esos problemas no ha intentado siquiera resolverlos. Entonces...  ¿Por qué el tema de Cuba y ese “guiño” de ojos hacia Miami que considera le ofrecerá la victoria en noviembre? ¿Retórica? ¿Sueños reprimidos por lo no alcanzado? ¿Frustración?

    El olor a azufre sigue en el aire

    En septiembre del pasado año el Departamento de Estado demandó a los países a que pusieran término a su cooperación médica con Cuba, acusando a la isla de “tráfico de médicos” y de “esclavitud moderna”. Estados Unidos no ocultó su verdadero objetivo que era el de atentar contra la economía cubana. Con esas acciones provocaron que gobiernos neoliberales rompieran los acuerdos con Cuba, como fueron los casos de Brasil, Ecuador y Bolivia.

    A la agresividad del actual gobierno de los Estados Unidos, súmense las sanciones contra bancos y empresas extranjeras, el incremento del financiamiento para la subversión a una oposición dentro y fuera de Cuba que está en el entorno de los 50 millones durante la actual administración provenientes de la USAID, la persecución financiera, el corte en el envío de las remesas de los cubanos a sus familiares, el incremento del número de  instituciones del gobierno y sus administraciones en el sector turístico incluidas en la llamada “lista negra”.

    Pero las acciones de la administración también han tenido la plataforma digital como otro de los escenarios de batalla a través de una Fuerza de Tarea para la Internet, dirigida a subvertir el orden interno en Cuba donde son blancos de ataques figuras públicas o del gobierno, intelectuales, artistas, periodistas y cuyo objetivo es desacreditar y deslegitimar a quienes defendemos la obra de la Revolución.

    Ese es el bando donde actúan los personajillos de la maquinaria imperial contra Cuba, marionetas que utiliza el mandatario estadounidense en sus propósitos de buscar desacreditar y fustigar. Trump llega tan bajo, que se “tira” al vacío en caída libre y utiliza a cualquier personero en Miami que pueda estar en contra de nuestro país. "Cuba va  a ser uno de mis grandes triunfos", fue la apuesta del presidente para tratar de avanzar en su desenfrenada carrera por un segundo mandato en la Casa Blanca.  "Vamos a lograr la libertad de ustedes", dijo jactanciosamente.

    Como dijera Martí en sus Obras Completas y cito “Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen”, fin de la cita. La historia de agresividad de Estados Unidos contra nuestro país tiene en Donald Trump a uno de los protagonistas de sus capítulos más nefastos, el otro,… el otro estará siempre en el bando de los que odian. Pero, como también afirmara nuestro Héroe Nacional y cito “Cuando hay hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos Hombres”.


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