Aniversario 62 de la Revolución Cubana
  • Wednesday, 25 de November de 2020
  • En Audio: Me enseñó a tratar mejor a las compañeras

    2020-04-07 06:25:26 / web@radiorebelde.icrt.cu / Isel Quintana Freyre


    Vilma Espín

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    Siempre cuando era más joven mucho me hablaron de Vilma Espín Guillois. En la escuela hacían anécdotas de los diferentes nombres que llevó para sobrevivir en la lucha de la clandestinidad; Alicia, Mónica y Déborah.

    Intervino, bajo el mando de Frank País, en el alzamiento del 30 de noviembre de 1956 en la oriental provincia de Santiago de Cuba.

    También conocí que subió a las montañas para incorporarse al II Frente Oriental y regresó victoriosa cuando los rebeldes protagonizaron el Triunfo de la Revolución en enero de 1959, para crear la Federación de Mujeres Cubanas, del cual es su eterna Presidenta.

    Otros textos han llegado a mis manos descubriendo la personalidad de una mujer que se le conoció como rebelde y guerrillera, protagonizó disímiles tareas en la creación de los círculos infantiles, en la atención a los niños, en su aporte social, en sus trabajos comunitarios, así como en la fundación de las Casas de Orientación a la Mujer y a la Familia, entre otras muchas.

    Pero nunca había conocido de su interés en desarrollar el sector alimentario en nuestro país. Razón por la que esta reportera tuvo la oportunidad de investigar hasta encontrar el testimonio de personas quienes compartieron saberes en el camino por lograr una alimentación sana en los cubanos.

    Tierna, natural, dulce, exigente, son de los adjetivos que adornan la personalidad de una mujer especial al que todos recuerdan con mucho sentimiento.

    Muy buenos recuerdos de ella tengo. Una persona muy natural. Pienso que puedan existir algunas mujeres dirigentes como ella me parece que es un poco difícil porque fue tan natural que no lo perdió nunca, esa bondad al ayudar a tanto mujeres, jóvenes, viejos… Muy querida, es imposible olvidarla”.

    Con brillo en los ojos maltratados por el paso de los años, me comenta Isora Soraida Iglesias, Investigadora Auxiliar Planta Piloto de Vegetales del Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia (IIIA), su experiencia al tener la suerte de compartir junto a Vilma Espín Guillois momentos laborales y festivos.

    Con más de 30 años de trayectoria laborando en ese centro de estudios perteneciente al Ministerio de la Industria Alimentaria, ésta casi octogenaria mujer rememora anécdotas graciosas donde Vilma siempre estuvo a su lado.

    Isora Iglesias

    Sentada frente a la computadora del Centro de Documentación de la institución Isora comenta los aportes que realizara la Heroína de la República de Cuba como ingeniera química en la rama alimentaria.

    “Ella hizo muchos aportes como ingeniera química y hacía mucho hincapié en los proyectos de la alimentación pues era muy meticulosa con la elaboración de los productos. Pero ella seguía haciendo sus aportes a los alimentos, a cómo se debían crear, a cómo debía presentarse”.

    “Y es muy natural, muy querida. Una persona muy dulce. Hemos estado juntas en diferentes ocasiones. Estábamos compartiendo nada más que mujeres reunidas de diferentes provincias en el Círculo Social José Antonio Echevarría, una actividad que la dio Lizette Vila del Proyecto Palomas. Entonces estábamos invitadas allí y la pasamos muy bien”.

    Las mujeres hemos demostrado que somos capaces de muchas cosas. Lo demostraron ellas en la guerrilla. Yo misma vengo de un taller de costura, obrera de una máquina de coser y mira donde estoy y nunca pensé llegar a todo lo que he llegado. Y eso por la mentalidad que ella misma nos fue creando de verlas a ellas.

    Me enseñó a tratar mejor a las compañeras…

    “Vilma era una persona muy dulce en primer lugar pero a su vez era muy exigente. Yo despachaba con ella todas las semanas y me trataba como si fuera un hijo pero con una exigencia alta. La gente se confundía un poco ante tanta dulzura, tenía una vasta experiencia y un alto nivel cultural pero a su vez era muy exigente”.

    “A mí me tocó eso pues además yo era muy joven. En el andar de la dirección pues fui Director de Desarrollo Tecnológico a la vez que era guardia, y ella me exigía mucho sobre todo cuando me equivocaba”.

    Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia

    Mucho le debe a Vilma Espín Roberto Oliva Cedeño, Oficial retirado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Exdirector del IIIA cuando siendo muy joven fue designado a trabajar bajo su tutela durante 14 años.

    “La primera ingeniera química que se especializó en alimentos en Cuba fue Vilma. Ella estudió Ingeniería Química en la Universidad de Oriente y se especializó en alimentos en la Universidad de Massachusetts, en los Estados Unidos y cogió un título denominado PFD, que viene siendo como un doctorado aquí en Cuba.”

    “Entonces al Triunfo de la Revolución a mí me mandan a estudiar en la Unión Soviética en una academia militar pero dio la casualidad que por orientación del Ministro me ponen en la especialidad de Alimentos. El curso mío fue doble: militar y a su vez técnico porque iba a trabajar en la alimentación de las tropas que era muy importante en esa etapa. Y cuando terminé la carrera pues entonces el Ministro de las FAR me designó para que trabajara con ella en este programa”.

    Roberto Oliva

    “Y cada vez que tenía un error ella me llamaba con mucha decencia, imagínate con la personalidad de Vilma. Para mi aquello era como un macetazo en la cabeza cada vez que me criticaba algo. Me criticó y me enseñó bastante durante los 14 años que estuve trabajando con ella aprendí mucho sobre todo a tratar a las compañeras”.

    “Me acuerdo que en la Dirección de Desarrollo había un ausentismo muy alto, un 14%, y de momento bajó a 1% - 2%. Y ella me llamó y me preguntó: ¿Qué tú has hecho para bajar el ausentismo? Le digo: Muy sencillo, yo me paro en la puerta a las 7.30 am y todo el que llega después de las 8 am lo mando para la oficina para que me expliqué por qué llegó tarde”.

    Y entonces ella me preguntó: ¿De dónde tu aprendiste eso? Y le dije que lo había aprendido de un Jefe Militar que en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, MINFAR, hacía lo mismo. Lo consultó con Raúl y éste me mandó a decir: “Dile a Oliva que los malos ejemplos son los que cunden porque los jefes no tienen que pararse en una puerta para requerir a la gente, lo primero que hay que preguntar es por qué llegan tarde”… Pues eso es un ejemplo de la exigencia de Vilma hacia mí.

    Quienes la inmortalizan tuvieron la oportunidad de compartir jornadas laborales y festivas acompañando a Vilma Espín Guillois en su empeño por desarrollar el sector alimentario en nuestro país.

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