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Miércoles, 08 de Diciembre de 2021

La biónica humana es el futuro

2021-11-05 20:23:22 / web.radiorebelde@icrt.cu / Teresa Valenzuela García


La ciencia y el conocimiento propician el desarrollo, por lo que gracias a estos creamos un mundo adaptado a nosotros, sin embargo, algunos van más allá y vinculan tecnología y hombre para suplir funciones vitales de la existencia humana.

El resultado trae consigo asombro, consagración e investigación de científicos y otros expertos que dedican infinitas horas a buscar nuevos caminos para que las personas mejoren sus vidas y partes de su cuerpo, y recuperen las habilidades perdidas en accidentes u otras situaciones traumáticas.

En medicina, biónica significa la sustitución o mejora de órganos u otras partes del cuerpo por versiones mecánicas. Los implantes biónicos se diferencian de las meras prótesis al imitar la función original muy de cerca, o incluso superarla.

Desde hace una década se ven atletas, ciclistas y otras categorías de deportistas de élite que usan prótesis de pierna o de brazo y que participan en competiciones deportivas de alto rendimiento. Se han desarrollado también prótesis de pies, manos y brazos.

¿Cómo se logra? La extremidad artificial queda conectada directamente con el esqueleto y mantiene una gran estabilidad. Son prótesis capaces de establecer una conexión entre el cerebro y la máquina, mediante la implantación de electrodos neuromusculares en el sistema nervioso, los cuales interpretan señales eléctricas y los traducen en movimientos mecánicos.

De esta forma, es importante aclarar que la biónica humana abarca los procesos mecánicos (el funcionamiento de músculos, tendones y huesos) y, también, las conexiones con el aparato nervioso para generar soluciones.

Un sitio web consultado afirma que la biónica es considerada una ciencia nueva pero su práctica tiene orígenes en la antigüedad. Los conocedores dicen que uno de los testimonios más concretos de esto fue Leonardo Da Vinci. Este polímata elaboró el ornitóptero inspirado en la naturaleza. Para muchos, Da Vinci practicaba la biónica constantemente al observar y diseccionar las estructuras naturales para una transposición de principios.

Sin embargo, los primeros rastros de la biónica se remontan mucho atrás. Hace tres mil años, en el Antiguo Egipto, se elaboró la primera prótesis conocida: un dedo de madera que se podía ajustar al pie con una pieza de cuero.

Los miembros mecánicos no surgieron hasta el siglo XVI. En 1504, se creó la primera mano prostética de hierro con articulaciones flexibles en los dedos. La creación fue hecha por Ambroise Paré, quien también sentó las bases de la cirugía para realizar amputaciones. Sus avances se dieron, sobre todo, en el campo de batalla, escenario que ha estado vinculado con los avances en términos de miembros artificiales.

Entre el siglo XVI y el siglo XX, donde se realizaron la mayor parte de los avances, ocurrieron ciertos hitos que vale la pena mencionar.

En 1682 se logró reparar un cráneo humano con el hueso de un cráneo de perro. En 1883 se desarrolló una solución para mantener los tejidos vivos por fuera del cuerpo. Y, en 1888 se reportó el uso de lentes de contacto para mejorar la visión.

El término biónica se utilizó por primera vez en 1958 por Jack Steele. El médico estadounidense estudiaba organismos biológicos para encontrar soluciones de ingeniería.

Etimológicamente, la palabra proviene de bios (en griego, ‘vida’) y onic (del inglés electronic). Los estudiosos aseguran que la biónica busca imitar los organismos biológicos y aplicarlos a procesos tecnológicos.

 La biónica estudia y aprovecha los sistemas mecánicos y los procesos internos de los organismos animales para el diseño y elaboración de nuevos dispositivos que resuelvan necesidades específicas. Tiene un carácter interdisciplinario y puede abarcar la medicina, el deporte, la ciencia de los materiales, la arquitectura, la industria textil, la automotriz, los campos militares y más.

Sin embargo, no se trata solo de recuperar una movilidad o funcionamiento normal en las personas. También se habla de mejorar ciertas capacidades por medio de la tecnología, por ejemplo, con exoesqueletos.

A modo de resumen, la biónica humana permite producir órganos y partes artificiales que, por mecanismos electromagnéticos, simulan el funcionamiento de los naturales.

En 1905 se realizaron los primeros trasplantes corneales y, además, se hicieron los primeros intentos de un reemplazo de cadera artificial. Tres años después, en 1908, se intentó reemplazar una rodilla con una parte de un cadáver. En 1928, se desarrolló un tratamiento para las víctimas de polio con un pulmón de hierro. Y en 1939 se introdujeron los lentes de contacto duros, de plástico -refiere un artículo al respecto-.

La Segunda Guerra Mundial impulsó el desarrollo de las prótesis modernas, con materiales como plásticos y titanio. De esta forma, en 1951 se implantó la primera válvula coronaria artificial y en 1957 se desarrolló el primer implante coclear. Este último ha sido uno de los grandes logros de la biónica. Permitió a una persona recuperar un sentido perdido. Con él, los pacientes con sordera profunda pueden sentir el sonido.

En 1961 en un laboratorio de inteligencia artificial se creó la primera mano mecánica operada por ordenador. Tras este desarrollo, en 1963, investigadores del hospital Downey desarrollaron el primer brazo robótico.

En 1969 se alcanzó otro de los grandes logros de la biónica humana: el implante de un corazón artificial en un humano como medida temporal. Estos implantes se usan para mantener con vida a los pacientes que necesitan un trasplante. Posteriormente, en 1982, se logró la implantación del primer corazón artificial de manera permanente, el Jarvik-7.

Uno de los hitos recientes ocurrió en 2007. Claudia Mitchell, ex marine estadounidense, fue implantada con un brazo biónico. Ella puede abrir y cerrar la mano gracias a que los nervios del brazo amputado se conectaron a los músculos de su pecho.

 Ventajas de la biónica son mejorar la calidad de vida, dar la posibilidad de recuperar funciones o sentidos perdidos,  aumentar la esperanza de vida, retomar actividades cotidianas de personas que estaban limitadas; aportar seguridad a las personas al recuperar funciones perdidas y mejorar la apariencia  física.

Como desventajas figuran, entre otras, los altos costos que reduce el acceso a sus beneficios, además de que no todas las prótesis o miembros artificiales tienen una larga vida útil; por lo que la durabilidad implica nuevas operaciones o volver a pagar por el órgano.

El hombre no deja de sorprenderse cada vez que aparecen novedades  en el campo de biótica humana. De prótesis rudimentarias y muy estáticas nos acercamos a otras que permiten a las personas la maravilla de controlarlas con la mente o incluso, sentirlas en el cuerpo como propias.

 

 


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