Sábado, 04 de Febrero de 2023

La Ceiba, sello discográfico para la exquisitez

2013.05.15 - 16:21:18 / web.radiorebelde@icrt.cu / Ingrid González Fajardo


Magda Resik, directora de la emisora Habana Radio de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Foto: Abel Rojas.
Magda Resik, directora de la emisora Habana Radio de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Foto: Abel Rojas.

Octubre de 2010. Nada era quietud, extasiados por el nuevo alumbramiento todos serían cómplices de un sueño hecho realidad. En los pasillos de la emisora Habana Radio se gestaba algo sui géneris: este pequeño motor arrastraría toda la luz de un sello discográfico con proyecciones de gigante. Nacía La Ceiba y los empeños por salvaguardar obras invaluables de la cultura cubana.

Muchas serían las manos, los esfuerzos, los pensamientos, las ilusiones que impulsarían esta idea de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Hasta nuestros días, Magda Resik se mantiene como capitán proa enfrentando tormentas y días felices, aprehendiendo saberes, lidiando con la industria discográfica y el abismo que separa lo vendible con lo verdaderamente exquisito; pero sobre todo, apostando con todas sus fuerzas a la conservación del patrimonio inmaterial, a esas emociones identitarias que nos hacen únicos.

¿Cuáles fueron los inicios del sello discográfico?

La Ceiba es la consecuencia del desarrollo que ha tenido la emisora Habana Radio, adscripta a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, a lo largo de estos 15 años. En un inicio, el sello era un sueño, la imaginación puesta a rodar con la ambición, el deseo y la necesidad manifiesta de llevar a un formato mucho más duradero que perpetuara las obras que ya veníamos transmitiendo en la emisora. Esa fue la semilla.

Empezamos con algunas producciones muy limitadas, por ejemplo, una dedicada a Alejo Carpentier por su centenario. De ahí nació una especie de compilación de las intervenciones del escritor para la radio cubana en los años 60, donadas por su viuda Lilia Esteban. Cuando aquello su voz estaba en cinta magnetofónica y las digitalizamos, las procesamos y así nació una multimedia que incluía la trascripción de los textos, además de otras aportaciones que nos ayudaba a diseminar ese bien patrimonial que constituye la voz de un escritor con la notoriedad de Carpentier.

Se nos antojaban algunas creaciones con la música porque, sin dudas, tenemos tanto en el patrimonio musical cubano que a veces en las casas discográficas ese tipo de música no es la que realmente va con el mercado, y como el Historiador siempre ha tenido la concepción de que el mecenazgo en el arte es muy importante, pues determinadas producciones de lo patrimonial podían entrar en un sello discográfico propio.

Otra de nuestras primeras grandes producciones fue con José María Vitier. De pronto, Vitier muy amigo de Leal tenía La Misa Cubana consagrada a la Virgen de la Caridad del Cobre, pero en esa producción las insatisfacciones propias del creador hacían que faltaran algunas cuerdas, la voz del Ave María estaba en un track y él quería llevarla a una producción de lujo, en fin, que asumimos el acabado exquisito de esa Misa Cubana. Allí, con José María empezamos a adentrarnos en un universo.

Toda tramitación fue muy compleja para asentar el nombre del sello discográfico que al final terminó nombrándose La Ceiba, en honor a ese árbol que nos abriga a todos los habaneros y habaneras.

¿Cuáles son las intenciones del sello al potenciar estas producciones musicales?

Eusebio Leal nos suele repetir que lo que hoy estamos hablando usted y yo, mañana forma parte del patrimonio de la nación. No porque seamos tan importantes, sino porque todo lo que registremos forma parte de esa memoria histórica.

De tal suerte, Habana Radio cuenta con todos los archivos de programas de lo sucedido en el Centro Histórico de la capital, en los primeros años en audio y fotografías y en los últimos tiempos en audiovisual.

La memoria de esta nación nosotros la sentimos como un peso muy fuerte sobre nuestros hombros, somos responsables de resguardar la huella de este país como Oficina del Historiador, pero siendo nosotros una institución de ellos creemos que es muy importante ese valor de la perpetuidad.

Por ello soñamos con producir un CD de Lynn Milanés cantando a Sindo Garay y así desempolvar a Sindo para los más jóvenes como hicimos con Lecuona, con lo cual preservamos esa voz bajo un arreglo totalmente contemporáneo. Estamos recolocando un bien patrimonial en el universo más contemporáneo y haciéndolo circular. Nuestro rescate va encaminado a revivir el imaginario musical cubano como lo ha hecho el grupo de música antigua Ars Longa con la obra de Esteban Salas, tras la investigación de la musicóloga Miriam Escudero.

Piensan en otros proyectos discográficos…

En estos momentos estamos muy contentos con la nominación al Cubadisco 2013 del fonograma Naranjo en flor de Liuba María Hevia. Además estamos produciendo un CD de Habaneras Líricas en la voz de Johana Simón, mezcla de lo antiguo con los registros vocales más contemporáneos, y preparamos una colección antigua con los programas más gustados y mejor conservados de Andar La Habana, más la colección moderna. Y ya está en imprenta un documental sobre la obra social de la Oficina del Historiador.

La joya de la corona, como dice Leal, es la Paráfrasis del Himno Nacional cubano compuesta por Hubert de Blanck y desempolvada por Zoila Lapique para la Camerata Romeu. El arreglo a piano y cuerdas goza de una exquisitez y una magnificencia impresionantes, el disco está casi al entrar a la imprenta también.

Esta manera de reinterpretar nuestro himno es el modo en que los cubanos llevamos el himno dentro, en que sus acordes nos son muy cercanos aún cuando el maestro se toma la licencia de aportarle toda su creación y sonoridad. Diríamos que este canto es la inspiración para esa Paráfrasis, producción que esperamos que sea uno de los platos fuertes del próximo Cubadisco.

¿Qué estrategias tiene La Ceiba para enfrentar la industria discográfica tanto en Cuba como el extranjero?

Hoy somos unos beneficiados y tenemos la posibilidad de disfrutar de un mecenazgo que para nada significa que no estamos en el camino de asumirnos como una industria creativa en nuestra producción discográfica e intentar recaudar, al menos, lo que invertimos en la fabricación de un disco.

Pero, sin dudas, la voluntad de Leal no solo se enfoca en los productos culturales para su comercialización y obtención de ganancias, sino que el compromiso del Estado con el patrimonio tiene que dar un margen para financiar determinadas producciones que de otra manera no se harían. La cuerda por la que vamos es muy fina, casi transparente; por un lado debemos ganar de cara a la industria y por el otro, tenemos que auspiciar.

La Oficina del Historiador, independientemente que tiene su motor económico garantizado, también destaca porque entre sus misiones está preservar el patrimonio nacional. Pero, a veces, la preservación implica la erogación de un financiamiento sin el ingreso posterior, es decir, erogas a cuenta de nada y esa es la idea que estamos tratando de defender.

Para garantizar una distribución nacional de nuestras producciones discográficas estamos dando algunos pasos en ciertas alianzas con casas discográficas como la EGREM, Colibrí y Bis Music, además de los estudios Abdala que ya forman parte de la estrategia de producción e industria de la Oficina del Historiador. Eso nos permitirá distribuir los fonogramas no solo dentro del Centro Histórico, sino mucho más allá.

¿Qué proyección sigue el sello discográfico con el patrimonio contemporáneo?

¿Qué es lo contemporáneo? ¿Grabará La Ceiba un disco de rap o de rock? El límite lo impone la propia naturaleza de las propuestas culturales de la Oficina del Historiador.

Nuestra idea va encaminada a rescatar las expresiones formales de lo contemporáneo patrimonial o del pasado patrimonial revivido que provengan de esa oferta cultural que la Oficina del Historiador tiene muy definida en su programación.

¿Qué es lo que más le ha gustado de este trabajo con el patrimonio musical cubano?

Sin dudas, el disfrute del arte.

Cuando asumes una responsabilidad administrativa, generalmente, te desarraigan de tu condición natural y yo soy una artista aunque mi misión aquí sea otra. Artista en el sentido amplio porque para mí el mundo del arte es mi escenario natural. El arte como espacio para la creación y esa relación con los artistas, vivir con ellos un proceso creativo, con sus pro y sus contra, con la propia naturaleza del artista que tiene sus volubilidades, sus genialidades. El goce de todo ese proceso, que a veces se vuelve arduo, terrible, que pasa por burocracias institucionales, pero que al final te puedas sentar en una sala a escuchar la obra y sientes que se multiplica, que hiciste algo por el patrimonio musical cubano; eso es un disfrute que compensa todas las horas que debes dedicarle a la absurdidad burocrática que implica una responsabilidad.

El fonograma Naranjo en flor de Liuba María Hevia está nominado al Cubadisco 2013
El fonograma Naranjo en flor de Liuba María Hevia está nominado al Cubadisco 2013.

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