Cuba vs Bloqueo
Jueves, 23 de Septiembre de 2021

La función del arte (+Fotos y Video)

2018-02-01 20:21:43 / web.radiorebelde@icrt.cu / Yoel Almaguer de Armas


La función del arte

Bertico se mece en su hamaca inventada, en el portal de su casa, y le grita a su padre: “Mi mamá no está muerta”. Y el padre le dice que hay muchas cosas que no puede entender, que la vida es dura, que vaya para la cocina y haga el pescado sacado del mar tranquilo de aquel pueblo pobre. Y también le dice que los hombres no lloran, y que un día le agradecerá por la enseñanza dada, “aunque a veces sea demasiado bruto”.

Bertico no le dice papá a su padre. Le habla por su nombre: Tomás. Así, seco, sin intención, sin compasión tampoco. Por las mañanas casi siempre Tomás sale a pescar y le da instrucciones al hijo. Le pone en las manos unos pesos para que coma algo, mientras demora la pesca del día y uno de los dos cocine lo que depende de la suerte del mar.

Bertico se despierta solo todos los días.

“¿Y por qué tan temprano?” Le pregunta el padre mientras prepara lo que necesita para iniciar la pesca. No hay besos en aquel amanecer, ni en las despedidas, ni un abrazo provocado por Tomás ni salido de Bertico. Nada.

El niño coge su mochila roja, la de un dibujito en uno de los bolsillos. Ya la pañoleta tiene el nudo hecho, el de varios días atrás, y la camisa la lleva por fuera. “Adiós”, le precisa a Tomás mientras anda. No le mira el rostro, no lo hacen ninguno de los dos.

En la escuela, la maestra inicia la clase de El Mundo en que vivimos. “Asunto: Los seres vivos” Aclara ella, y cuando engancha unas láminas en el centro del pizarrón, se lee a la derecha: “Santa Cruz del Sur, Año 56 de la Revolución”.

La función del arte

“La hoja de la caleta” es la película para los padres que crían solos a sus hijos, y para las madres que se van y regresan.

Es la historia de Bertico junto a su padre alcohólico, que de vez en cuando le aprieta la cabeza contra su hombro porque esa es la única manera que tiene para darle cariño, porque él no sabe cómo ser padre y madre a la misma vez, porque la madre se fue un día: cansada de aquella casa aún a medio empezar y frente al mar.

Es la historia de Bertico y su madre que regresa en un carro de turismo atravesando tanta precariedad, tan incoherente aquel “cinco cinco amarillo”. Dos años pasaron para que la madre de Bertico volviera a verlo. Le trajo una mochila linda, grande, un tablet para que juegue lo que quiera, unas ropitas y la promesa de que irán a La Habana para hacer los papales y llevárselo con ella.

Entonces él le pregunta por qué nunca lo llamó, por qué se fue… Y la madre se justifica, piensa cómo convencer a aquel muchachito de cuarto o quinto grado, que después logra que sus padres coman juntos pescado y dulce de caleta, del que ella no come en el país donde llegó, sufrió y sufre todavía.

“Pero este es mi tenedor y mi plato”. Se admira ella, mirando al padre de Bertico. Añorando todo lo que fue de ella en aquel lugar que ya no le pertenece, que lo ve igual, idéntico a como lo dejó, aunque haya pasado el tiempo.

“Aquí no se ha botado nada tuyo. Todas tus cosas están en el closet de Bertico”. Le confirma él, satisfecho de eso, orgulloso de decir aquellas palabras que lo animan y que a ella también la hacen feliz.

“La hoja de la caleta” es la historia de vida de los habitantes del pueblito pesquero de Santa Cruz del Sur, en la provincia de Camagüey. No es un filme que necesitó de vulgaridades para atraer públicos a las salas de un cine, ni es un filme para reírse de las carencias y los sacrificios de muchos cubanos, como sí reflejan otras películas nuestras.

Vea detalles en el siguiente reportaje del Sistema Informativo de la Telvisión Cubana:



No comparo esta con otras, que también tienen sus valores. Pero “La Hoja…” aprovechó las circunstancias para mostrarnos un drama que, combinado con la escenografía natural e improvisada, refleja la historia que viven muchos hijos, muchas madres y muchos padres en Cuba y fuera de aquí.

Es una película incómoda para algunos espectadores por la última escena, solucionada en un suspenso fácil de entender, aunque ambiguo, compartido en cuatro decisiones: el padre, la madre, el amigo y la maestra.

Sentí reminiscencia a la película “Conducta”. Hay en “La Hoja de la caleta” una escuela donde los niños se pelean, hay una maestra ejemplar, preocupada por las carencias familiares y las dificultades escolares de Bertico. Vale la pena retomar el buen gusto y todo lo bueno que fue para este país aquella película de Ernesto Daranas. Mas, “La hoja de la caleta” es otra historia, es un pueblo con calles de tierra y es el día a día de sus pescadores mar adentro, y todo lo que conlleva vivir allí.

“La hoja…” advierte sobre la necesidad de conservación, sobre el que se va y luego quiere regresar y conducir la vida de los demás creyendo saber qué es lo mejor para cada quien. Es una película para la familia, para reflexionar sobre las preguntas sueltas que ocasionalmente dejamos por temor a no tener respuestas.

“La hoja de la caleta” es una película para los padres, para los hombres con hijos que se sacrifican, que educan raro y que advierten con la mirada y la acción cuánto se quiere.

Gracias a "La Hoja de la caleta", por la función del arte.


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