Cuba vs Bloqueo
Miércoles, 08 de Septiembre de 2021

La venganza no es de Tony Ávila (+ Canción)

2015-07-06 18:42:48 / web.radiorebelde@icrt.cu / Yirian García de la Torre


La venganza no es de Tony Ávila.
Nada parece tener sentido pues se ha vuelto como la incógnita del huevo y la gallina, ¿la culpa es de las garantías estatales, la inconsciencia o de la indisciplina social?, ¿dónde se perdió ese elemento social que nos hace humanos, como la risa, según dijo el muy culto y querido Carlos Ruiz de la Tejera? A estas alturas del autodebate suele afirmarse una especie de venganza, y no es la de Tony Ávila, por cierto.

La envidia, dice el doctor Manuel Calviño, ahora se pinta en la persona que prefiere celebrar tu derrota, al lado tuyo, antes de reconocer el sacrificio que significa perder lo logrado o merecido al construir un camino más allá de la rutina, de por sí agotadora e interminable de trabajar, de vivir.

En la concluida 12 Bienal de La Habana, muchas veces artistas y cuidadores, debían limpiar algunas de las propuestas artísticas, ubicadas en el malecón porque las personas las pintarrajeaban o mutilaban de alguna manera, en algún momento, que por supuesto, nadie veía.

Estupefacta aún me encuentro – como el resto de los testigos – al recordar a una mujer queriendo colarse, al lado del conductor de la guagua. Cuando éste le requirió por la cola o el respeto que les debía a las personas que esperaban, ella dijo – pues procura no enfermarte porque yo trabajo, en tal hospital y ya tú verás. Prefiero no “emborronar cuartillas” en una respuesta personal porque NO es de plano el del sistema de salud cubano.

Pudiera estar enumerando entuertos, ultrajes sociales, banalidades y conductas que nada tienen que ver con la sociedad que queremos y la formación cultural, y sí educativa, que alcanzamos, no es optimismo, porque sé que como sociedad somos mejores a como nos portamos, en este dale al que no te dio.

“La venganza” de Tony Ávila, hombre de paz, no va lejos de la realidad jaranera, de doble sentido, que como cultura nos caracteriza incluso, es memoria social, sin proponérselo quizás, el homenaje a un grande de la música popular: Faustino Oramas, quien perdió su nombre en el pueblo, para ser: El Guayabero. Hoy en una suerte de ciclo musical, más allá de las distancias, nos aparece en la palestra sonora, este frescor de animarnos en el doble sentido para seguir siendo cubanos con La choza de Chacho y Chicha, El timbiriche, Balsero, Mi casa.cu y el Mundo de los más, entre otros.

Precisamente Tony Ávila, muestra por estos días, en los 500 de Santiago de Cuba,  la amistad franca y su quehacer junto al grande del merengue dominicano Johnny Ventura, multiplicando la  cultura y a Cuba en la fiesta caribeña.

Volviendo al tema del pretexto, todos, incluso los groseros o groseras – que también las hay – prefieren ser bien tratados/as, una ciudad limpia y el cambio para bien. ¿Cuántos tomamos en cuenta cuidar lo de “Liborio” (del estado)? ¿Cuántas cuadras camina usted con la lata o el papel si no hay un latón de basura cerca? ¿Cuánto regaña a su acompañante, a su hijo o hija si tira al piso o por la ventanilla de la guagua el papel del caramelo, el nylon de las galleticas o la lata? ¿Cuánto es o hace de lo que dice en su entorno laboral o familiar?

Es como si debieran ser con una amable, dárnoslo todo en un es para mí, porque sí, porque merezco el universo y los demás tienen que dármelo, ¿y lo que usted debe dar? ¿Ya se dio cuenta que la vida es servir? ¿Qué el ejemplo es quien marca la diferencia, no la palabra cacareada o el hacer cumplir lo que usted nunca cumplía antes de ser padre o madre, o jefe/a? ¿Ya entendió que recibimos lo que damos a diario?

El que hace catarsis y deja que afloren sus demonios, sus nervios, temores frustraciones, revelaciones escondidas, catarsis que con razón o no desnudan la personalidad del mejor postor, el que se deja llevar por la cadena del mal día y de violentarse con la próxima víctima...o muchos ejemplos más, queda en el 90 y 10 por ciento del otro y no de sí mismos.

Envidia, celo profesional, inconformidad, querer tener lo que logró el otro por ósmosis o que no lo consiga por odio ciego, porque le cae mal de gratis, o por sentir cierto placer morboso; es un deseo de bipolaridad de cada persona, el querer dañar por placer, es la “venganza sorda” – sin mala intención – si la mala intención existe sin la venganza, o es actuar porque si el otro hizo esto, yo hago aquello, porque soy mejor o tengo más derecho.

Tony Ávila, con La Venganza, remonta mi mente, sin quererlo al pretexto aludido en las carencias del período especial, cuando en las penurias salen a la luz miserias, agazapadas en aquel que tiene y da lo que le sobra.

Algunos culpan al período especial, de si hizo a la gente mala, egoísta; ahora que la crisis amainó, o está por verse, confirma que siempre hubo gente mala, si en la abundancia solaparon sus intereses, a veces con dinero, siguen igual de miserables.

Me duelen las calles roídas por el tiempo, por la basura o la palita cuando intenta dar vestigios de limpieza en un lugar marcado por la inmundicia, ya en cada esquina de Santos Suárez, no se sabe qué es lo convertible la gente o la basura.

En cada esquina un vertedero prolifera como flores, a tono con enfermedades, virus, ratas, moscas y visitantes que extienden su acción en mundos inhabilitado por los humanos, asumiendo el habitad con las malas costumbres, la poca limpieza o la tolerancia cuando se cree imposible.

Hay quien habla del amor como el más puro sentimiento, pero igual cuando el amor es egoísta, forma parte de la miseria humana; y algo que escribí hace algún tiempo llamado la miseria humana cubana. Ni tanto, la bonhomía no cuesta nada y existe, anda por ahí, incluso en personas a las que solo, les falta amor, o que se le alegue a su agresividad la sorpresa del buen trato o de la belleza.

Afirmaba Eusebio Leal Spengler, historiador de la ciudad, en una conferencia de prensa: si se acostumbra a la persona a vivir en lo feo, la agresividad, lo sucio, o en lo deteriorado esa será la persona siempre, si se construye o recupera una ciudad pensando en los grupos sociales también se cambia, su manera de pensar y de comportarse, también se educa, pero hay que conversar, involucrarlos, hacerlos partícipe del cambio, con el entorno.

Todo cambio lleva una cuota de comienzo por uno mismo, si quieres la diferencia, ella empieza por ti.

La venganza no la inventó Tony Ávila, el ingenioso cantautor cubano, viene de atrás, como quien dice un amigo, cuand inventó la frase “resumen de trapos sucios”. “Hay gente para todo” y como no falta en el cubano, hasta frases acuñadas, como el calculador/ra a la espera para hacerte el nombrado resumen, o un medidor del alto nivel de envidia, o el que carece de la plasticidad celular para acoplarse a los entornos.

Hay quien etiqueta al periodo especial como transformador de lo miserable a las personas, otros aseguran que las personas miserables escondidas en los períodos de abundancia salen a flote en las carencias, otros apelan a los niveles energéticos, negatividad, malas energías, brujerías y exhalan pensamiento positivo como receta básica, indagación apreciativa o entornos psico constructivos. La deuda social es el tener para dar.

Las personas matizadas en la miseria humana existen desde que el mundo es mundo. Tan reflejado por Charles Dickens con David Copperfield; Emile Zola con Germinal, La Taberna o en Teresa Raquin; Honorato de Balzac con la Comedia humana, Eugénie Grandet, Papa Goriot, La piel de Onagro o el gran clásico, trágico y hermoso a la vez escrito por su amigo Víctor Hugo, Los Miserables y hasta El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, quien con la maestría absoluta de las letras va de los sueños a las miserias que combate el quijote.

Pero, ¿es para siempre, no hay cambios? No es solo literatura, cuna engendrada del culebrón en que el amor se convierte en venganza. En la pequeña pantalla hay de todo, como sed de venganza en la brasileña de turno, Dos Caras o cualquiera del paquete, incluso los edulcorados doramas o los dramas indios, llenos de música y coreografía, que ya sabemos adónde van y seguimos ahí tras los pasos de “El Derecho de nacer” y un Félix B. Cagnet cubano que ahora enriquece a O´Globo, Corea o Bollywood.

Está en el guion a dúo de Leonardo Padura y la especie de catarsis generacional de “Regreso a Ítaca”, y en los muchos silencios en la vida real de papeles personalizados que denigran el actor social o el lugar de poder que todos llevamos o cubrimos.

En Cuba, sí, la mala entraña bloquea más que el bloqueo impuesto por el gobierno norteamericano hace más de medio siglo: los analistas de todo, los vagos habituales, los con tiempo, los chismosos, los entrometidos, los guatacas, los perturbadores, los pedigüeños y hasta entre los obreros, entre los trabajadores por una u otra razón, cuando la selectividad o las tendencias no alcanzan.

Por suerte, mágicamente desaparece con los festejos, la concentración, las jornadas de convocatoria aunque muchos se empeñen en entender cuando visitan o conocen a Cuba por dentro y otros hablan de fenómeno de masas.

Es cierto, en sus contextos tienen razón, cuando van obligados y no saben disfrutar en lo social, la algarabía, la alegría de compartir o sencillamente ese motor psicosocial que tienen las personas de olvidar las diferencias y amarse cuando pasa el tiempo aunque se hayan odiado alguna vez.

Nada parece tener sentido, ni principio o fin, pues se ha vuelto como la vieja incógnita del huevo y la gallina, la indisciplina y la inconciencia o la falta de recursos, de gestión o prioridades. La venganza, no es de Tony Ávila, es cada quien, “por si las moscas”, aludiendo al tema de Buena Fe, les dejo, como fin del autodebate.

"La venganza"

Yo solo quiero la oportunidad
de darte todo, todo lo que tengo.
Y si te niegas, mira, tú verás
que con un palo te doy y me vengo.
Y esa venganza tan grande será
tan excitante y ardiente en exceso
que yo te agarraré por el pescuezo
y si me vengo tú te vengarás.

Yo solo quiero cariño na´ ma´
y muchos hijos tener a tu lado.
Yo sé que tú das tremenda mamá
y lo de padre me queda pintado.
Que no ha nacido la que ha rechazado,
la que a este macho se haya resistido,
vete conmigo a vivir a mi lado
y si te vengas me vengo contigo.

Bonito verbo para conjugar,
si todo el mundo quisiera vengarse;
tremendo rollo que habría de formarse,
si la venganza fuera universal.
Vénguese usted si nunca se ha venga´o,
anda venguémonos ya de una vez
que “vengadera” la que se ha forma´o,
si esto es así yo me vengo también.

Estribillo:

Yo me vengo, tú te vengas, todos nos vengamos, viva la venganza si la conjugamos.
Ven-gansa, ven-gansa, le dijo el ganso a la gansa.
Yo me vengo, tú te vengas, todos nos vengamos, viva la venganza si la conjugamos.
Vénguese mi amigo, vénguese mi hermano, que a veces la justicia se hace con la mano.
Yo me vengo, tú te vengas, todos nos vengamos, viva la venganza si la conjugamos.
Hay que felicidad… ¡cómo me gusta hablar español!

Nota: Esta canción es de Tony Ávila. Letra Joven dice; la copié directo de una grabación así que perdonen si hubo algún error a la hora de transcribir. No sé si es una de sus más famosas pero para mí resultó muy ocurrente. Por eso la comparto con todos ustedes.
 


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