Mundos paralelos
2019-03-07 14:30:43 / web.radiorebelde@icrt.cu / Heydi González Cabrera

Surcos de espuma escapan de la propela del Piscis en su ondulante navegar más allá del canto del veril, límite preciso que marca el término de la plataforma marina y el comienzo de inimaginables metros de profundidad. Allí enmudece, de súbito, el motor de la embarcación.
El mar, que en la distancia invita con su azul magnífico, aquí se torna oscuro y misterioso, a pesar de su aparente placidez. En eso pensaba cuando el trajinar en cubierta desvió mi atención, y descubrí a una muchacha enfundada en su traje térmico, ajustándose las correas del aqualón, lista para sumergirse. Dispuesta y sonriente, se sentó en la baranda de estribor, nos hizo un gracioso saludo y, con hábil movimiento, realizó una limpia zambullida de espalda.
Ella fue la primera de un nutrido grupo de jóvenes turistas que repiten la visita a Cuba para bucear en sus aguas, “tan cálidas” –dicen–, “que puedes permanecer horas bajo la superficie”.
Y realmente, lo confirmaron, porque parecieron eternizarse antes de asomar la cabeza, saludar victoriosos, y desaparecer nuevamente bajo un remolino espumoso.

Las prácticas del buceo recreativo en Cuba tienen como premisa la conservación de los ecosistemas submarinos, y se complementan con una infraestructura idónea.
Los centros internacionales de buceo de este país tropical, están ubicados en distintas provincias, disponen de equipos de inmersión, embarcaciones especializadas, medios de primeros auxilios y oxigenación, comunicación radiotelefónica e instructores avalados por la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS), y otras prestigiosas escuelas internacionales.
Como medida de seguridad para este deporte, existe durante todo el año, un sistema nacional de cámaras hiperbáricas y asistencia médica especializada las 24 horas del día.

Al atardecer, los excursionistas mostraban orgullosos las bellísimas imágenes logradas en los fondos de ese mundo paralelo, donde corales sorprendentes, peces de caprichosos colores, variedades de esponjas, moluscos, abanicos de mar, y otra sarta de joyas marinas, proclamaban la existencia de un indiscutible paraíso.
El reino del Neptuno, dios de los mares, enriquece a Cuba con 850 km de barreras coralinas que franquean la Isla, maravilla natural considerada entre las más pintorescas del planeta.
Horas después y proa hacia la rada de Barlovento, al oeste de la capital, Piscis se adentraba con elegancia por un ancho canal de aguas quietas. Terminadas las maniobras de abarloarlo al muelle, la tripulación saltó a tierra. Risueños, complacidos, los turistas de todas las edades, planeaban dispuestos, una próxima aventura.