Aniversario 63 de Radio Rebelde
  • Domingo, 28 de Febrero de 2021
  • Ponerse a los pies del paciente

    2021-01-28 09:39:58 / web@radiorebelde.icrt.cu / Roberto Mesa Matos


    Doctor en Ciencias Médicas Ezequiel Hernández Almeida, especialista de segundo grado en Medicina Interna

    Manzanillo, Granma.- Cuando repasa el expediente de su vida inevitablemente los recuerdos de la infancia viajan hasta el barrio rural del antiguo central Oriente en el municipio santiaguero de Palma Soriano, donde Antonio y Rosa echaron raíces para criar ocho hijos (él es el quinto de ocho hermanos) y verlos crecer como hombres de bien.

    Corría el año 1974 cuando los progenitores del hoy eminente Doctor en Ciencias Médicas Ezequiel Hernández Almeida, especialista de segundo grado en Medicina Interna, se trasladan a la ciudad en busca de un mejor futuro para sus vástagos y el premio fue mayúsculo: todos se hicieron profesionales (médicos y profesores con reconocido prestigio hoy en sus esferas de actuación.)

    “Mi contacto con la medicina fue curioso porque terminando el preuniversitario, sentía cierta inclinación hacia las ciencias biológicas y comenzó a formarse el Primer Contingente del Destacamento Carlos Juan Finlay, y recibió tanta publicidad en la prensa que logró motivarme, prender la chispa hacia la profesión que hoy es mi pasión eterna.

    “El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz habló de la necesidad que tenía Cuba de formar más de mil médicos al año, entonces aquellas palabras terminaron por inyectarme la motivación”, comenta en la sala de su hogar manzanillero un hombre que en el presente es considerado una de las voces más encumbradas dentro de la Medicina Interna en la Mayor de las Antillas.

    ¿Resultó fácil?

    “En lo absoluto. La medicina no es una carrera fácil. El que diga que estudiar medicina es fácil, no sabe lo que habla. Comencé en 1982 en la facultad de Santiago de Cuba y resultó un período muy fuerte, de intensa preparación porque, y es algo de lo que me enorgullezco, el claustro tenía profesores muy preparados.

    “El primer año era extremadamente duro: había que estudiar la bioquímica, la fisiología, anatomía, histología, asignaturas fuertes. El nivel de exigencia se correspondía con la meta de formar profesionales altamente capacitados para enfrentar cualquier escenario médico.

    Santiago de Cuba era el centro de formación de la medicina del oriente del país, con profesores prestigiosos, en dos facultades.

    “La Ciudad Heroica disponía de varios hospitales con especialistas de talla incalculable. De ellos surgió el libro por el que se estudia Medicina en Cuba, del profesor Roca Goderich, santiaguero.

    Pero terminó en Manzanillo…

    Hospital Celia Sánchez Manduley

    “Para 1984 llego a Manzanillo y me deslumbró el hospital Celia Sánchez Manduley, una institución nueva, acabada de inaugurar por Fidel, con todas las comodidades, estaba en tercer año de la carrera.

    “Este centro siempre fue digno de asombro por su belleza, limpieza, por la estructura del inmueble y además por la eminencia de los especialistas que laboraban en él y que habían llegado de La Habana.

    “Concluí aquí, en algo que considero como un complejo de salud: el hospital y la facultad de medicina, uno frente al otro. A ello se une el politécnico y cuatro hospitales con categoría provincial. Sin temor a equivocarme te digo que la facultad manzanillera es una de las más bonitas y elegantes de la Isla.  

    “Para aquella época los profesores de la capital se retiraron y comenzamos a formarnos nosotros con amplia preparación científica y se materializó un claustro autóctono que ha rendido sus frutos en más de tres décadas de quehacer.”

    ¿Por qué la Medicina Interna?

    “Indudablemente el médico internista es el de base más amplia, el mejor preparado para resolver los problemas de salud del paciente y me llamó la atención la integralidad. Las especialidades clínicas y subclínicas que se derivan de nosotros miran a los enfermos con cristales específicos.

    “Nosotros somos capaces de abordar al paciente con una concepción más abarcadora, constatar factores de riesgo y las complicaciones que la enfermedad produce.

    “Vemos un poco más allá: cuando existen dificultades con los riñones, el corazón, el hígado entran en desempeño los especialistas de esos órganos, pero cuando todo se conjuga y existen deficiencias en varios sistemas ahí llegamos nosotros.

    “Entendemos los aspectos fisiopatológicos, terapéuticos, pronosticar y ver interacciones sistémicas y ello se les escapa a los especialistas de una rama determinada. 

    “En el mundo de hoy, las personas deciden atenderse con los especialistas de una rama, pero cuando se necesita una comprensión más integrada, más general del enfermo dicen: “llamen al clínico” y nosotros no somos eso: somos especialistas en Medicina Interna.

    “El profesor Espinosa Brito, tutor de mi tesis doctoral, expone que cuando afirman lo anterior están diciendo llamen al médico. Entonces la concepción general la tiene la Medicina Interna.”

    ¿Qué no debe faltarle a un internista?

    “Excepto niños, embarazadas sanas y actos quirúrgicos, el internista atiende todas las personas, tanto sanas como enfermas, todas las patologías. Nos permite un campo muy amplio y lo primero que hace falta es una gran concepción teórica de todo el contenido de la medicina: bioquímica, fisiología, genética e inmunología para comprender los distintos procesos.

    “Además grandes habilidades prácticas, siendo el diagnóstico la esencia de todo: hacer un excelente interrogatorio y prestar atención a los signos y síntomas, no se puede desdeñar nada.  

    “Hay que ser muy diestros en los exámenes físicos y saber organizar en la mente la estrategia de indicación e interpretación de las pruebas complementarias, ubicarlos en su justo lugar. Pronosticar, prever complicaciones e instaurar un tratamiento.

    “Hoy la medicina se basa en evidencias, protocolos de actuación, guías de buenas prácticas clínicas y esto ha allanado un poco el camino, pero también lo convierte en un compartimento cerrado, que no puede acostarse en una cama con medida exacta porque en medicina no existe la verdad absoluta. Hay que profundizar e investigar mucho.

    “Cada enfermo en un libro aparte y expresa sus dolencias de manera individual imponiéndoles sus características psíquicas, personológicas, y es en eso en lo que los internistas brillamos.”

    ¿Cuánto han contribuido a su formación las diversas misiones internacionalistas en las que ha participado?, ¿cuánto lo ha hecho crecer como profesional y persona?

    “Indudablemente la experiencia que uno ejerce en el exterior es importante. Estuve casi tres años en Ruhanda, un país africano muy pobre, con enfermedades de verdad del tercer mundo: mucho Sida, tuberculosis, malaria, padecimientos infecciosos, que nos obligaron a estudiar y revisar bibliografía en un idioma que no es el tuyo.

    Misión médica en Arabia Saudita

    “Después conocí una medicina más tecnológica porque estuve un período en España y después en Arabia Saudita, que es un país con sus características y te ofrece un entendimiento más amplio de la medicina. No fue complejo adaptarse por la formación adquirida con los años en Cuba.”

    ¿Qué lugar ocupa el conocimiento, la investigación en la vida del profesor Ezequiel Hernández Almeida?

    “El médico necesita estudiar todas las ramas del saber y la madre de la ciencia es la filosofía. Yo tengo un libro cabecera: “El mundo de Sofía”, lo considero un título muy emotivo. Dedico mucho tiempo a la historia, conocimientos generales del mundo, noticias políticas y económicas, los deportes, cultura, todo.

    “En la medicina usted tiene la suerte de conocer pacientes y cada uno de ellos es un mundo aparte y debes saberlo tratar, expresarle en su lenguaje lo que padece y cómo cuidarse, se trata de ponerse a los pies del paciente. Cuando éste nota que usted tiene dominio se acerca más y todo fluye mejor.

    “La vida es una constante enseñanza y entonces hay que autopreparase y dominar. Soy muy disciplinado en los estudios de los temas y lo abordo hasta la saciedad; disfruto la investigación científica, la didáctica de la educación médica, cuestiones que hacemos como profesor en cualquier escenario del sistema de salud. El saber y los conocimientos no ocupan lugar.”

    El servicio de Medicina Interna de Manzanillo se nutre de jóvenes. ¿Qué criterios tiene?, ¿está orgulloso de la continuidad?

    “Tiene varias fortalezas sustentadas en la trayectoria de profesores legendarios que ya no nos acompañan pero que su huella está indeleble, otros que rondamos los 50 y 60 años que somos una base importante del servicio, y bueno el grupo de muchachos y muchachas bien formados con ímpetu y deseos de trabajar y ascender, que marcan un pulso importante. Hoy los especialistas superamos los veinte y los residentes la treintena de profesionales, lo que constituye una solidez increíble.

    “En Medicina Interna el diagnóstico no es propiedad de nadie, todo se discute. Obviamente la experiencia a veces determina, se impone, pero que los jóvenes discutan, revisen con acceso a Internet y a base de datos, indudablemente lo disfruto porque compruebo que la continuidad está segura con un amplio bagaje de conocimientos. Es excelente y para nada riñen la experiencia y la juventud.

    ¿Soñó usted con que su única hija siguiera sus pasos?

    ¿Soñó usted con que su única hija siguiera sus pasos?

    “Desde pequeña siempre me dijo que quería ser médico. Claro que existe influencia, pero la decisión fue personal, después quiso “hacer” la medicina interna, proponerse una intensidad de trabajo fuerte y la madre y yo la hemos dejado. Lo hace muy bien y estoy muy feliz y orgulloso de ella.

    En treinta y tres años de servicio, mencióneme dos momentos especiales de su carrera.

    “Han sido muchos momentos, pero te puedo asegurar que me marcaron los enfrentamientos en Manzanillo a las epidemias clásicas: la de neuropatías, que la responsabilidad recayó en mis hombros y de la que derivó mi tesis doctoral y después el cólera, en la que humildemente valoramos los primeros casos, son par de satisfacciones grandes.

    Ahora Covid-19…

    “El nuevo coronavirus es una situación muy seria. El país atraviesa un momento muy complejo con varios municipios y provincias en transmisión autóctona limitada con muchos enfermos y lamentablemente fallecidos, existe una virulencia muy alta.

    “En Manzanillo tenemos una de las mejores situaciones de la Isla: no existen focos, mucha exigencia, control y hasta ahora hemos “navegado” con bastante suerte y capacidad de enfrentamiento a la enfermedad.

    “Estamos listos para asumir lo que pueda suceder y siempre se va a disponer de una masa científica de profesionales capacitados y capaces de tomar las medidas adecuadas cuando la situación lo demande, no hay que tener miedo, sino determinación de trabajo y desafío.

    “Está la disposición, lo que resta es cumplir los protocolos definidos, que la población sea disciplinada y responsable en su autocuidado ante un enemigo invisible y difícil de derrotar.”

    Recapitulando el expediente de su vida, ¿siente que cumplió con sus padres?, ¿es un hombre feliz?

    “Sí como no, y también mis hermanos. Salimos adelante. Soy un hombre realizado porque cuento con todo para esa condición: una bella familia, la estabilidad laboral, me encanta impartir clases, enseñar medicina, disfruto mi labor de asistencia en el hospital y sostengo buenas relaciones con mis colegas. Los alumnos se quejan a veces de que soy un poco estricto, recio, pero eso es parte de esta carrera y es la exigencia para que ellos se formen bien.  El médico nunca deja de ser, ni de estudiar, hay que sentir la necesidad de no dormir cuando usted no sabe algo. Sí, soy muy feliz.”  (Fotos: Cortesía del entrevistado)


    Envía tu comentario
    • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
    • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
    • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.

       Alina Armesto Sánchez      Cuba

    01.02.2021 - 2:52 pm

    Es un excelente médico. lo demostró con mi madre en el año 2000, gracias por su existencia Doctor.


    ENLACES EXTERNOS
    Radio Cubana
    ICRT
    Granma
    © Radio Rebelde - 2020
    © Radio Rebelde - 2020