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Miércoles, 08 de Diciembre de 2021

Raúl Castro: Jamás nos ha faltado el respaldo de los pueblos del mundo

2013.07.26 - 10:16:00 / RRebelde


El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro hizo uso de la palabra en el acto por el 26 de Julio en santiago de Cuba

La presencia de tantos amigos en este acto donde conmemoramos el aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes constituye una manifestación fehaciente de apoyo y solidaridad con la Revolución cubana, aseguró el General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Al hacer uso de la palabra en el acto por el 26 de julio, Raúl Castro enumeró a los presidentes de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Uruguay, así como las representaciones de Ecuador y diversos países caribeños, lo cual demuestra cuánto ha cambiado la situación de Cuba desde los días difíciles de 1953 cuando se produjo el asalto al Moncada, aseguró.

Raúl bromeó que por el fuerte sol del acto nadie debía sorprenderse si sobre su uniforme verde olivo se ponía un sombrero martiano y mambí, y unos espejuelos oscuros, aunque le gustara mirar con claridad los ojos de sus interlocutores.

Raúl afirmó que había escuchado con profunda atención las palabras de los oradores que lo antecedieron.

En especial señaló la presencia del presidente de Uruguay, José Mujica, que estuvo aquí, recordó, por allá por el año 1960, cuando la fortaleza del Moncada fue convertida en escuela: «Era un joven soñador igual que hoy pero sin reumatismo», bromeó con él, de quien aseguró en otro momento que ha sido un líder incansable, preso por guerrillero durante 14 años.

El presidente cubano expresó su gratitud a las destacadas personalidades de otros países presentes, así como a la Caravana de la Amistad Estados Unidos—Cuba, organizada por la agrupación interreligiosa Pastores por la Paz, continuadores del esfuerzo solidario del inolvidable reverendo Lucius Walter.

Esa manifestación de apoyo y solidaridad con la Revolución cubana evidencia cuánto ha cambiado nuestro país desde los días difíciles de 1953, en los que muchos, especialmente Fidel, ya habíamos leído a Bolívar y percibíamos la importancia de una Latinoamérica y un Caribe solidario y unido, afirmó.

Jamás nos ha faltado el respaldo y la solidaridad de los pueblos del mundo, especialmente de la región de Latinoamérica, que desde su diversidad avanza hacia la integración de sus pueblos, aseguró el General de Ejército Raúl Castro.

También recordó el pensamiento de Fidel, en su trascendental alegato de defensa conocido como la Historia me Absolverá, donde se anticipaba que la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los perseguidos políticos que se revelaran contra la opresión y las dictaduras.

Dijo que en la Patria de José Martí los luchadores por la soberanía y la independencia, encontrarían en Cuba el resguardo y el apoyo necesario.

Significó el pensamiento del Apóstol, que avizoraba desde aquel tiempo el peligro del imperialismo sobre los pueblos de América.

En este sentido, señaló que la Revolución cubana ha sido fiel a ese legado, aún cuando ha sido agredida de disímiles maneras, especialmente por el genocida bloqueo económico, comercial y financiero, que intenta asfixiarnos, pero no ha podido hacerlo.

Como un milagro calificó el hecho de sobrevivir a las horas del asalto al cuartel Moncada, justamente por aquellos acontecimientos tras los cuales se desató la sed de venganza de la dictadura, y fueron torturados y asesinados muchos de los combatientes capturados.

«También nosotros quisimos tomar el cielo por asalto, lo intentamos, pero no pudo ser», dijo; y añadió más adelante: «Pero el primero de enero de 1959 estábamos entrando por esa entrada principal (en Santiago de Cuba) a exigir en nombre de Fidel el rendimiento incondicional de la guardia nacional que pasaba de 5 000 hombres».

El presidente cubano recordó, asimismo, el azote del huracán Sandy en algunas provincias del país, los avances en la recuperación, y el apoyo brindado por los países hermanos.

«En nombre de los cubanos, y los damnificados por el huracán Sandy, queremos expresar el profundo agradecimiento a los gobiernos y pueblos que nos apoyaron y apoyan en la labor de reconstrucción», expresó.

Hace nueve meses —recordó Raúl— el huracán penetró por esta ciudad. La furia de los vientos fue de 200 kilómetros por hora aproximadamente, y azotó por espacio de cinco horas, provocando la muerte de once ciudadanos. Los efectos también se sintieron en las provincias centrales, con lluvias e inundaciones, acotó.

Los daños ascendieron a los 7 mil millones de pesos, fundamentalmente en viviendas e inmuebles, pero también en la agricultura, electricidad, comunicaciones y viales, destacó.

Al decir del primer mandatario cubano, Santiago, y especial su capital, sufrió el peor impacto, con la afectación del 50 por ciento su fondo habitacional. Los árboles y todo tipo de escombros que obstaculizaron durante días el tránsito.

En la provincia de Holguín —ahondó— sufrieron los municipios ubicados al noreste, los mismos que soportaron los azotes del huracán Ike a su entrada a Cuba cuatro años antes. Resultó dañado más del 19 por ciento de las viviendas y parte de cultivos agrícolas. Hasta ahora se le ha dado solución al 52 por ciento de los hogares.

Al oeste de Guantánamo —insistió Raúl— se sintieron las consecuencias de este huracán, aunque los perjuicios ya han sido recuperados.

En el caso de Santiago, con el concurso de los santiagueros y del país, en pocos días se establecieron las condiciones mínimas para la vida. No se hizo esperar y fue el primero en llegar el aporte enviado por el compañero Hugo Chávez, rememoró Raúl.

En los meses transcurridos desde entonces —afirmó— no se ha dejado de trabajar. El 42 por ciento de las viviendas afectadas se han restablecido, existe un programa en la provincia que permitirá aliviar la situación en esa materia.

Se ha avanzado en la recuperación de las instalaciones del sistema de salud pública, cultura, salud y transporte. Se trabaja también en el acueducto para garantizar un servicio estable. Corresponde a las autoridades provinciales y empresas garantizar la sostenibilidad del sistema, subrayó.

Estas tareas no han terminado y a las santiagueras y santiagueros les ratifico que haremos una ciudad cada vez más bella, higiénica, ordenada y disciplinada, a la altura de su condición de ciudad heroína, cuna de la Revolución. Además, nadie se olvide de que Santiago sigue siendo Santiago.

Durante su discurso, Raúl también recordó la Revolución Popular Sandinista o Revolución Nicaragüense; la Revolución iniciada por Chávez y seguida por el presidente Nicolás Maduro junto con el pueblo venezolano; los procesos democráticos y culturales de Bolivia encabezados por Evo Morales; la revolución ciudadana que lidera en Ecuador Rafael Correa; los avances sociales en Uruguay que conduce José Mujica; así como la lucha en el Caribe por la justicia soberana.

Pese a los intentos por dividirnos —sentenció—, continuará su curso la integración en el ALBA, CARICOM, MERCOSUR, UNASUR y la CELAC, que prosigue su consolidación.

Esta seguirá siendo una Revolución de los jóvenes

Esta seguirá siendo la Revolución socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes, aseguró el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, en sus palabras durante el acto por al aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Al recordar el principio que proclamara Fidel el 16 de abril de 1961, cuando el entierro a las víctimas del bombardeo criminal previo a la derrotada invasión mercenaria por Playa Girón, el Presidente cubano también ratificó que «esta también seguirá siendo una Revolución de los jóvenes».

Hoy más del setenta por ciento de los cubanos nació después del triunfo de la Revolución, rememoró Raúl, quien recordó que «hoy convivimos en suelo patrio varias generaciones, cada una con méritos propios según el momento histórico y las circunstancias que les ha tocado vivir».

La generación histórica va cediendo su lugar a los pinos nuevos con tranquilidad y serena confianza, basada en la capacidad demostrada de seguir el rumbo de la Revolución, iniciada desde la lucha de los indios y esclavos hasta nuestros días, expresó.

Como se ha explicado, dijo, está en marcha el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de la nación.

Pero para asegurar su éxito, jamás podrá descuidarse —como nos enseñó Fidel— la necesidad de preservar, por encima de todo, la unidad de todos los cubanos dignos, ratificó.

Raúl Castro aseguró que la ocasión era propicia para rendir merecido homenaje a los caídos durante la lucha y también a Fidel, el Comandante en Jefe de la Revolución cubana, «que con su inconmovible optimismo y junto al pueblo, capaz de resistir tantos sacrificios, nos dio la victoria y situó en el mapa mundis a nuestra pequeña isla como un baluarte de la dignidad y justicia».

Rindamos honor también a la mujer cubana, madre, combatiente, compañera de sacrificios, alegrías y luchas, pidió en su discurso Raúl visiblemente emocionado, quien también tuvo palabras para las nuevas generaciones, «que continuarán defendiendo por siempre los ideales revolucionarios».

Igualmente, envió un abrazo fraternal a los valerosos luchadores antiterroristas injustamente encarcelados hace quince años en Estados Unidos, por cuyo regreso a la patria seguiremos batallando sin descanso, ratificó.

El Presidente cubano también envió su más sentido homenaje al invicto Comandante en Jefe de la Revolución Bolivariana de la hermana República de Venezuela, el fallecido Comandante Hugo Chávez Frías, de quien aseguró que era un discípulo adelantado de Bolívar.

En su discurso, Raúl se refirió a la firmeza y al decoro del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel, quien luego del asalto al Moncada se convirtió de acusado en acusador en el juicio a que fueron sometidos.

Recordó que el Granma vino después, cuyo desembarco fue apoyado por el alzamiento de Santiago de Cuba, dirigido por Frank País, asesinado luego cuando aún no había cumplido 23 años.

Rememoró además el revés de Alegría de Pío, el encuentro con Fidel en Cinco Palmas de Vicana, la decisiva victoria sobre la gran ofensiva batistiana contra el primer frente de la Sierra Maestra, que como dijo el Che, le quebró a la tiranía el espinazo y dio inicio a la contraofensiva.

La cubana seguirá siendo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes

La cubana seguirá siendo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, proclamada por Fidel el 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos aéreos durante la invasión a Playa Girón, aseguró este viernes el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro.

Con esa frase cerró su emotivo discurso en la Ciudad Escolar 26 de Julio, que antes de 1959 fuera el Cuartel Moncada, después de resumir en apretada síntesis «una intensa historia».

De esa manera, el también Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba recordó aquellos históricos últimos 74 días en que fueron derrotadas las tropas batistianas.

Fueron cerca de cien combates, cuatro operaciones, se combatió de día y de noche, contó Raúl. «Pero lo fabuloso, enfatizó, fue que Fidel recogió todas las demás guerrillas menos las nuestras, que se hallaban en el Segundo Frente Oriental y estaban muy alejadas. Así logró concentrar 200 fusiles, aunque había más guerrilleros; había incluso una escuela de reclutas, desarmados, que se iban armando en la medida en que se iban obteniendo pequeñas victorias.

«Con 200 hombres se enfrentó a 10 000 soldados directos, sin contar la retaguardia que les aseguraba alimentos, toda la aviación, la artillería que podía actuar en la montaña y, no obstante, fueron derrotados en esos 74 días. Entonces, se tuvo que ir a la Cruz Roja Internacional para que recogieran a cientos de prisioneros que fueron devueltos por Fidel, totalmente sanos, mejor comidos que nosotros y bien atendidos.

«Comenzaba de ese modo, en el verano de 1958, el viraje irreversible de la guerra, que con las operaciones de las columnas invasoras salidas de la Sierra Maestra y las acciones de los combatientes clandestinos, condujeron al colapso del militar régimen, a la toma del poder de la revolución triunfante y a la constitución del primer gobierno revolucionario en la universidad de esta ciudad.

«Con la huelga general a que llamó Fidel desde Palma Soriano antes de entrar a Santiago, y con la clase obrera y todo el pueblo, se derrotó la maniobra de la embajada norteamericana para sabotear la victoria, mientras Fidel avanzaba hacia La Habana.

«Empezaba entonces una etapa mucho más difícil que estremeció los cimientos de toda la sociedad. A cuatro meses del triunfo, en la propia Sierra Maestra y en el puesto de mando que utilizó Fidel en los últimos meses de la guerra, en cumplimiento del Programa del Moncada, se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria, que enfrentó la Revolución con los poderosos intereses económicos extranjeros y de la burguesía criolla, que financiaron y estimularon, por espacio de varios años, el accionar de bandas armadas, el asesinato de jóvenes alfabetizadores, el sabotaje y el terrorismo en todo el país, la invasión por Playa Girón en abril de 1961, en víspera de la cual se proclamó el carácter socialista de la Revolución; la crisis de los misiles cuando ya Estados Unidos estaba preparando una invasión directa con sus tropas a Cuba, en octubre de 1962; las incesantes agresiones y crímenes contra nuestro pueblo durante décadas...», rememoró el líder de la Revolución cubana.

En su intervención, Raúl recalcó que a pesar de que han pasado los años, la cubana sigue siendo una Revolución de jóvenes, «como lo éramos el 26 de julio de 1953; como lo eran los que combatieron y cayeron en las calles de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956; jóvenes fueron quienes en su inmensa mayoría participaron en la lucha contra las bandas armadas durante cinco años (desde el 60 hasta enero de 1965 aproximadamente); jóvenes eran también los que derrotaron a los mercenarios en Playa Girón, los que se sumaron, incluso adolescentes, a la Campaña de Alfabetización, los que se incorporaron masivamente a las Milicias, a las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior.

«Jóvenes fueron los cientos de miles que cumplieron misiones internacionalistas en otra tierras del mundo; los que hoy prestan servicios de Salud y Educación —la mayoría también mujeres— en diferentes naciones, los científicos, intelectuales, artistas y deportistas que tanta gloria han cosechado; los que al llamado de la Patria cumplen su servicio militar —entre ellos las muchachas, que por propia voluntad se suman a esta tarea—; los estudiantes de la enseñanza media, nuestros universitarios, que protagonizaron con éxito el último Censo de Población y Vivienda; los obreros y campesinos que generan en la producción y los servicios ingresos a la economía, nuestros maestros y profesores...

«Sin dudas, repitió, esta seguirá siendo una Revolución de jóvenes».

Al expresar que habrá gloria eterna a los mártires de la Patria, y darle vivas a Fidel y a la Revolución socialista, Raúl concluyó su discurso con la famosa frase del Che Guevara: ¡Hasta la victoria, siempre!


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