Trinidad, tierra de encantos
2019-01-07 21:46:51 / web.radiorebelde@icrt.cu / Heydi González Cabrera

Escoltada por el Valle de los Ingenios, la cordillera del Escambray y el azul ultramarino del mar Caribe, Trinidad, capital de las montañas centrales de la Isla, impone la riqueza de una genuina identidad cubana, razón por cual en 1988, fue declarada por la UNESCO, Monumento Nacional, Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Una hermosa ciudad de callejuelas estrechas, fachadas con balcones de maderas preciosas y rejas de artísticas filigranas. Si traspone usted el portalón de cualquier casona, descubrirá el patio de lozas asimétricas repleto de macetas de barro rojizo, y el brocal de un pozo centenario. Es como la mezcla de un paisaje urbano y campesino a la vez.
Una quietud sin nombre se percibe en este poblado. Los viajeros que la recorren, ávidos de apresar en imágenes tanta maravilla, admiten que la bohemia Trinidad, parece un montaje teatral, pronto a desaparecer tras el último espectador.

Quizás, el embrujo existe. Escapa del empedrado irregular de “cantos rodados”, traídos en épocas de la colonia del fondo del río Arimao, y apisonado después por mano de obra esclava que dieron vida a leyendas de güijes y duendes.
Cuenta el historiador, Carlos Zerquera y Fernández de Lara, -descendiente de fundadores-, que el 23 de diciembre de 1513, de paso por la bahía de Jagua, arribó a esa tierra el Adelantado Diego Velázquez, y junto a los 20 hombres que lo acompañaban, escuchó la primera misa de Navidad, que ofició el franciscano Fray Juan de Tesín, su capellán.
Cinco siglos después, Trinidad ha logrado detener el tiempo. Pervive romántica y majestuosa cuando el sol baña sus fachadas de tenues colores cremas y rosas celestes. Altiva y misteriosa, cuando las sombras de las tarde se adueñan de sus callejuelas centenarias.

Quizás, de ahí proviene su magia. El contraste de matices de esta ciudad de ensueños, orgullo de los trinitarios por saberse dueños de una generación a otra. Y que resplandece en el Altar Mayor de la Iglesia de la Santísima Trinidad, elaborada con piedras preciosas del país, y con bellísimos iconos del siglo XVII.
Arte que vibra en la arquitectura de sus casonas y palacetes. Escenario barroco-tropical que hoy recorren con la admiración que inspiran los grandes acontecimientos, visitantes de todas partes del mundo.
María Noel Argentina
Vivo en Argentina pero soy de Uruguay. Hermosa Trinidad!!! Como toda Cuba y su gente! Volveremos a visitarlos. Son un ejemplo,sigan así.