Cuba vs Bloqueo
Martes, 31 de Agosto de 2021

Un hotel en la vida de un hombre

2010.09.22 - 11:49:33 / web.radiorebelde@icrt.cu / Livhy Barceló Vázquez


Jorge Kessell Varona
La Habana, Cuba.- Hombre de elegante y sencillo vestir, guayabera azul, delicadamente planchada, acorde con lo lustroso de sus zapatos, se materializan en Jorge Kessell Varona, quien es todo un caballero a sus 83 años de edad.

De su carácter resalta, su alto grado de laboriosidad combinado con un gusto  exquisito por lo que hace. Es un hombre como pocos, amante de los detalles, por eso quienes lo conocen dicen que es una persona servicial, capaz de ayudar a todos. Más de la mitad de su vida ha trascurrido entre las paredes del emblemático Hotel Nacional de Cuba. Alguno de los secretos, de este singular sitio, son compartidos por él, quien dice sentirse parte indiscutible de su historia.

¿Cuándo comenzó a trabajar en el Hotel Nacional de Cuba?
Yo era miembro de la Sociedad Dependiente de Restaurantes (institución empleadora de personal para hotelería por un tiempo determinado), entonces en el año 1946 comencé a trabajar en el hotel por quince días, pasado ese tiempo el empresario norteamericano pidió a los dueños del hostal que me contrataran de forma fija porque trabajaba con calidad y eficiencia.

¿Qué puestos de trabajo ocupó durante su estancia en el hotel?
Antes de hablar acerca de los diferentes puestos de trabajo que ocupé en el Hotel Nacional, quisiera decir que simultáneamente con mi trabajo cursé estudios en la escuela de aviación civil y me gradué de piloto en 1957. Retomando la pregunta, me inicié como trabajador mochila (ayudante de dependiente en el servicio de habitaciones), después pasé a dependiente en diferentes sitios del hotel, estuve en el Salón Libertad, en el Parisien, Salón Vereda, Salón Arboleda, la piscina, Salón de juego y en los bares, donde permanecí por más tiempo.

El Hotel Nacional a lo largo de sus 80 años de existencia ha sido visitado por grandes personalidades de todo el mundo. ¿Alguna anécdota interesante?
Por el hotel pasaron grandes personalidades del cine, la política, la música, y otros tantos. Allí conocí a artistas como Pedro Infante, el presidente ingles Winston Churchill, a Tintán o a Mario Moreno (Cantinflas). Recuerdo una  anécdota simpática que me ocurrió con Tintán. Un día llego a su habitación para llevarle una botella de whiskey Valentine, que el había solicitado. Me dice que ya había pagado y le contesté “no señor”, entonces escucho la voz de una mujer reclamando el cambio y me quedé muy confundido. Después me dio una palmada en el hombro y se sonrió. Todo lo sucedido fue una broma, pues él era ventrílocuo.

En otra ocasión llevé una jarra de agua a la habitación en la que estaba hospedado uno de los integrantes del circo Rink. Al llegar allí la puerta estaba abierta y cuando entre se me apareció un gorila y del susto solté la jarra y me fui corriendo.

Cada vez que el comandante Camilo Cienfuegos visitaba el hotel pasaba por el bar y decía” colorado tráeme lo mío” (un daikirí) y se iba a dar una vuelta, después regresaba a tomarse el trago. Me ponía muy nervioso, pues en aquellos tiempos cualquiera podía poner algún tipo de veneno en la bebida, por eso no me movía del lugar hasta que él regresara.

El Hotel Nacional tiene un alto significado en la vida de Jorge Kessell pues, con orgullo, alega haber trabajado 48 años en la instalación. En pocas palabras resume sus emociones al decir: “Es un privilegio formar parte de la historia de ese lugar que siempre lo sentí como mi segunda casa.”

Desde su posición como trabajador del Hotel Nacional. ¿Cómo percibió las trasformaciones económicas, políticas y sociales ocurridas en Cuba en 1959?
Existían dos mundos, uno dentro del hotel y otro fuera. El primero estaba lleno de opulencia, riqueza, y el otro de pobreza. Era algo realmente sorprende, tuve la oportunidad de vivir ambas realidades y ciertamente eran dos espacios totalmente opuestos en un mismo país. Desgraciadamente la mayor parte de las personas vivían sumidas en la miseria.

Con el triunfo de la Revolución todo cambió. El hotel continuó siendo un lugar lujoso, sin embargo se eliminó el vicio y la corrupción que había. El gobierno logró erradicar los índices de pobreza extrema y la gente se sentía parte del nuevo sistema social, donde lo más importante era el hombre y no el dinero.

Siempre recibía buenas propinas, el salario era aceptable, pero la presión de trabajo era muy fuerte y por el más mínimo error que cometieses te votaban para la calle, sin importar los años que llevaras trabajando allí. Por tal razón nunca construí mi casa en esa época. Al triunfar la revolución el gobierno me facilitó créditos para construirme una vivienda, así pude tener un hogar propio.

Kessell aún conserva en su memoria, de manera integra, los hechos ocurridos el primero de enero de 1959 en las afueras del Hotel Nacional de Cuba. “Todos los huéspedes del hotel se retiraron al saber la noticia del derrocamiento del gobierno de Fulgencio Batista. En las calles había un gran alboroto y muchas personas se abalanzaron sobre el hotel para saquearlo. Todos los trabajadores que allí nos encontrábamos tuvimos que coger las armas y defenderlo – con ímpetu dijo –“No permitimos que nadie entrara”.

“En una ocasión el Club Rotario de La Habana invitó a Fidel a un almuerzo. Allí estaban diferentes empresarios de las firmas comerciantes de Cuba, quienes invitaron a Fidel a decir unas palabras y dijo, “esta Revolución ha sido hecha para los humildes y no para la clase privilegiada” Los empresarios capitalistas al escuchar estas palabras salieron disgustados hacia el pantry y dijeron que al día siguiente se iban de Cuba.

Usted trabajó como voluntario en la Cruz Roja. Qué puede decirnos de esa experiencia.
Yo me incorporé a la Cruz Roja de forma voluntaria en 1945, pues desde pequeño me gustaba ayudar a los demás. En todos esos años tuve experiencias maravillosas. Estuve vinculado a la actividad por más de 40 años. Participé como integrante de la brigada número 18 de Rescate y Salvamento en los incendios de la tienda El Encanto y de los Polvorones de Regla, además de la explosión de los muelles de Tallapiedra y del barco francés La Coubre. En el ataque a Playa Girón trabajé como sanitario trasladando a los mercenarios de la Isla de Juventud hacia la capital.

Recibió algún reconocimiento por sus años de servicio en el Hotel Nacional de Cuba.
Recibí la medalla del 50 aniversario del hotel y la Orden Nacional Hermanos Gómez por 25 años de servicio, que después se multiplicó y me entregaron un reconocimiento por haber participado en las actividades de la VII Cumbre de los Países No Alineados, además de otros diplomas.

Antes de concluir la conversación, Kessell  dijo, “hace un año tuve la oportunidad de colaborar nuevamente con el hotel. Me llamaron  para que explicase como se elaboraba una receta llamada Simen Montost (una especie de pan con canela y mantequilla) pues un huésped lo había solicitado. Fue muy reconfortante que, después de tantos años, mi conocimiento y experiencia aún sirva para algo”.

Hotel Nacional de Cuba. (Foto: JRebelde)


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   Edgardo Aranguiz Robles      Chile

22.09.2010 - 6:17 pm

Yo estuve en Cuba en 1995 con mi esposa,nos alojamos en un hotel muy hermoso en el sector la Habana Vieja,no me acuerdo que hotel fue,pero me trae un lindo recuerdo la abnegacion y profesionalismo de su personal,en la atencion que recibimos. Gracias Cuba por ese momento magico, que lo llevare por siempre. Edgardo


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