Una fiesta diferente
2020-07-09 16:55:50 / web.radiorebelde@icrt.cu / Lucía Sanz Araujo
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Julio resulta un mes muy especial por muchas razones para la ciudad de Santiago de Cuba, y por ende para Cuba entera.
Una de ellas es la celebración de la Fiesta del Fuego o Fiesta del Caribe, un evento internacional artístico, académico y de espacios comunitarios lleno de actividades teóricas y culturales abarcadoras de un amplio espectro que comprende, entre otras, la danza, la música, la artesanía realmente popular y la plástica.
No se trata de una festividad cualquiera, sino de una de las de mayor relevancia y convocatoria de las organizadas por el Ministerio de Cultura de Cuba junto a la Casa del Caribe.
Entonces, el aire adquiere un halo especial, mágico, único e irrepetible. Como en un crisol, se mezclan la historia, el rescate de nuestras más genuinas tradiciones, en fin la cultura pero no solo la patria, sino la de la Patria grande.


Este año, la COVID-19 hizo su nefasta e intempestiva aparición a nivel global, sin embargo, ello no ha ido óbice para que la 40 edición de la Fiesta del Fuego haya tenido lugar en la hospitalaria Santiago de Cuba; cierto es que sus calles y teatros no han sido invadidas, como es usual, con la alegría y el arte pero el contacto físico, de pueblo, se trocó, con todo éxito, en siete jornadas a nivel de las plataformas digitales. Algo que debemos agradecer.
Siempre que se habla de esta festividad imprescindible resulta obligatorio mencionar como acto de elemental justicia a Aníbal Joel James Figarola, importante intelectual cubano -nacido en La Habana pero desde muy pequeño avecindado en el Oriente- a quien debemos la creación y desarrollo de innumerables proyectos en comunidades y agrupaciones culturales.


James creó y dirigió la Casa del Caribe a su vez fundó el Festival del Caribe y dirigió la revista Del Caribe, amén de colaborar con la Revista Temas. Además, asesor literario del Conjunto Dramático de Oriente, asesor dramático del Cabildo Teatral Santiago, y responsable del equipo de investigadores de la Dirección del Sectorial de Cultura de Santiago de Cuba.
Sus ensayos: Cuba 1918. La república dividida contra sí misma, premio en el Concurso Combate de El Uvero, en 1974; El vodú en Cuba; Sobre muertos y dioses; Vergüenza contra dinero; En las raíces del árbol; y José Martí en su dimensión única; su libro de cuentos Los testigos, premio en el Concurso 26 de julio, en 1972; y su novela Hacia la tierra del fin del mundo, son solo una muestra del quehacer de un investigador, historiador y promotor cultural pleno.