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El primer teléfono
Lucía Sanz Araujo
Colaboradora de Radio Rebelde
23 de Julio del 2009, 2:30 p.m.
La Habana, Cuba.- Aunque se repite, una y otra vez incluso en enciclopedias, libros e Internet que el norteamericano Alexander Graham Bell inventó el teléfono ello es un craso error.
Si quiere comprobarlo in situ, le invitamos a visitar el Museo de Telecomunicaciones, en La Habana, donde podrá conocer con lujo de detalles que el verdadero autor de ese aparato que hoy nos resulta imprescindible fue el italiano Antonio Meucci, ingeniero nacido en Florencia, en 1808, y apreciar, entre otros, una copia fiel del telégrafo parlante, primer aparato utilizado para la transmisión de la voz.
Contratado como mecánico del Teatro Tacón, actual Gran Teatro García Lorca, Meucci vino a Cuba en diciembre de 1835, en compañía de su esposa. Poco después, por acuerdo del gobernador general de la isla, estableció un pequeño taller para el galvanizadlo de material militar de sables.
Se conoce que en 1849, por pura casualidad, mientras empleaba un método para curar enfermedades mediante descargas eléctricas descubrió que la voz podía viajar mediante impulsos eléctricos a través de un cable de cobre.
El inventor declararía: “... a partir de este momento esta fue mi imaginación, y reconocí que yo había obtenido la transmisión de la palabra humana por medio de un alambre conductor unido a varias pilas para producir electricidad, y le di inmediatamente el nombre de telégrafo parlante”.
Con el objetivo expreso de perfeccionar su creación, partió a los Estados Unidos, donde tras numerosos trabajos construyó su primer teléfono electromagnético, el cual perfeccionó después. En 1871, cinco años antes que Graham Bell, presentó una solicitud de patente preliminar nombrada telégrafo de sonido, pero esta caducó por falta de dinero. Pues Meucci no pudo pagar los derechos de renovación.
Se entabló una encarnizada polémica por la paternidad de la invención del teléfono donde Bell venció dados sus recursos financieros.
Dice un antiquísimo refrán que más vale tarde que nunca y, tras mucho batallar, gracias a las presiones de historiadores y de grupos ítaloamericanos el Congreso de los Estados Unidos recomendó en la Resolución número 269 del 25 de septiembre de 2001 lo siguiente. La vida y logro de Antonio Meucci deben ser reconocidos, así como su trabajo en la invención del teléfono. |