La
Habana,Cuba.-Cuando José Martí se decidió a
fundar el Partido Revolucionario Cubano, estaba impuesto
de que su necesidad no sería la misma en la guerra
que en la paz. Pero ante problemas diferentes, soluciones precisas.
En la mayor altura de ese pensamiento se encontraba la necesidad
que oteó en el horizonte latinoamericano. Era necesario lograr
la segunda independencia para América Latina.
El
Maestro tributó con tal concreción la modalidad
de un partido diferente en dos etapas sucesivas. A
la primera le tocaría iniciar la rebelión
con las armas para ganar el derecho a levantar la patria nueva.
Otros objetivos le seguirían después, pero
su muerte y la disolución del PRC por quienes
estuvieron al frente de él olvidaron una de
sus principales lecciones éticas para el futuro.
Desde
las ideas centrales en sus primigenias resoluciones en
Tampa fueron aceptadas sus Bases y los Estatutos
redactados por Martí, para luego seguir un proceso
que culminó con la proclamación del PRC seis meses
después. Él bien conocía que al triunfar
los patriotas, otras serían las nuevas tareas
no ya en el extranjero donde se fundó la fuerza
unitaria un partido que esgrimía la ideología
de la Revolución Cubana.
Al
releer a Martí en su voluminosa obra periodística
y los caminos donde colocó sus aspiraciones
como "estadista sin Estado", una obra mayor
se advertía. Era la necesidad de mostrar en su propia
tierra las formas con las cuales se mostrarían
las esencias de su llamado a ser originales dejadas
para el futuro en el ensayo Nuestra América como un alerta.
La
voz del Maestro gritó al combate contra la copia
fácil e insuficiente para resolver nuestros
males continentales en nuevas repúblicas donde
lo viejo no desapareció. El eco que aún recorre
la contemporaneidad era la certeza que sólo
con formas viables se vencería el pasado colonial
con todos sus lastres, especialmente ante la voracidad
del naciente imperialismo yanqui en posición de absorber a
las hermanas repúblicas del sur.
Por
eso recordó que solo en nuevas condiciones se
podría alcanzar la dignidad, cuando se levantara
la buena nueva que en su mente apareció como "La
república con todos y por el bien de todos". Esa
era la respuesta de los pueblos pendientes de su verdadera
independencia para satisfacer sus necesidades dejando
al pasado las injusticias sociales que todo lo dividía
entre poderosos y pobres. Ahora no se podría olvidar
la condición humana que por siempre alentó el
Maestro. |