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Miozotis Fabelo Pinares
Corresponsal de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
Contrastes
3 de Agosto de 2009, 10:50 a.m.
Camagüey, Cuba.- La Isla bloqueada, asediada y agredida económicamente resiste; y no se trata sólo de campañas de propaganda como suelen hacer creer al mundo los “vecinos del Norte”.
Es cierto que no disponemos de cuantiosos recursos, ni Cuba es un país rico, como la superpotencia; pero tampoco malgastamos o invertimos los recursos en guerras, ni en pagar robos de cerebros.
Ahora con dificultades materiales, agravadas por el impacto de los huracanes, la crisis financiera internacional, y lo acentuado del bloqueo yanqui, claro que la Isla y su gente tiene que sentir los efectos; pero ningún trabajador ha quedado sin empleo, y más aún, los del sector educacional recibirán incrementos salariales a partir del mes de septiembre, con el nuevo curso escolar, que como siempre, garantiza educación gratuita para todos.
Agencias de prensa, medios alternativos y organizaciones especializadas informan, --porque el gobierno de los Estados Unidos generalmente omite estos datos—que la tasa de desempleo en La Florida, donde la mafia cubano-americana tiene su cuartel general, “cayó en el 10 por ciento desde el mes pasado. “
Es la tasa más alta desde 1975, reconoce el periódico The Miami Herald.
En el Estado de La Florida, ese paraíso que nos quieren vender con su modo de vida americano, se ha perdido casi medio millón de empleos, y sólo en el mes de mayo se reportaron 61 mil puestos menos, las mayores cifras en la prepotente nación norteamericana. Y eso, en términos concretos, significa que más de 400 mil personas han quedado en la calle. ¿Y aquel Estado tan poderoso y rico, abandona así a sus ciudadanos; pero intenta imponer leyes, normas, y reglas de conducta a otros?
Sin embargo, qué paradojas: en los Estados Unidos, la potencia hegemónica, “Un análisis de una organización de derechos humanos, -dice un cable de la prensa extranjera- da cuenta de la situación de cientos de miles de niños que trabajan en condiciones peligrosas y extenuantes en muchos campos de ese país”. El documento indica que las leyes que gobiernan el trabajo infantil en la agricultura son mucho menos estrictas que las relativas a otros sectores de la economía nacional.
Pero ya es costumbre que los vecinos del Norte, “vean sólo la paja en el ojo ajeno”, y se dediquen a lanzar panfletos contra el comunismo cubano, que si bien no ha podido resolver todos los problemas de la economía, no maltrata a sus niños, adolescentes y mujeres, tendencia cada vez más creciente en los propios Estados Unidos. Valdría la pena, que en algún momento, los “gendarmes del mundo” confrontaran su propia realidad.
¿Qué sucede en Cuba? En estos momentos, por sólo citar dos ejemplos: el tabaco cubano no tiene la misma demanda en el mercado internacional; y el níquel, otro de los renglones de exportación, sufre la caída de los precios, y por consiguiente los niveles de ingresos son menores.
Entonces, otros sectores de la economía nacional están obligados a crecer, no sólo para incrementar la producción de alimentos, sino par sustituir importaciones. Y aún cuando es necesario reducir plantillas en algunas empresas, ningún trabajador está desamparado, todos tendrán nuevas opciones, pues faltan brazos en otras esferas.
Paradójicamente con lo que sucede en “el Norte revuelto y brutal” y en otras naciones del llamado Primer Mundo, en Cuba, -hasta el mes de mayo—crecieron los pagos de salarios en más de 250 millones de pesos, aunque la productividad no experimenta similar salto; pero quedan todavía reservas organizativas y tecnológicas que pueden ayudar. En Cuba, el 69 por ciento del Producto Interno Bruto, (PBI) se destina a los gastos sociales de salud y educación, entre otros.
Y aunque la crisis financiera internacional se agrave, y el bloqueo siga apretando la vida cotidiana del cubano, en la Isla no se cerrarán escuelas, ni hospitales, ni los obreros serán lanzados a las calles; los niños, los jóvenes y las mujeres seguirán protegidas por el Estado y las conquistas del Socialismo se mantendrán como baluartes, en un mundo cada vez más hambriento y pobre.
¿Y cómo es posible? No hay fórmula mágica, sólo trabajando de manera eficiente, aprovechando al máximo los recursos, con una consciente política de ahorro, con la reducción de gastos que no afecten las actividades económicas y sociales fundamentales, y con el reajuste de los planes. Los cubanos sabemos resistir y vencer. |