A
Estados Unidos no le están saliendo a la medida las maniobras de
rodear a Rusia con países miembros de la Organización
del Tratado del Atlántico Norte Le quedan a
medias.
Las
posiciones de Rusia respecto a los intentos de acorralarla
han sido públicamente inamovibles. El presidente Vladimir
Putin ha rechazado las posiciones de la avanzada militar
en Checoslovaquia y Polonia (aunque ambas naciones continúan
sus conciliábulos con EE.UU. y este llegó a
un acuerdo con Praga en la última reunión)
y se ha opuesto tajantemente al ingreso de Ucrania y de Georgia
al pacto bélico, que se amplia como una extensión
del poderío norteamericano.
La
posición rusa ha sido sólida hasta este
momento. En la reunión del grupo guerrerista acabado
de efectuar en Rumania, los más agresivos no consiguieron
que los dos nuevos pretendientes fueran considerados candidatos
a la carrera antirrusa de Washington, posiblemente debido
a la intransigencia del gobierno de Moscú ante un
paso que tiende a completar el cerco a sus fronteras y a
que algunos gobiernos europeos prefieren no complicar las
relaciones.
Si
Ucrania y Georgia ingresan en la OTAN, la situación
estratégica rusa se volvería muy vulnerable,
sobre todo después que Estados Unidos lograra que
los países de Europa del este se convirtieran en miembros
a esa alianza, formada agresivamente con pretextos defensivos
después de la Segunda Guerra Mundial.
Para la Casa Blanca fue un tropiezo, pero Rusia no pudo
evitar la promesa de que en un futuro no aclarado, sin calendario,
los hoy aspirantes frustrados de sean considerados para continuar
expandiendo el territorio otanista.
Después que Kosovo fuera desmembrado de Serbia por
la fuerza combinada de belicistas europeos y norteamericanos,
este es el primer frenazo que recibe la dilatación
la OTAN.
También es preciso tener en cuenta que, en la reunión
de Bucarest, los aliados norteamericanos no respondieron
a los llamados de Washington para que aumenten el envío
de tropas a las zonas meridionales de Afganistán,
donde las tropas de intervención occidentales están
sufriendo bajas constantes y no se avizora una disminución
de los combates.
Solamente
Francia se comprometió con el envío
de 700 soldados más al peligroso país centroasiático.
Los
temas de las relaciones con Rusia no han terminado con
esto. La cuestión será seguramente uno de los
temas de una reunión que mantendrá la OTAN
el viernes con el presidente ruso, Vladimir Putin. |