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Afganistán está quemando las manos
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
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5 de Diciembre de 2009, 12:15 p.m.
La Habana, Cuba.- El presidente Barack Obama acaba de anunciar el envío de 30 mil hombres más a Afganistán para tratar de controlar el incendio bélico que se está llevando las vidas de miles de afganos y cientos de norteamericanos y otanistas.
La situación evidentemente está bastante apretada cuando el mandatario estadounidense se ve obligado a tomar la decisión. No llegó a los 40 mil hombres que pedía el Pentágono, pero posiblemente los militares reclamaban esa cifra para que les dieran aunque sea la mitad.
La orden va completamente contra la opinión de la ciudadanía de Estados Unidos, abierta y mayoritariamente opuesta al envío de más efectivos y a la permanencia militar en el país centroasiático.
El Talibán, la organización armada por Estados Unidos contra un gobierno progresista años atrás, ha declarado desafiante que devolverá los cadáveres a Washington.
El Pentágono afronta una de las peores situaciones desde que comenzó esta guerra casi de exterminio de afganos desde que el genocida W. Bush la comenzó poco después del sospechoso atentado contra las torres gemelas de Nueva York, que parece haber sido perpetrado por los mismos norteamericanos, según han publicado varios investigadores.
Una de las dificultades de los estadounidenses es que los aliados de la OTAN no están muy dispuestos a acompañarlo en el incremento de la aventura, pues han sido muy reticentes en aprobar el aumento de tropas en los escenarios de combate conde ya caen a menudo europeos y canadienses y los gobiernos no saben explicar a la opinión pública qué hacen allí sus soldados.
Hasta ahora, los europeos han preferido diferir las decisiones de enviar tropas y no tienen la intención de hacerlo hasta el próximo año, pero la van a tomar porque ellos suelen amarrar su jaca detrás del carromato bélico norteamericano y les va a costar trabajo eludir las presiones que cruzan el Atlántico.
Pero la gravedad de la situación en Afganistán se acentúa cuando Hamid Karzai, el presidente fraudulento del país apoyado por Washington, se ve con el gaznate tan apretado que declara su disposición a conversar con el Talibán e incluso reunirse con su jefe, el mulá Omar.
Muy complicada debe estar la situación para Estados Unidos y su principal agente en Kabul para que éste emita semejante declaración, hecha sin mucha parsimonia a la agencia AP, y para que Obama decida enviar otros 30 mil hombres al matadero afgano. |