Las emisoras inútiles
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
6 de Febrero de 2009, 11:35 a.m.
La Habana, Cuba.- Radio Swan fue la primera emisora contra la Revolución Cubana que escuché por la curiosidad que despertaban en mí los comentarios de otras personas sobre el contenido de las noticias.
Era muy llamativo oír la falsedad flagrante de las noticias que trasmitía, cómo la Revolución iba por un lado mejorando la vida de la población y Radio Swan se empeñaba obstinadamente en difundir lo contrario.
Esta fue la primera estación instalada en mayo de 1960 en una pequeña isla hondureña por la Agencia Central de Inteligencia norteamericana para la agresión radioeléctrica a Cuba.
Luego vendrían La Cubanísima, Radio Mambí y hasta la Voz de Estados Unidos que se incorporaban a la misma tarea, sin consecuencias para el archipiélago que no se rendía, pero ofensivas a la dignidad cubana.
No se sabe exactamente cuántos millones se gastaron en los primeros años en tratar de envenenar el éter y penetrar en la conciencia de los cubanos. Los gastos de la CIA son secretos.
Pero los revolucionarios eran inmunes. Con el gobierno de Reagan vinieron intentos más fuertes. Primero la mal llamada Radio Martí, trasmitida desde 1985 por las frecuencias oficiales del gobierno norteamericano, y luego Televisión Martí, un engendro que pretendía divulgar en imágenes "la verdad" sobre Cuba desde Estados Unidos.
Nadie la ha visto por las medidas técnicas tomadas en Cuba, pero el presupuesto sigue fluyendo.
Ahora viene el reconocimiento, tras décadas en el aire y unos 500 millones de dólares en gastos (calculados, nadie sabe la cifra exacta, posiblemente ni el gobierno norteamericano), todavía no está claro si hay cubanos que escuchen o vean las transmisiones de Radio y Televisión Martí, según un nuevo informe del Congreso publicado el miércoles y recogido por The New Herald.
Según estimados, cada semana se transmiten desde el país norteño más de dos 1 220 horas de programación por 24 frecuencias, dirigidas contra el proceso revolucionario cubano.
El rotativo floridano indica que, el año pasado, menos del 1 % de los encuestados reconoció que había escuchado Radio Martí la semana anterior, indica el estudio de la Oficina de Fiscalización del Gobierno, el brazo investigador del Congreso.
Pero el mismo reporte indica que casi la mitad de los recién llegados de Cuba dicen que han escuchado las transmisiones en los seis meses anteriores. La poca audiencia de Radio Martí en Cuba es lógica.
Se limita a un pequeño sector que le gusta deslumbrarse, recibe instrucciones por la emisora (son asalariados del gobierno de Washington) o quieren saber lo que dice el enemigo.
La ingenuidad de hacer caso a los que llegan a Estados Unidos ilegalmente es evidente.
La mitad que dice haber escuchado Radio Martí miente en su gran mayoría.
Sus declaraciones son para evitar problemas políticos, complacer a la mafia anticubana de Miami o buscar un trato que les facilite encontrar trabajo rápidamente.
Para que se pueda Juzgar, el informe citado afirma que la programación ha mejorado y elogió a la administración, pero inmediatamente se contradice y señala que la programación con frecuencia es prejuiciada y no satisface las normas periodísticas. ¿En qué quedamos? El propio representante William Delahunt expresó: "Lo reto a encontrar alguien que haya visto TV Martí. Es una estación de televisión sin audiencia''.
De todas formas, los 500 millones o la cantidad que sea ha sido un gasto inútil. Van 50 años de agresiones y la Revolución cubana es más fuerte. |