Iraq: Quinquenio fatídico
Mariela Pérez Valenzuela
Colaboradora de Rebelde
6 de Junio de 2008, 3:00 p.m.
Los grandes medios de información asentados en Iraq dejan ver poco, pero no es difícil imaginar lo que han significado para las mujeres de ese país estos cinco últimos años desde el inicio de la invasión, el 20 de marzo de 2003.
Un país destruido, sin escuelas, y las que quedan desiertas, con hospitales repletos de enfermos y heridos, pero sin condiciones para atenderlos, miles de niños huérfanos, inseguridad, hogares sin agua y electricidad, es la realidad que le ha tocado vivir a estas mujeres, víctimas de una guerra injustificada.
Iraq, el quinto productor mundial de petróleo del mundo, se convirtió en una obsesión para Washington, que en su supuesta lucha contra el terrorismo se calcula ha ocasionado en este quinquenio fatídico más de un millón de muertes, en tanto la cifra de sus soldados fallecidos se aproxima a los 4 mil, en un país en el que gastó cada mes, durante el 2007, la cifra de 11 mil 700 millones de dólares.
Lejos de la supuesta “paz” propugnada por las fuerzas de ocupación, el pueblo iraquí sufre las secuelas de una guerra inmoral que no termina, y que fundamentalmente para los niños y las mujeres solo ha traído desesperación, dolor y muerte.
Organismos internacionales aseguran lo que todos intuyen: la vida de las mujeres empeoró grandemente desde la invasión. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizado entre los años 2006 y 2007, indica que el 21,2 por ciento de las iraquíes ha sufrido alguna forma de violencia física relacionada con la bota invasora.
Un informe de la ONG Oxfam Internacional reveló que el 70 por ciento de los iraquíes carecía de acceso a agua potable segura y el 43 por ciento vivía con el equivalente de menos de un dólar al día, es decir, en la más absoluta pobreza.
A esto se suma que el índice de desnutrición infantil aumentó del 19 por ciento durante el período 1991-2003, hasta el 28 por ciento en 2007, siempre según la misma fuente, sin olvidar que la mayoría de los nacionales sufren escasez de alimentos, suministro de agua, servicios sanitarios, atención médica, educación y empleo.
El Día Internacional de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo, las iraquíes llamaron a poner fin a la violencia contra ellas y a mejorar la precaria e insegura situación en que viven.
“Instamos a que se haga justicia frente al asesinato y el terror que sufren las mujeres en Iraq, especialmente en las provincias de Basora (sur del país), Diyala (este) y la región de Mosul (norte)”, apuntó Nermin Ozman, ministra iraquí de Asuntos de la Mujer, para quien la violencia contra la población femenina es un “crimen contra la humanidad”.
La diputada Safiya al Soheil llamó en un comunicado a crear un Consejo Supremo de la Mujer para que se ocupe de la defensa de sus derechos, a la vez que pidió buscar soluciones para aliviar la situación de las desplazadas a causa de la violencia.
En ese sentido, agencias de prensa dijeron que Soheil recordó que en Basora hay secuestradas, asesinadas y sometidas a una violencia que vulnera “los valores internacionales y religiosos”.
Aunque se desconocen las cifras exactas de las asesinadas, organismos de seguridad de esa provincia hablan de 140 durante el 2007 y ocho hasta marzo último, mientras que en Diyala, fronteriza con Irán, la cifra se elevó a 200 el pasado año. Igual “suerte” corren en otras zonas del país donde la vida es una pesadilla para ellas a causa del estado de enfrentamientos armados cotidianos que ha provocado la invasión norteamericana.
Otro problema que las aqueja es la enorme cantidad que han perdido a sus esposos después del comienzo de la guerra. Samira al Musaui, jefa de la comisión de la mujer en la Cámara, precisó que la cifra de viudas y divorciadas en Iraq es de casi una de cada ocho adultas.
Un informe publicado en Londres por la Medical Action for Global Security (MEDACT) ubica a las mujeres como las principales víctimas de las posguerras y cita como ejemplo la cantidad de abortos espontáneos que sufren debido al temor a los bombardeos.
”Las iraquíes están abortando espontáneamente por el terror que les causan los bombardeos”, declaró Maryanne Pierre, una de las directoras de la maternidad.
Al respecto Pankaj Shrivastav, vicedirector de Centro de Fertilidad y Ginecología de Dubai, puntualizó que “la guerra está causando infertilidad, abortos espontáneos y enfermedades infantiles. La población será afectada con alteraciones en el sistema reproductivo que se prolongarán al menos doce años”.
El estudio La salud y el bienestar social en Iraq después de la crisis del Golfo, editado por MEDACT, sostiene que una situación similar vivieron las mujeres en 1991 y en los años siguientes.
De acuerdo con los ginecólogos, el número de abortos y de niños que nacen hoy día con bajo peso aumentó significativamente, de la misma manera que se elevaron los casos de embarazadas con anemia y faltan los recursos para practicar cesáreas de forma segura.
Según Iftakhar Ahmed Al Samik, vicepresidenta de la Federación General de Mujeres de Iraq, debido a las sanciones económicas impuestas por el gobierno de Estados Unidos a esa nación hace más de una década se prohibió la entrada de medicamentos contra el cáncer por su eventual uso en el armamento nuclear, lo que conllevó a un acrecentamiento de los casos de cáncer cérvico uterino y de mama.
Al cumplirse el quinto aniversario de la invasión de Estados Unidos este año, la situación en Iraq es igual de catastrófica. Cada minuto sigue siendo decisivo allí para las mujeres, los niños, una vieja civilización que nunca pudo imaginar horror semejante emanando de los llamados tiempos modernos. |