Cuando
lo enviaron a la antigua Yugoslavia en la década de los 90, se
divirtió de lo lindo rompiendo en pedazos un país
que había salido unido de la confrontación
con los nazis. En eso se dio la mano con los europeos.
Entre
2001 y 2004 lo volvieron a enviar a la misma zona, pero
esta vez a Kosovo, donde la supuesta limpieza étnica
de albaneses se convirtió en una real barrida de serbios.
Si
Philip Goldberg, embajador de Estados Unidos en Bolivia,
es capaz de fotografiarse sonriente con un asesino paramilitar
colombiano, como la foto que dio la vuelta al mundo, no
tiene nada de extraño que compartiera, como jefe de la misión
en Pristina, con el “ex primer ministro” y también
asesino paramilitar Ramush Haradinaj, masacrador de serbios
que acaba de ser absuelto de crímenes atroces.
Como
es de comprender, Goldberg aprendió mucho de
los asuntos de desmembramiento de un país en aquellos
años. Se hizo un experto. Por eso lo enviaron a Bolivia
en 2006 para inflar las apetencias separatistas de la oligarquía
de la provincia de Santa Cruz.
Los
suspicaces dicen que el Embajador quiere emplear el hacha
en el altiplano igual que hizo en la antigua Yugoslavia,
que es una verdadera gangrena corrosiva de países
y que su sonrisa es realmente un fuerte fruncimiento de los
dientes a la hora de dar el golpe.
El
gobierno de La Paz criticó fuertemente al jefe
diplomático que actúa tan a lo Bush y anda
conspirando con la oligarquía separatista de Santa
Cruz y otras provincias con el fin de tajar la ola popular
boliviana.
El
ministro de Gobierno (Interior) del presidente Evo Morales
lo acusó de ser un "operador político
que está aplicando en Bolivia todo lo que aprendió en
los Balcanes, cuando era miembro del cuerpo diplomático
en Yugoslavia, por lo que conoce perfectamente procesos de
desmembramiento de un país".
A
esa acusación, ¿qué usted le va a
comentar? Todo está claro y el mismo Ministro dice
que Goldberg “está aplicando todo lo que aprendió en
Kosovo".
Tratando
de que las relaciones con Estados Unidos no se pongan tirantes,
el presidente Evo pidió a su colega
de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, que interceda ante
Bush para detener lo que denunció como una campaña
norteamericana de apoyo a la oposición boliviana.
Evo
Morales fue franco y dijo a la revista Carta Capital: "Existe
una descarada participación de la embajada estadounidense
en la organización del movimiento por la autonomía",
que es decir secesión, y acusó a Washington
de apoyar, con dinero y logística, el plebiscito ilegal
del 4 de mayo que los ricos de Santa Cruz quieren usar para —quizás— proclamar
luego la independencia.
De
forma que Goldberg quiere partir a golpes de “autonomía” a
Bolivia. Puede usted apostar cualquier cosa a que detrás
de todo están las transnacionales del petróleo
que han sido perjudicadas por el gobierno popular. |