Cuba
Mundo 
  La Habana,
Reflexiones de Fidel Castro Sitio Rebelde dedicado al Che Sitio Rebelde dedicado a los CINCO
Deportivas
Económicas
Ciencia y Salud
Educación
Culturales
 
 
   
Médicos cubanos en misión internacionalista  
Médicos y periodistas: diez años por tierras hermanas
Aroldo Garcia
Periodista de Radio Rebelde
7 de Noviembre de 2008, 3:50 p.m.

Holguín, Cuba.- Marylín  Abella es de Baracoa, integró el primer grupo de médicos cubanos que marchó a Centroamérica  hace diez años tras las huellas de tristeza y muerte dejadas por el huracán Mitch. A Marylín  la conocí  pocas horas después de que un terremoto destruyera  la pequeña vivienda donde transcurría  su vida, muy cerca de la costa atlántica guatemalteca. Para llegar a aquella casita, o salir de ella, Marylín transitaba todos los días a través de un estrecho puente de madera sobre un río infectado de caimanes.

En cuanto tuve la oportunidad de conversar con Marylín, supe de sus  heroicas acciones, pero  que ella  calificaba  de  algo normal,  por salvar vidas humildes, a riesgo de la suya, por dar felicidad, por dar la alegría perdida a quienes jamás la tuvieron, seres humanos que padecieron durante años la secuela terrible de otros huracanes  de explotación y miseria,  peores que cien Mitch juntos.

Esa tarde gris, inolvidable, la doctora cubana  Marylín  Abella me resumió, en solo unas frases, lo que para ella significaba su labor allí. ¨Es como volverme a graduar  de nuevo…¨ Entonces nosotros también llevábamos muy poco tiempo en Guatemala, formábamos el primer grupo de la prensa cubana que comenzaba a cumplir con la preclara sugerencia de Fidel para que un grupo de nosotros pudiera acompañar a nuestros compatriotas del sector de la salud en sus misiones internacionalistas.

Los meses siguientes, convertían en realidad con creces, las palabras de la joven doctora Marylín. Junto a aquel puñado de muy jóvenes compatriotas, algunos casi recién graduados, conocimos  la extrema pobreza de Claudia, vendedora de frutas y verduras en Sahaché junto a su madre, a sus 11 años Claudia no conocía  qué sería una escuela, y cuando se lo expliqué, me respondió. “sería lindo, pero yo, señor, nunca podría ir, pues trabajo todos los días desde la mañana a la noche”. Coincidentemente, el mismo día que conocí a aquella niñita, acá en Cuba, mi hija, entonces con  la misma edad de la pequeña guatemalteca, comenzaba la enseñanza secundaria.

Jamás olvidaré a Aroldo, niño extremadamente pobre, con nombre idéntico al mío. Oprime el corazón recordarlo con su cajón de limpiabotas al hombro, pero literalmente arrastrándolo por el piso, debido a su muy escasa estatura. Aroldo, huérfano de padre, y con su madre enferma, defendía así, desde la niñez  de sus escasos nueve años, el sustento de su familia, incluidos sus tres hermanos menores. A Aroldo, le compré un refresco en un kiosco cercano, cuando supe de su obligado ayuno, pues no podía desviar ni un quetzal.

En Guatemala, una madrugada extremadamente fría, como casi todas en ese país, vi en el pequeño puesto médico de Uzpantán, a un niño que casi moría, convulsionaba, junto a los médicos cubanos, y a sus padres indígenas. Imposible  olvidar aquel triste momento, cuando Odalis, la doctora cubana, dijo:…es imprescindible llevarlo para el hospital del Quiché…con la mirada en el suelo, y su voz muy baja, casi susurrando, el padre dijo:…déjelo que muera señora doctora, nosotros no tenemos ¨pisto¨ (dinero)  para poder pagar. Pero allí estábamos los cubanos, lo llevamos enseguida al hospital, y nuestros compatriotas lograron salvarlo. Desde entonces, se llamó Fidel aquel  niñito indígena.

Diez años han pasado…después vinieron  otras misiones, otras tareas, en Cuba o fuera de nuestra patria, quizás tan importantes y difíciles como la primera, pero, aún así, todos los días tengo que volver a las frases de la doctora Marylín Abella aquella farde gris y triste, después del terremoto…y no solo las frases de ella…también las de Eduardo, quien en las pacayas del petén, una selva, vivía en una choza de hierbas y piso de tierra. Cuando mirándole a sus ojos le pregunté: cómo puedes vivir así?...me dijo: ¨estoy bien,… aquí, no hay  para más. Y las de Pedro, un médico de Santa Clara, en la casita de tierra blanca donde lo conocí un rústico trozo de papel, escrito a mano, resumía sus convicciones: ¨Tengo el privilegio de estar  en el mismo lugar  donde el Che Guevara quiso ejercer la medicina…estoy aquí, vine de Santa Clara, la ciudad del Che¨. 

Hoy la familia que todos integramos está crecida, y sobre todo, fortalecida. Es privilegio reencontrarnos también con aquellos  patojos que conocimos en el seno de sus familias  humildes, hoy graduados ya en la escuela latinoamericana de medicina, y prestando servicios en los mismos sitios donde nacieron.

El  privilegio de hoy es la posibilidad de agradecerles a todos  ustedes. A Elia Rosa, y a tantos más, que se adaptaron hasta a no dormir en las madrugadas, cuando comenzábamos a transmitir  hacia Cuba nuestras informaciones.

A la Revolución, que inspira y alienta para hacer la obra invencible, y sobre todo, venimos a agradecer,  con inmensa humildad y respeto, a Fidel. Su idea de enviarnos a Centroamérica,  junto a los médicos, no solamente se hizo realidad, sino que creció, y se fortaleció. Por eso hoy, con el privilegio infinito de este encuentro inolvidable, es buen día para darle las gracias. Y para decirle, como dijimos antes, unidos  para hacer más fuerte e invencible la obra de todos,  que estamos listos para continuarla, y decir al mundo esa verdad hermosa que se abre paso,  victoriosa y  pujante, esa verdad irrefutable, pero que jamás  aparecerá en la llamada ¨gran prensa¨ capitalista por soberbia.

Como antes hoy, ordenen, Fidel y Raúl. Y que  nadie lo dude nunca, como un día recogió mi grabadora de reportero al registrar la dulce voz de la doctora Marylín Abella,… el cumplimiento de estas misiones internacionalistas cubanas, junto a los mil veces heroicos trabajadores de la salud, es…¨como volvernos a graduar nuevamente.

Nota: El  autor es periodista de Radio Rebelde, integró el primer grupo de prensa cubana  que trabajó junto a los médicos internacionalistas en difíciles zonas de Centroamérica devastadas por el huracán Mitch, y esta constituyó su intervención en el Palacio de las Convenciones de La Habana durante el encuentro celebrado con motivo  de  los 10  años de misiones médicas cubanas en Centroamérica y los 45 de la colaboración cubana en el exterior.

 
Comentarios RR
   
Aquí más temas de su interés
   
Enlaces
www.granma.cubaweb.cu
Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba
www.juventudrebelde.cu
Diario de la Juventud Cubana
www.prensalatina.cu
Prensa Latina
   
   
 

Radio Rebelde. Calle 23 # 256 % L y M. Vedado. Plaza de la Revolución. Ciudad Habana. Cuba. CP. 10400
Teléfonos: 838-4365 al 68 (Cabina) 833-6950 (Relaciones Públicas)
Desarrollado por Redacción Digital Radio Rebelde

Directora General: Lic. Sofía Mabel Manso Delgado
Diseñado para IE4 y NC4, Res: 1024 x 768
© Copyright Radio Rebelde, 2008
Portada Rebelde Instituto de Meteorología de Cuba