El panorama de América Latina en los momentos que nace en Cuba el hijo de Doña Leonor Pérez y de Mariano Martí, coincidió con el amanecer de las hermanas repúblicas del área y al cumplir José Julián doce años, las complicaciones en el punto más al norte se funde la nación con el nombre de Estados Unidos al cierre de la Guerra de Secesión.
Ante tal horizonte se levantó en el futuro del recién nacido los dos grandes polos de su intensa labor patriótica por la unidad en los complicados caminos del futuro. De una parte en el sur estaban las antiguas colonias que se evadieron del círculo del colonialismo de la América Hispana, de otro, el nuevo gigante que muy pronto comenzaría a bramar en detrimento del patio geográfico.
Pero la independencia en los pueblos de habla hispana, a pesar de inmensas heroicidades, quedó truncada en medio del camino al sobrevivirle en sus más lamentables defectos e injusticias la antigua colonia en los nuevos gobiernos de las jóvenes naciones latinoamericanas luego de tantos esfuerzos.
Los ojos del pequeño Pepe tan ávidos de desentrañar las causas y la justicia del futuro, recorrió desde los locales de la escuela de varones que dirigió el maestro Rafael María de Mendive, todo lo grande que había en tamaña historia de las naciones del sur, Pero entre ellas estaba su suelo natal, también afligida bajo el yugo extranjero cuando ya sentían los albores de la nacionalidad cubana.
Algunas naciones como Santo Domingo y la hermana Puerto Rico tendrán que atravesar nuevas batallas a lo largo del siglo XIX. Junto a la última mantendrá un sitio permanente para contribuir a su verdadera independencia además del suelo natal hasta que más adelante se confirmará la coincidencia entre islas que la poética colocó como dos alas del mismo pájaro.
Las transformaciones más importantes para poder alcanzar el futuro de equidad y justicia social estaban pendientes. Para abrir los ojos a sus hermanas geográficas escribió esta joya denominada Nuestra América con su mensaje permanente a ser originales en la búsqueda de sus soluciones para el futuro como el buen hijo que ante ella entregaba la profundidad de sus análisis.
El parto de José Martí no pudo quedar en las estrechas paredes del humilde hogar de La Habana Vieja, se extendió por un sufrido continente porque sus ojos se encontraron con el azul del cielo y decidió por siempre emprender las tareas para convertirlo en la aspiración que otras generaciones que le antecedieron como la de Bolívar, enrumbarla hacia el sol que merecía: la de la verdadera independencia. |