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La cara fea de las hipotecas y la crisis
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
11 de Mayo de 2009, 9:38 a.m.
La Habana, Cuba.- Ya el paisaje urbano de Estados Unidos se va llenando de barrios marginales y los refugios que dan albergue a los desamparados sin casa están completamente repletos, mientras las solicitudes de una o varias plazas siguen aumentando con el crecimiento de los desalojos por falta de pago.
"Yo no quiero estar en las calles", dijo Janice Johnson, una madre soltera que vive de la asistencia pública. "Yo estoy tratando de mantener que niños en la escuela. Con esta situación del desamparo, estoy recibiendo llamadas de que mi hijo de ocho años se está quedando dormido en clase".
El pasaje dramático que trasmite AP es una consecuencia de la crisis económica, y más concretamente de la tormenta hipotecaria causada por empresas irresponsables que reciben miles de millones de dólares del Gobierno.
Janice Hohnson no recibe nada.
Los acreedores de los dueños de inmuebles son completamente impíos. No les interesa que los desahucios golpeen duro a los sectores pobres de las ciudades, a medida en que cifras récord de caseros se ven impedidos de pagar sus préstamos, lo que está dejando en la calle a numerosos inquilinos.
Nadie en Washington está muy preocupado por la suerte de las madres con hijos que llenan los albergues para desamparados que han quedado repentinamente en la calle.
"No damos abasto por la cantidad de personas con este problema", dijo Mercedes Márquez, administradora general de viviendas de la municipalidad de Los Ángeles. "Y la ola sigue llegando", según recogió AP.
No es solamente Los Ángeles, Casi todas las grandes y medianas ciudades se enfrentan al mismo problema.
El número de desalojos de casas hipotecadas en Chicago se ha triplicado en los últimos dos años, a 4 500 en el 2008.
La municipalidad de Boston comenzó a enviar tarjetas a inquilinos informándoles de sus derechos y ahora requiere que los dueños de edificios coloquen en la propiedad un cartel que especifique quién es el casero y un contacto local.
Pero la crisis sigue andando. "Los ejecutivos de los bancos acreedores sienten la mayor indiferencia hacia los pobres que quedan en la calle y no se percatan de que con ello están provocando problemas sociales y llevando a los adolescentes a la delincuencia para lograr algún dinero. A los bancos solamente les interesa poder vender de nuevo el inmueble desalojado.
Es poco lo que se puede hacer en Estados Unidos cuando un juez ordena un desahucio y la situación tenderá a empeorar con el crecimiento de la masa de desempleados en el país.
Debemos hacer una aclaración, en los albergues no vive nadie. Las puertas se abren a las seis de la tarde y las luces se apagan a las diez de la noche. A las siete de la mañana todos los desamparados deben abandonar el refugio, y hay miles y miles de personas en esta situación.
Además, como usualmente esos recintos no admiten a adolescentes por temor a conductas violentas, los padres se ven obligados a tratar de repartirlos en hogares de amigos.
Las puertas abren a las 6:30 p.m., las luces se apagan a las 10 p.m. Los residentes deben salir del albergue para las 7 de la mañana, tras un desayuno ligero.
Sin embargo, cuando alguien con recursos enciende el televisor en su casa, aunque sea modesta, no ve las imágenes de las tragedias que sufren los pobres a causa del desempleo y de los desalojos, no aprecian las colas para entrar en un albergue de alguna organización caritativa. Sólo miran cosas bellas y mucha publicidad, tanta pero tanta publicidad que lo que pagan los promotores alcanzaría para resolver el problema de los desamparados de la tierra. |