Los robos patrimoniales a los países pobres
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
12 de Octubre de 2009, 9:40 a.m.
La Habana, Cuba.- El Departamento de Antigüedades de Egipto rompió relaciones con el Museo francés del Louvre debido a que éste se ha negado a devolver piezas robadas, una decisión que significa que ninguna expedición arqueológica vinculada con el museo parisiense será autorizada a trabajar en Egipto.
La agencia norteamericana AP da la noticia con toda tranquilidad y la deja en el simple hecho anecdótico, que completa con la cancelación de una conferencia por una ex curadora del Louvre en El Cairo y la suspensión de una excavación patrocinada por el famoso museo donde se exhibe la Gioconda.
No se trata de que el Louvre se niegue de plano a devolver lo robado, pues la Oficina de Comunicaciones de la institución dijo que el museo es receptivo a devolver los objetos reclamados por Egipto, pero que la decisión debe ser adoptada por un comité especial. El Ministerio de Cultura de Francia dijo también que está listo devolver las piezas si el comité lo aprueba.
El problema radica en por qué alguien tiene que aprobar el retorno a Egipto de lo que es suyo, si se debía ejecutar la acción inmediatamente.
Va más allá el problema, pues no es solamente el museo del Louvre quien posee y muestra al público piezas robadas. Este defecto lo tienen numerosos museos de Europa y Estados Unidos, pues sus colecciones están llenas de objetos llevados a esos sitios de otros países en forma clandestina y sin permiso de los gobiernos respectivos, o con autorizaciones que vaya usted a saber cómo se consiguieron.
Si se aplicara la justicia real, por ejemplo, el Museo Británico quedaría casi vacío, pues su inmensa colección en buena parte surge de robos cometidos por los aristocráticos arqueólogos reales por los cuatro puntos cardinales.
Por suerte hay alguna regulación en la protección del patrimonio nacional en la actualidad, pero el robo continúa, y el ejemplo más reciente y más escandaloso es el saqueo de los museos iraquíes por las tropas norteamericanas y la destrucción de lo que no pudieron llevarse.
El Museo del Louvre se ha negado a devolver a Egipto cuatro bajorrelieves que fueron robados en la década de 1980 de la tumba del noble Tetaki, cerca de Luxor, uno de los sitios arqueológicos más importantes del país del Nilo.
La información llegada habla de la disposición de la directiva del Louvre a devolver las piezas a sus dueños, pero el problema es el país árabe ha tenido que llegar a medidas drásticas porque el museo no debió nunca aceptarlas las piezas su deber era remitirlas inmediatamente a su lugar de origen. Los alegatos sobre que se ignora cómo fueron adquiridas las piezas no son válidos, simplemente reflejan la práctica de tratar de quedarse con los objetos en litigio, que Europa practica desde hace tantos siglos.
Así sobre todo norteamericanos inescrupulosos han saqueado también riquezas patrimoniales de América Latina y el mundo antiguo, aprovechando la ignorancia de campesinos e indígenas al respecto, leyes que no defienden el patrimonio y autoridades corruptas.
Egipto ha pedido varias veces la devolución de artefactos egipcios de distintos museos. Sus prioridades son el busto de Nefertiti —esposa del faraón monoteísta Ajenatón— y la Piedra de Rosetta, una losa de basalto con una inscripción en tres idiomas que permitió descifrar los jeroglíficos egipcios.
El busto está en el Museo Egipcio de Berlín y la Piedra de Rosetta en el Museo Británico en Londres.
¿Ven ustedes? Sahi Hawass, jefe del Departamento de Antigüedades de Egipto, también ha reclamado el busto de Anchaf —el constructor de la pirámide de Kefrén— del Museo de Bellas Artes en Boston, y la estatua de Hemiunu —sobrino del faraón Keops, el constructor de la pirámide más alta— del museo alemán Roemer-Pelizaeu.
Ahí tienen dónde se encuentran los hurtos, no solamente de Egipto, sino de cuanto lugar pueda ofrecer interés arqueológico, paleontológico, antropológico, histórico o material. Los ricos, como siempre, robando a los pobres. |