Grecia pierde la tranquilidad
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
12 de Diciembre de 2008, 10:30 a.m.
La Habana, Cuba.- Hace muchas décadas, desde la dictadura de los coroneles negros, que la policía griega no se enfrentaba a manifestaciones juveniles tan decididas como las que se producen hace más de una semana en la península balcánica.
Es fácil imaginar el tamaño de la violencia en las calles de Atenas cuando se tiene en cuenta que el canal de televisión Mega informó que los agentes represivos utilizaron en los primeros seis días de la crisis 4.200 bombas lacrimógenas y tuvo que encargar más a una empresa israelí.
Independientemente del número de heridos, tiendas y otros establecimientos quemados, huelga general el miércoles 10 y calles llenas de barricadas, la situación parece incontrolable después de la muerte de Alexandros Grigoropoulos por disparos de la policía.
El caso es que la situación del gobierno conservador del primer ministro Costas Karamanlis —cada vez con menos respaldo— está en un jaque constante desde que murió el estudiante de 15 años y no parece haber ninguna tendencia a la calma.
La raíz de todos los conflictos griegos está, por tanto en el factor político de un gobierno repudiado —no hace caso de las solicitudes de convocar a elecciones parlamentarias anticipadas— y una pésima situación económica agravada por la crisis mundial, con un 20% de la población por debajo de la pobreza.
Dos sondeos de opinión independientes dados a conocer el miércoles, antes del anuncio gubernamental de un paquete de ayuda monetaria a negocios afectados, dijeron que 68% de los griegos desaprobaban la forma en que el gobierno manejó la crisis.
"Lo único que puede hacer este Gobierno es renunciar y dejar que el pueblo dé su veredicto", dijo George Papandreou, jefe del Partido Socialista. "Reclamamos el poder", enfatizó.
Datos dados a conocer mostraron que las turbulencias económicas están afectando cada vez a más griegos. El desempleo, especialmente alto entre gente joven y mujeres, ascendió del 7,1 % de agosto a un 7,4 % en septiembre, revirtiendo cuatro años de descenso, y lo más normal es que continúe aumentando a medida que la crisis económica mundial se agudiza.
"El Gobierno ha demostrado que no puede manejar esto. Si la policía comienza a imponer la ley todos dirán que la junta militar está de vuelta", dijo Yannis Kalaitzakis, de 49 años, un electricista. "El Gobierno está atrapado entre una roca y un lugar difícil", agregó.
Las protestas se reprodujeron en al menos 10 ciudades, y la Confederación de Comercio de Grecia estimó que el costo de los daños en negocios y comercios llegó a 200 millones de euros (259 millones de dólares) sólo en Atenas.
Indudablemente, el gobierno de Karamanlis está en un aprieto con este jaque triple de las manifestaciones populares, el descenso económico y las presiones políticas que exigen elecciones anticipadas. ¿Saldrá de él? |