Obama frente al asesino silencioso de un sistema
Astrid Barnet
Colaboradora de Rebelde
13 de Noviembre de 2008, 9:25 a.m.
La Habana, Cuba.- La información (inaudita) nos llegó a través del diario floridano El Nuevo Herald: “Las vidas de casi 8 000 afronorteamericanos podrían ser salvadas cada año si los médicos hallaran una forma de hacer descender su presión arterial al nivel promedio de los blancos”.
Seguidamente hace alusión a un reciente estudio científico dado a conocer por el doctor Kevin Fiscella, de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester, quien significó que "esperábamos que la diferencia fuera grande, pero en algunos de los casos lo fue más de lo que esperábamos".
Según la información del diario, la investigación es considerada la primera de su tipo en revelar el número de vidas perdidas como consecuencia de las diferencias raciales en torno al control de la presión sanguínea. ¿Es que la sangre se colorea según la raza? ¿O es la ciencia al servicio del color de la piel?
Como éstas, muchas interrogantes podrían asaltarnos para llegar, en definitiva, a una: la discriminación racial continúa siendo uno de los principales cánceres de la sociedad norteamericana y de la gran mayoría de sus gobernantes. A la vez sorprende (¿casualidad sin causalidad?), esta información de uno de los más connotados y reaccionarios rotativos norteamericanos a pocos días de la elección de un Presidente negro en la Unión.
Entre los planteamientos realizados por el recién electo presidente de Estados Unidos Barack Obama está el brindarle el máximo de prioridad a la crisis económica que envuelve al país a partir de un paquete de estímulos que, posteriormente, dará a conocer.
Obama igualmente ha planteado que la crisis financiera se incrementa de forma global por lo cual se necesita imperiosamente de una respuesta global; a la vez que ha calificado de urgente prioridad la rehabilitación de los beneficios del seguro a todos aquellos trabajadores desempleados que no pueden hallar empleos como consecuencia del debilitamiento de la economía.
"We are facing the greatest economic challenge of our lifetime, and we're going to have to act swiftly to resolve it," (“Estamos enfrentando el más grande desafío económico de nuestras vidas, por lo cual tenemos que actuar rápidamente para resolverlo”), puntualizó en un discurso reciente.
Diríamos más…Muchos más retos que los de índole económica le esperan a Obama al frente de la nación más poderosa del orbe. Entre ellos, una historia secular de pobreza humana en una buena parte de esa sociedad donde los ricos continúan aspirando a ser aún más ricos, y donde la discriminación (en todas sus manifestaciones) aún no deja de enarbolar banderas y de ser un puntal altamente intolerante.
Si retomamos la información inicial acerca de que las vidas de “casi 8 mil afronorteamericanos podrían ser salvadas cada año si los médicos hallaran una forma de hacerles descender su presión arterial al nivel promedio de los blancos”, nos continúa revelando algo aún más incurable que nunca estará dado a partir de una hipertensión o asesino silencioso, sino por otros síntomas que conllevan a la dura realidad de un poder enfermo y decrépito, y de un Mandatario afro (el primero en la Historia de Estados Unidos) quien, de seguro, en los próximos cuatros años, nunca podrá darse el lujo tan siquiera de padecer un catarro. |