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La ruta china de la crisis
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
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15 de Mayo de 2009, 11:38 a.m.
La Habana, Cuba.- Nadie tiene la menor duda que, de los países económicamente más fuertes del mundo, China tiene las mejores condiciones para evitar que la crisis global del capitalismo le cause un daño letal.
Hay que estar de acuerdo con ello debido a la solidez de la economía china y a los ritmos de crecimiento de su Producto Interno Bruto, que se mantienen altos a pesar de que casi en todas partes los saldos son profundamente recesivos y amenazan con prolongarse en el tiempo.
El mundo capitalista no tiene en sus manos los mecanismos para detener la caída y ni siquiera es capaz de saber cuándo se llegará al fondo del abismo. Las aseveraciones optimistas son superfluas porque realmente nadie está seguro de nada.
El Gobierno chino sí sabe. Ni el gran gigante milenario asiático ha podido evitar las rachas de la tormenta, pero estaba preparado de antemano para que los daños fueran menores y la recuperación se produjera con relativa rapidez.
Al Fondo Monetario Internacional (FMI) no le ha quedado más remedio que reconocer que las cifras macroeconómicas chinas son “muy alentadoras”, aunque disfraza siempre la realidad con el subterfugio de que se necesita más información para determinar si el repunte es sostenible.
Solo ellos lo dudan, pero la realidad es testaruda y reconocen que en el gran país hay “indicadores muy alentadores sobre inversión y crédito bancario, sugiriendo que la economía está reaccionando más vigorosamente de lo que se esperaba anteriormente”, según expresiones de Joshua Felman, director asistente del Departamento de Asia y el Pacífico.
El FMI pronosticó que la economía china crecería sólo un 6,5 % en 2009 y un 7,5 % en el 2010. Ya esos índices serían considerables. Pero esas son las estimaciones de un organismo que ha contribuido enormemente al desencadenamiento y profundización de la debacle actual, porque las autoridades de Beijing han calculado su crecimiento económico en un 8 % este año, una tasa más que suficiente para generar suficientes empleos y evitar crisis sociales.
Estados Unidos, Europa y, por desgracia, América Latina, no pueden ofrecer datos similares. Hace muchos años que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha dicho a las naciones latinoamericanas que para disminuir la pobreza es necesario más de un 5 % de crecimiento y el continente lleva muchos años sin lograrlo.
El Gobierno chino no solamente inyectó dinero fresco a su economía, sino ha alentado el consumo nacional, algo imposible para los países capitalistas, donde los gastos de los ciudadanos se han reducido al mínimo indispensable y continúan hundiéndose debido al crecimiento del desempleo.
Al recuperar el crecimiento productivo a niveles de un 8 % o más y de aumentar su consumo, China tiene la posibilidad de arrastrar con ello a otras economías, por lo cual se puede convertir en la locomotora que al final saque al planeta de la crisis sistémica desatada por el capitalismo. |