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Copenhague espera por nuevos cambios referidos al cambio climático
Astrid Barnet
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
15 de Septiembre de 2009, 9:55 a.m.
La Habana, Cuba.- La capital de Dinamarca, Copenhague, ya se prepara para la reunión que tendrá lugar en diciembre próximo sobre el tema Cambio Climático y que reunirá a representantes de casi 200 países de distintas partes del globo.
“No debería causar sorpresa que exista poco consenso sobre un acuerdo integral. Los gobiernos no sacrificarán el crecimiento económico a corto y mediano plazo a cambio de beneficios ambientales a largo plazo… Esto es particularmente válido hoy, dado que gran parte del mundo desarrollado está atravesando una recesión dolorosa”, afirman algunos expertos en recientes entrevistas concedidas a medios de prensa. Y exponen como ejemplo a Estados Unidos, país que “no aceptará una reducción considerable (techo o tope) de sus emisiones de gases de tipo invernadero si esto implica aceptar mayores costos e impuestos que amenazan con retrasar la recuperación económica.
Algunos expertos opinan que, tras la cita de Copenhague, existe la posibilidad se introduzcan los llamados aranceles de carbono para penalizar las importaciones provenientes de países o compañías que, según se estima, no están haciendo lo suficiente para frenar las emisiones”.
No obstante a esto es indiscutible que el comercio internacional ha experimentado una caída evidente como resultado de la crisis económica, por lo que introducir nuevos aranceles reduciría aún más el comercio y, al mismo tiempo, la dificultad de reducir las emisiones de gases de tipo invernadero provocaría un cambio climático adicional. Problema que a su vez incrementaría la pobreza en el mundo, las migraciones, las enfermedades, la escasez de agua y el número e intensidad de los desastres naturales.
Por ende el cambio climático es, además de una cuestión de seguridad, un problema urgente de índole económica y humana.
¿Qué hacer entonces?
Lo más importante: que tanto naciones ricas como pobres adopten políticas nacionales que incrementen la eficiencia energética y reduzcan las emisiones de gases de tipo invernadero. Políticas que contribuirían a disminuir el gasto en energía y la dependencia de las importaciones de petróleo. Este es un desafío global, no unilateral.
La utilización del carbón, por ejemplo, constituye un tema importante, pues este elemento continuará generando una gran parte de la energía eléctrica a nivel mundial durante las próximas décadas. Por tanto, se necesita que se distribuyan mejor las tecnologías existentes para la obtención de un carbón más limpio.
Para algunos especialistas resulta fundamental la creación de un fondo financiero internacional que respalde nuevas políticas contra la tala y la quema indiscriminada de los bosques, que vele por la protección de las selvas tropicales y proporcionen modos de vida alternativos a muchas comunidades carentes de ellos.
El futuro se avizora peor: un 30 por ciento de las especies desaparecerá si la temperatura global se incrementa entre 1,5 y 2,5 grados centígrados, a la vez que pequeños estados insulares corren el riesgo de desaparecer bajo las aguas, entre otras muchas consecuencias.
Por tanto, todos los países del orbe tienen responsabilidades comunes ante tan grave problema, pero son diferentes desde todo punto de vista, en especial, si no se modifican los actuales patrones de producción y consumo insostenibles de las naciones ricas. |