Por
sus extensas llanuras, su concentración
de bosques, el oxígeno y las aguas del Amazonas y
otra extensa lista de recursos naturales, América
Latina se convierte en objeto deseado para las naciones industrializadas,
en especial Estados Unidos, cuando comienzan a sentirse los
devastadores efectos del cambio climático en el planeta.
Como
paradoja, son precisamente los países desarrollados,
con Estados Unidos en primer lugar, los que más contaminan
a la Tierra debido a los gases que lanzan a la atmósfera,
lo cual se revierte en un trastocamiento de los ciclos habituales
de la Naturaleza.
Incluso
el gobierno de la Casa Blanca ni siquiera suscribió el
Tratado de Kyoto, mediante el cual las Naciones Unidas (ONU)
intentaron frenar con modestísimas metas el despilfarro
del llamado Primer Mundo, para obligarlos a tomar medidas
para proteger la capa de ozono y preservar para las futuras
generaciones un planeta más sano que el actual.
De
ahí la importancia de la reciente Conferencia
Mundial sobre Medio Ambiente de la ONU, preámbulo
del 62 período ordinario de la Asamblea General de
la ONU, en la cual varios líderes de América
Latina, al contrario del irrespetuoso e inmoral discurso
del presidente norteamericano George W. Bush, alertaron sobre
los graves peligros a que se expone la Humanidad si no se
pone fin a la desatención de los llamados países
del Primer Mundo sobre este importante tema que, al parecer,
queda fuera de las agendas para proteger sus enormes industrias
trasnacionales.
El
primero en pronunciarse sobre el dramático cambio
que ocurre en el clima a nivel mundial fue el presidente
de la Asamblea General de la ONU, Srgjan Kerim, quien
en su discurso señaló que la ironía
de la actual situación es que los Estados menos responsables
son los que sufrirán más, y llamó a
los líderes mundiales a realizar acciones que cambien
el actual panorama.
Uno
de los presidentes latinoamericanos que hizo el alerta
fue el boliviano Evo Morales, quien condenó al capitalismo
depredador de afectar el medio ambiente y se refirió a
la necesidad de impedir que las naciones industrializadas
con sus emisiones de gases tóxicos continúen
dañando al planeta.
Para
el presidente boliviano, un fenómeno perverso
que impulsa el imperialismo norteamericano es la guerra,
y alertó que el planeta carece de futuro si se siguen
los actuales patrones de consumo capitalista y utilizando
miles de millones de dólares en armas de destrucción
masiva.
El
Ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez
Roque, se refirió en su intervención a que
es muy grave las condiciones del medio ambiente, en relación
con cinco lustros atrás y cada vez queda menos tiempo
para enfrentar la crítica situación del entorno.
Pérez Roque recordó palabras del presidente
Fidel Castro en la Cumbre de la Tierra celebrada hace 15
años en Río de Janeiro, en las que este advirtió: "una
importante especie biológica está en riesgo
de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación
de sus condiciones naturales de vida: el hombre".
El
canciller cubano precisó que sólo un irresponsable
podría cuestionar los actuales peligros pues, dijo, "un
30 % de las especies desaparecerá si la temperatura
global se incrementa entre 1.5 y 2.5 grados centígrados.
Denunció que los países desarrollados son
responsables del 76% de las emisiones de gases de efecto
invernadero acumuladas desde 1850, y son los que deben tener
el peso principal en la mitigación de estos. Si no
cambian, puntualizó, los actuales patrones de producción
y consumo insostenible, no se podrá enfrentar esta
trágica situación.
América Latina es una de las regiones más
castigadas por el cambio climático, el cual se hace
sentir cada vez con más peso en otras latitudes, incluida
la Europa industrializada.
Así lo refleja el informe El Cambio Climático
en América Latina y el Caribe 2006, presentado en
Ciudad de México por el Director Regional para América
Latina y el Caribe del PNUMA, Ricardo Sánchez Sosa.
Según el documento, "el cambio climático
afecta a los países de la región de manera
variada. En la región Andina, por ejemplo, se observan
en la actualidad cambios y retrocesos en los glaciares mientras
que en Argentina se pueden apreciar cambios importantes en
los patrones de lluvias. En el Caribe, el impacto se expresa
de manera primordial en los cambios en la frecuencia e intensidad
de los huracanes que azotan la zona.
Para
los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo,
la vulnerabilidad se ve acentuada por su particular condición.,
entre los que cabe resaltar su alta dependencia de una estrecha
base de recursos, estar fuertemente sujetos a las fluctuaciones
del comercio internacional, la particular sensibilidad a
los desastres naturales, la escasez de recursos de tierra.
La
tendencia al calentamiento global se confirma por múltiples
observaciones. Algunas de las que indican este calentamiento
son las siguientes:
En
América Latina y el Caribe, los países
posiblemente más vulnerables a los fenómenos
hidrometeorológicos son los que tienen costas en la
cuenca del Caribe.
Otras
regiones particularmente vulnerables se encuentran en Sudamérica, particularmente en el noreste brasileño,
en las desérticas costas peruanas y chilenas, y en
las zonas áridas de Argentina, así como en
la región Andina, las cuales son vulnerables a cambios
en los patrones climáticos.
El
documento afirma que el huracán Mitch en 1998
dejó cerca de 1,2 millones de personas afectadas
directamente, entre ellos muertos y desaparecidos, con pérdidas
cercanas a los 8,5 mil millones de dólares que, por
otro lado, es más alto que el producto bruto doméstico
anual combinado de Honduras y de Nicaragua, los dos países
más golpeados por el mencionado huracán.
Apreció que "otros desastres del clima incluyen
el huracán George, en la República Dominicana
(septiembre de 1998), con cerca de 235 muertos y casi 300
mil personas afectadas directamente. En 2004, por ejemplo,
el huracán "Charley" dejó graves
daños estimados oficialmente en más de 18.500
millones de dólares, que incluyó más
de 73.500 viviendas y miles de hectáreas agrícolas
afectadas. El huracán Iván a su paso golpeó a
Barbados, Trinidad y Tobago, San Vicente y las Granadinas,
Granada, Jamaica, Cuba y los Estados Unidos, provocando más
de 100 muertos y unos 15 mil hogares destruidos, con miles
de dólares también en pérdidas, y que
en su conjunto, afectaron la economía regional".
Mucho
más reciente, son los estragos causados por
Katrina y Stan. El huracán Katrina azotó el
sur y el centro de los Estados Unidos en agosto de 2005,
produciendo grandes destrozos en La Florida, Bahamas, Luisiana
y Misisipi. El Huracán Stan azotó en octubre
de 2005, a varios países centroamericanos - en particular
a Guatemala y el Salvador y causó al menos 1,620 muertes,
un número similar al producido por el Huracán
Katrina, y muchos más desaparecidos.".
Hasta
aquí parte del informe.
Otros
expertos internacionales estiman que los ecosistemas boscosos
de muchos países podrían ser afectados
por los cambios climáticos proyectados (México,
países del Istmo Centroamericano, Venezuela, Brasil
y Bolivia). La deforestación de la selva pluvial del
Amazonas probablemente impactaría negativamente en
el reciclado de la precipitación a través de
la evapotranspiración, de modo que las lluvias podrían
reducirse marcadamente, dando origen a importantes pérdidas
de escurrimiento en áreas dentro y fuera de la cuenca.
A
pesar de los peligros que la amenazan, la emisión
de gases de efecto invernadero es baja (aproximadamente
el 5% del nivel mundial). Sin embargo, los impactos potenciales
futuros del clima y de los cambios en el uso de la tierra
podrían ser extensos y costosos para la región.
NUEVOS INTENTOS DE RECOLONIZACION IMPERIAL
Más, a pesar de estos presagios, América Latina
y el Caribe, con aproximadamente 560 millones de habitantes,
en su gran mayoría pobres y analfabetos, deviene uno
de los espacios favoritos para que el capitalismo intente
apoderarse de sus recursos naturales que comenzarán
a escasear (como el petróleo y el agua) para la supervivencia
de sus ciudadanos y sus trasnacionales.
En
su esquema de expansión geopolítica, las
administraciones norteamericanas, tanto la actual como las
futuras, quieren apropiarse de las reservas de tierras cultivables
más grandes del mundo, estimadas en 576 millones de
hectáreas y equivalentes a casi un 30% de su territorio
de 1,995 millones de hectáreas.
Hace
pocos años, en Latinoamérica existía
el 25% de las áreas boscosas del mundo (unos 964
millones de hectáreas). La proporción de áreas
boscosas es mucho mayor que el promedio mundial: un 47% del
territorio regional está cubierto de bosques, mientras
que en el mundo la proporción es del 30%.
Un
92% del bosque regional se encuentra en Sudamérica,
principalmente en Brasil y Perú, que están
entre los 10 países del mundo que concentran las dos
terceras partes de los bosques mundiales.
La
biomasa leñosa de América Latina y el Caribe
es la más alta del mundo, superando en 17% el promedio
mundial de 109 toneladas por hectárea. El 43% del
total mundial se encuentra en Sudamérica, fundamentalmente
en Brasil, donde está el 27 % de ese total.
En
Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y
Venezuela se han identificado 190 mil de las 300 mil plantas
vasculares conocidas en todo el planeta (un tercio del total
mundial tan sólo en Brasil y Colombia). Estos seis
países son parte del grupo de naciones que a escala
mundial se han identificado como de "megadiversidad" biológica.
En su conjunto, estas naciones albergan entre un 60 y un
70% de todas las formas de vida del planeta.
América Latina y el Caribe forman una región
rica en agua. Con sólo un 15% del territorio y un
8,4% de la población mundial, recibe el 29% de la
precipitación y tiene una tercera parte de los recursos
hídricos renovables del mundo.
Estimaciones
actuales indican que América Latina
y el Caribe recibe un promedio de mil 556 milímetros
de precipitación anual, considerablemente mayor que
cualquier otra región del mundo. Los recursos hídricos
renovables internos, compuestos por el flujo anual de aguas
superficiales y la recarga de aguas subterráneas,
alcanzan un total de 13,4 kilómetros cúbicos
al año, la tercera parte de los recursos mundiales.
Por
habitante, ello representa 27,673 metros cúbicos,
casi cuatro veces el promedio mundial. Asimismo, en el subcontinente
existe el 11% de las reservas mundiales de petróleo
y se produce cerca del 15% del crudo que se extrae a nivel
mundial. Cuenta, además, con el 6% de las reservas
internacionales de gas natural, grandes reservas de carbón
mineral --suficientes para unos 288 años de explotación,
lo que la convierte en un territorio de grandes atractivos
para la expansión imperialista.
Apropiarse
de América Latina y el Caribe es un objetivo
estratégico de primer orden para Estados Unidos.
Para
ello cuenta con mecanismos de dominio y superexplotación
económica, como son los Tratados de Libre Comercio,
que vinieron a sustituir a la desacreditada Área de
Libre Comercio para las Américas (ALCA), la presencia
de los organismos financieros internacionales, y la militarización
regional, con nueve bases establecidas y planes, como el
Colombia y el Puebla-Panamá, destinado a la rápida
movilización de sus fuerzas contra los regímenes
democráticos establecidos en la región en los últimos
años.
Para
que no haya engaños: detrás de cualquiera
de estos proyectos hegemónicos se encuentra el interés
-y la creciente necesidad - de apoderarse de los potenciales
energéticos latinoamericanos.
De
ahí la importancia de las advertencias hechas
en la ONU por los dirigentes latinoamericanos que, con ojo
avizor, han comprendido que el cambio climático es
una consecuencia del mal manejo del desarrollo, y que también,
para contrarrestarlo, están los proyectos expansionistas
del principal culpable de los grandes males que afectan al
planeta y sus moradores: los Estados Unidos.
Cabría preguntarse, ¿qué futuro
espera a la Humanidad en su conjunto y en particular a
los habitantes de esta zona, si llegan a fraguarse los
planes norteamericanos?
Esta
región espera una respuesta, ya solicitada y
reiterada en la ONU y otros foros, por las naciones subdesarrolladas.
De
lo contrario, si la geoestrategia imperial llegase a triunfar
mediante los planes ya en funcionamiento, América
Latina, saqueada durante siglos, perderá el futuro
de manera irremediable.
Fuentes utilizadas:
El
Cambio Climático en América Latina y Caribe,
INFORME PNUMA 2004
Reflexiones del presidente Cubano, Fidel
Castro, Condenados a muerte prematura por hambre y sed más
de 3 mil millones de personas en el mundo.
El Cambio Climático en América
Latina y Caribe, INFORME PNUMA 2004
Conferencias del Dr. Alan Fairlie, representante
de la Red Latinoamericana de
Comercio Internacional y de Luis Miguel
Sirumbal, Director de Cedal y editor de
Actualidad Económica del Perú,
Los impactos
del cambio climático sobre América
Latina y el Caribe, CEPAL |