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Dailyn Ruano Martínez
Periodista de Radio Rebelde
El inicio de un extenso camino
20 de Marzo de 2009, 3:55 p.m.
La Habana, Cuba.- Convocados por la Central de Trabajadores de Cuba el 22 de marzo de 1959 se efectúa frente al entonces Palacio Presidencial el primer desfile y concentración popular del pueblo en general, en apoyo a las leyes revolucionarias.
Los primeros meses de la Revolución triunfante signaban el deseo, la esperanza, la motivación de los trabajadores y de la familia cubana en apoyo a las nuevas leyes.
"Ahora más que nunca es necesaria la unidad de los trabajadores", enfatizaba en su discurso el Comandante Fidel Castro quien fuera por esa fecha Primer Ministro del Gobierno Revolucionario.
El líder histórico de la Revolución Cubana frente a un nutrido grupo de personas refiere que por primera vez en Cuba, el gobierno se puede dirigir a los campesinos y a los trabajadores como a sus amigos, como a sus compañeros, como a los únicos a quienes tiene derecho a pedir, para que no fracase la Revolución
Desde aquel histórico escenario Fidel señalaba el reto que representaba dirigirse al pueblo en un día como aquel cuando a los complejos problemas internos del país se le añadían los complejos problemas internacionales.
“Ya de por sí, y sin salirnos del ámbito nacional, nuestra tarea es muy dura y difícil, porque ya de por sí, y por ser esta una revolución verdadera y no una farsa más de las muchas que ha contemplado América; por ser una revolución y no un cuartelazo, por ser una cura de raíz y no una simple poda donde vuelven a retoñar los males añejos, por ser una operación quirúrgica en que hay que cortar por lo sano y abandonar las curitas de mercurocromo, tenemos grandes problemas.”
En medio de vítores y ovaciones, el pueblo escuchaba atento las firmes palabras de aquel hombre cuyo empuje había permitido al Movimiento 26 de Julio meses antes la destrucción de la tiranía de Fulgencio Batista.
Desde aquella tribuna apuntaba: “La única esperanza de la contrarrevolución para conquistar el poder, como sabe que no tiene el menor chance de conquistarlo con el pueblo, es con la ayuda extranjera; luego, los contrarrevolucionarios son, antes que nada, traidores a su patria, sonsacadores del extranjero, celestinas que hablan al oído del extranjero poderoso, para ver si con todos los recursos implantan aquí de nuevo en el suelo de la patria la contrarrevolución.”
Una gran campaña de difamación se gestaba a nivel internacional para obstruir la naciente revolución. Las desafiantes declaraciones de Fidel encontraban apoyo en quienes atentos escuchaban.
“¡Que pierdan sus ilusiones que aquí jamás, aunque usen todos los recursos, toda la propaganda, todos los medios para obstruccionarnos, para dividirnos, para debilitarnos, porque creo en este pueblo, porque conozco sus defectos, porque conozco sus deficiencias, que no son suyas, sino las que heredó, y conozco también sus extraordinarias virtudes, este pueblo cubano, a este pueblo nuestro, a este pueblo de Maceo y de Martí digo que no lo vuelven a oprimir!”
Muchos discursos de Fidel sucederían a aquel del 22 de marzo en el hecho que perduraría en la historia como el primer desfile y concentración popular. Sin embargo, la trascendencia de este pasa por ese llamado a la unidad frente a la oligarquía internacional, con fuerza y firmeza en el principio de un largo camino el cual tiene hoy medio siglo. |