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El único frente común fue Cuba
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
21 de Abril de 2009, 9:57 a.m.
La Habana, Cuba.- Vamos a aclarar un punto. La Cumbre de las Américas, me refiero a la primera, fue citada por el presidente William Clinton en diciembre de 1994 en Miami. No se trató de una convocatoria de la OEA, sino de la citación emitida por quien entonces estaba al frente del imperio.
Y se hizo en Miami, la ciudad de la contrarrevolución anticubana por excelencia y por terrorismo. Tampoco en aquella ocasión hubo un representante del Gobierno Revolucionario de la mayor de las Antillas. Era lógico. Clinton hacía politiquería y había firmado la Ley Helms Burton.
En Miami, la falta de Cuba hacía destacar la presencia de la Revolución de forma muy fuerte, porque siempre hubo gobiernos como el de Hugo Chávez, que reclamaron el cese del bloqueo.
De ahí en adelante las cosas para Estados Unidos fueron empeorando. De cumbre en cumbre, el imperio fue perdiendo terreno, mientras las masas populares latinoamericanos ganaban espacio político y social para hacerse oír.
En la V Cumbre en Trinidad y Tobago, que acaba de terminar, Cuba fue el único tema de consenso de América Latina y el Caribe, y más concretamente, el asunto unificador fue el clamor de que se levante el bloqueo norteamericano a la Isla, que lleva sufriéndolo ya medio siglo.
Todos los tambores de América resonaron al unísono entonando el mismo ritmo y el canto de poder de los pueblos y gobiernos del sur del río Grande para defender al pueblo que ha brindado la mayor solidaridad a los latinoamericanos en salud, educación, deportes, que comparte sus logros científicos y brinda ayuda en catástrofes incluso a países cuyos gobiernos no tenían relaciones con La Habana.
Cuba no estuvo físicamente presente, pero no pudo ignorarla nadie. La fuerza de sus ideas no se quedaron en el Primero de Enero de 1959, se ha ido extendiendo poco a poco y, si un día Washington ordenó que la expulsaran de la OEA y rompieran relaciones con ella (México las mantuvo), medio siglo después todos las han restablecido.
Barack Obama fue más inteligente que Clinton y mucho más listo que Bush. Se acercó a los mandatarios latinoamericanos con más sencillez, los saludaba e hizo algunas promesas, se reunió prácticamente con todos los grupos del continente.
Pero los resultados de la Cumbre no fueron siquiera alentadores. El Presidente norteamericano reconoció que los programas impulsados por la Revolución cubana en la región —los de salud y alfabetización, por ejemplo— pueden ser más efectivos que la fuerza militar estadounidense.
Cuba no lo hace para ganar influencias sino por el sentimiento de que formamos parte de una sola humanidad y deseamos ayudar a nuestros hermanos, donde quiera que estén, aunque sea en los helados montes del Himalaya, en Paquistán.
Por eso la Revolución volvió a ganar en la Cumbre de Trinidad y Tobago. |