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Millón y medio sin casas en seis meses
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
21 de Julio de 2009, 11:00 a.m.
La Habana, Cuba.- Es muy difícil de concebir en la mente las cifras. La magnitud es trabajosa de asimilar. Trate usted de imaginar que más de millón y medio de familias perdieron las propiedades de sus casas durante el primer semestre de este año en Estados Unidos.
Por supuesto, no todas están en la calle. Muchas buscan un apartamento que alquilar mientras capean el temporal de la crisis, otros se refugian en las llamadas casas rodantes y no se sabe cuántos cientos de miles van a dar a los barrios marginales que crecen como los hongos en los suburbios de las urbes estadounidenses y a veces en el centro mismo de ellas.
Más de millón y medio fue el número de casas de las que se apoderaron los bancos norteamericanos debido a que sus dueños no pudieron pagar las mensualidades de las hipotecas que siempre penden sobre ellas como una espada de Damocles.
Hace unas semanas un diario neoyorquino entrevistaba a una señora que se veía en la obligación de ir cada tarde a un albergue público a pernoctar con sus tres hijos para al día siguiente abandonar el techo fugaz. Prefería esa solución por un problema de las escuelas de sus hijos, pero en los albergues no se puede estar de día y ella tenía que salir a la calle a luchar su subsistencia.
El sistema capitalista es completamente implacable con los más pobres. Los sufrimientos no cuentan para los bancos, solo las ganancias. Es muy posible que miles de esos desahuciados hayan estado pagando sus inmuebles durante diez, quince o veinte años, quedaran sin empleo por la crisis terrible y ahora no reciban ninguna oportunidad, ningún período de gracia hasta salir del hueco existencial en que los sumió el sistema.
Se trata, señaló el informe de la empresa RealtyTrac, una firma dedicada a rastrear propiedades en todo el país, de un aumento del 9% respecto del semestre previo y del 15% frente al mismo periodo de 2008. Y eso que por todas partes se afirma que hay señales de mejoría en Estados Unidos.
El crecimiento de la máquina que traga hogares se produce a pesar de que ha habido alguna moratoria a nivel local, estadual y nacional para que el daño sea menor, pero no se puede comparar con la velocidad en que se vencen los plazos de pago ni con los miles de millones dedicados a salvar bancos e industrias transnacionales.
Las malas nuevas desde el frente inmobiliario se suman a la siempre en aumento cifra del desempleo, que en este momento se encuentra en 9,5% y el propio presidente Barack Obama admitió que el índice de desempleo seguirá creciendo en los próximos meses.
El problema radica en que las llamadas ejecuciones hipotecarias relacionadas con la pérdida del puesto de trabajo "representan la mayor parte" de este fenómeno.
Según ANSA, un reporte de la cadena televisiva Fox News indicó que más de un millón de niños estadounidenses se habrán quedado sin techo para fines de este año a causa de la crisis del desempleo y las ejecuciones hipotecarias.
Si esto ocurre en un país de desarrollo tan grande como Estados Unidos, casi ni es imaginable lo que sucede en América Latina, donde la miseria y la disparidad entre ricos y pobres es insondable. |