|
El plan Honduras
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
22 de Octubre de 2009, 11:40 a.m.
La Habana, Cuba.- Roberto Micheletti parece un supermán de juguete. Mantiene una posición de fuerza que nadie le creería si no tuviese detrás un Departamento de Estado norteamericano con gran interés de que José Manuel Zelaya no regrese a la presidencia de Honduras.
Como condimento fundamental para dar sabor a la situación del país centroamericano podemos añadir exactamente la absoluta inoperatividad de la Organización de Estados Americanos (OEA) para defender las decisiones y los principios de una democracia que ella misma pregona.
Pero allí un funcionario de Estados Unidos —no era ni siquiera el embajador— se da el lujo de criticar a Zelaya mientras los soldados adiestrados por especialistas de allá del Norte siguen aumentando la cuenta de muertos, detenidos y desaparecidos y dando trabajo a las organizaciones de defensa de los derechos humanos.
El régimen golpista de Micheletti, después de una resistencia popular encarnizada que se acerca a los cuatro meses y no cesa, se mantiene únicamente por la combinación de la oligarquía local, el ejército, la OEA y el Gobierno de Washington.
El mundo entero (hasta Estados Unidos, aunque no lo sienta) demanda mayores medidas para restituir al Presidente legítimo de Honduras, pero los norteamericanos y la OEA insisten en un diálogo inútil que no lleva a ninguna parte y que no debió producirse nunca.
Su único objetivo es prolongar la situación hasta que se produzcan las elecciones de noviembre y ver si entonces pueden legalizar el cuartelazo aupado por la oligarquía hondureña con apoyo de la embajada norteamericana.
El Plan de San José propuesto por Óscar Arias por orientaciones del Departamento de Estado es un pretexto para dilatar la única solución legal posible: la restitución de Zelaya a la presidencia.
Este miércoles, ya el embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, denunció la pasividad de esa organización ante la crisis política y dijo que su Gobierno siente indignación ante los acontecimientos en Honduras. El embajador de Caracas se preguntó hasta cuándo un mequetrefe como el presidente golpista en Honduras, Roberto Micheletti, se va a burlar de la comunidad internacional y jugará con la paciencia de la OEA.
Es completamente explicable. La triada de sostén de Micheletti está clara: la oligarquía hondureña, el Departamento de Estado y la OEA. No hay que buscarle una quinta pata al gato. |