La
derecha y el arma de la impugnación
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Rebelde
22 de Noviembre de 2008, 10:25 a.m.
La
Habana, Cuba.- Parece que a la derecha latinoamericana
le ha aparecido en su arsenal un nuevo misil contra
la lucha de las masas latinoamericanas: la impugnación.
El método suele surgir mucho
antes de los hechos. Cuando las victorias o medidas
populares se dibujan en el horizonte, los partidos
oligárquicos recurren inmediatamente a su dominio
de la prensa, radio y televisión para atacar
los posibles resultados.
Lo usual es que se presenten como
grandes ganadores antes de los comicios o plebiscitos
y luego, cuando son derrotados, alegan el fraude y
comienzan a tratar de entorpecer la aplicación
de la voluntad de los electores.
Así ha sucedido en Venezuela
varias veces (en 2002 llegaron al golpe de Estado),
a pesar de que numerosos observadores internacionales
certifican la limpieza de la votación.
Así ha ocurrido y ocurre en
Bolivia, donde el gobierno de Evo Morales se ve presionado
por los ataques de la derecha respaldada por Estados
Unidos. En la nación del altiplano andino la
oligarquía lo impugna todo, salvo sus propias
acciones, que suelen ser ilegales.
Por rechazar, lo hacen con la nueva
Carta Magna, que es voluntad de las grandes masas
y que será aprobada por votación que
se espera abrumadora el 25 de enero próximo
en un plebiscito que la oposición quiere impugnar
por cualquier vía, porque establece las bases
de un cambio institucional profundo en Bolivia a favor
de las masas indígenas, campesinas y trabajadoras.
En Ecuador la oligarquía pretende
eliminar la legalidad del Consejo Nacional Electoral
en la convocatoria al referendo para la aprobación
de una nueva Constitución.
Ahora, en estos momentos, el campo
de batalla de la derecha es la impugnación
de las elecciones municipales en Nicaragua, que acaban
de tener lugar y dieron a los sandinistas una victoria
contundente sobre sus rivales.
El Consejo Supremo electoral del país centroamericano
declaró como alcaldes electos a 105 candidatos
del Frente Sandinista de Liberación Nacional,
de un total de 146 ayuntamientos en disputa.
Managua, la golpeada capital nica,
surgió con un nuevo burgomaestre del FSLN,
el ex boxeador Alexis Argüello, vencedor del
derechista Eduardo Montealegre, que ya había
perdido las elecciones presidenciales frente a Daniel
Ortega.
Montealegre —postulado por el
Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que dirige
el ex presidente Arnoldo Alemán— no presentó
sus pruebas ante el CSE, y acudió en busca
de apoyo a la embajada de Estados Unidos, gremios
empresariales y la cúpula de la Iglesia Católica.
Él y su partido declararon
que no reconocerán los resultados del escrutinio.
Así va la derecha, cada vez más a la
deriva en el mar latinoamericano, tratando de encontrar
formas que le permitan mantener un poder que lentamente
va perdiendo en todo el continente.
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