La cáscara de plátano y la tembladera
Joaquín Rivery Tur
Colaborador Rebelde
23 de Septiembre de 2008, 10:35 a.m.
LA HABANA, CUBA.- La quiebra de Lehman Brothers, uno de los mayores bancos de inversión en Estados Unidos, fue la cáscara de plátano que encontró el sistema financiero norteamericano para dar el gran resbalón y caer completamente en una tembladera.
A más de una semana de gran fiasco, el Estado norteamericano se ha visto en la obligación de hacer lo que predica a gritos que no se haga: intervenir en el mercado. Milton Friedman, el dios del neoliberalismo, no se opondría, porque el sistema financiero capitalista está al borde de un precipicio y nadie quiere que los países ricos se despeñen porque los países pobres surgirían las peores consecuencias.
Los bancos centrales de las naciones capitalistas ricas han inyectado a sus aparatos bancarios centenares de miles de millones de dólares y se admite que la cantidad puede llegar a un billón de billones sólo en Estados Unidos. La situación de los bancos es tan mala por la prácticas constantes de especulación con valores, divisas y los complicados "derivados", operaciones sin control que muchas veces se realizan empleando paraísos fiscales y que se relaciona también con el lavado de dinero.
Muchos señalan como semilla de la actual hecatombe financiera a la crisis hipotecaria, en la que se enredaron los mayores bancos norteamericanos que, de pronto, se dieron cuenta de que los deudores no tenían dinero para pagar, eran totalmente insolventes y no podrían recuperar el capital.
Hoy, después que Washington se ha visto obligado a dar el paso de estatizar tres bancos de la coma, porque de lo contrario las pérdidas arrastrarían el país hacia el abismo financiero y económico, las cosas no parecen mejorar.
Esta semana volvió a abrir con bajas sensibles en los mercados de valores de Nueva York y no frena la caída ni el anuncio de que Ben
Bernanke, el jefe de la Reserva Federal (banco central) está luchando a brazo partido en el Congreso para lograr un paquete de salvataje de 700 mil millones de dólares para entregar a los banqueros irresponsables, que no acaba de convencer a la gente ni a los expertos, a pesar de las promesas de Bush de que él salvará al mundo.
El plan es simple: que el Estado compre todos los activos dudosos o "tóxicos" que afectan al sistema, aunque los demócratas quieren introducirle algunos maquillajes sociales.
De todas formas, la crisis financiera es tan profunda que algunos economistas alegan que, si se aprueba el plan de los 700 mil dólares, eso no significa obligatoriamente que alcanzará y que el gobierno se abstendrá de solicitar nuevas sumas. Todo está por ver. |