|
Dailyn Ruano Martínez
Periodista de Rebelde
¡No a la violencia contra la mujer!
25 de Noviembre de 2008, 2:20 p.m.
LA HABANA, CUBA.- No es preciso reconocer sólo como actos de violencia contra las mujeres los golpes u otros maltratos físicos. También los daños pueden ser sexuales y psicológicos. La violencia de género, como todo acto de este tipo en otros escenarios de la sociedad se tiene como resultado posible o real las afectaciones incluidas las amenazas, la coacción o privación arbitraria de la libertad ya sea en la vida pública o en la privada.
Golpes, abusos, hostigamiento sexual, violaciones, gritos e insultos, aborto forzado son algunas de las manifestaciones de tan negativa práctica, las cuales persisten aún cuando la voluntad de tantos organismos y gobiernos en el mundo promueve acciones para erradicar el flagelo.
Pero no basta con eso. Mientras existan conductas de tal índole y las féminas lo permitan sin denunciarlo, será en vano todo esfuerzo en contra. Se trata de un problema que hay que enfrentar sin demoras. Desafortunadamente a nivel mundial es probable que al menos 1 de cada 6 mujeres sean golpeadas y obligadas a tener relaciones sexuales. También es probable que 1 de cada 5 mujeres sean víctimas de violación o intento de violación a lo largo de su vida.
Algunas cifras también refieren que en el mundo 130 millones de mujeres han sido mutiladas genitalmente. Lo cierto es que no hay ni puede existir cultura inmune a este flagelo. Toda niña, joven o mujer, tiene derecho a ser prevalecer sus derechos tanto sociales como individuales y exigir respeto hacia sus valores y condiciones tanto físicas como sexuales y psicológicas.
Por eso nunca serán suficientes las acciones que se desarrollen ya sea desde el nivel gubernamental como hasta los más elementales para ponerle coto. Con frecuencia en varios países del mundo los delitos enmarcados por la violencia contra la mujer quedan inmunes.
La celebración del Día Internacional de la Eliminación contra la Mujer es solo uno de los tantos esfuerzos por insistir en estas cuestiones.
El origen del 25 de noviembre se remonta a 1960, año en que las tres hermanas Mirabal fueron violentamente asesinadas en la República Dominicana por su activismo político contra la dictadura de Trujillo. Las hermanas conocidas como las “Mariposas Inolvidables” se convirtieron en el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina. Esta reacción contribuyó a despertar conciencia en el público.
Desde 1981, fecha en que se celebró en Bogotá, Colombia el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional por la No Violencia contra las mujeres y en 1999 se designó de manera oficial por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Pero, lamentablemente y a pesar de las disposiciones legales, el panorama de la mujer no ha cambiado mucho. Por lo menos en una buena parte del mundo. Quince años después del establecimiento de la Resolución 48/104, la violencia contra la mujer sigue cobrando víctimas y constituye una vergonzosa limitante para que las féminas alcancen su plena igualdad y desarrollo.
La realidad ha demostrado que no basta la implementación de medidas jurídicas u organizativas para garantizar la protección de los derechos humanos para todos. Se necesita voluntad política de los estados para que sectores tan vulnerables como las mujeres y los niños gocen de la debida protección.
Mientras no se analicen las causas que motivan el fenómeno de la violencia contra la mujer y la trata de personas y se pongan en práctica programas objetivos para su erradicación, se convivirá con la explotación de seres humanos, específicamente la de mujeres y niños. Su génesis habrá que buscarla en las raíces sociales y culturales de cada país.
No obstante, este es un día para decir NO a tan baja y degradante práctica.
|