La crisis por la
escasez del agua, perentoria en algunos territorios,
mantiene hoy en tensión al mundo y aunque algunos
expertos son optimistas, otros hablan de la posibilidad
de futuras guerras por el control de los recursos hídricos.
Se estima que en el 2050 el abastecimiento
de agua por habitante será menor que en los años
90 del pasado siglo, cuando se verificó una reducción
de un tercio respecto a la década del setenta.
Pero al agravamiento de la escasez mundial
del agua que vaticinan los especialistas se unen otros
problemas que golpean directamente al hombre: la falta
de agua potable y de saneamiento, frecuentes en las
zonas rurales y en los barrios pobres donde viven millones
de personas con condiciones antihigiénicas que
amenazan su vida.
Las dos dificultades mencionadas, que
se extienden incluso a la mitad de las escuelas del
mundo, según el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF), generan la transmisión
de enfermedades como la hepatitis y el cólera,
causantes de millones de muertes todos los años,
mayormente de niños, por ser los más vulnerables.
Pese a los esfuerzos de algunos gobiernos
para mejorar la vida de sus poblaciones, lo realizado
hasta ahora es insuficiente y los especialistas consideran
esencial priorizar el suministro de agua potable como
forma de garantizar la salud, junto a la edificación
de un sistema de saneamiento adecuado.
La Organización de las Naciones
Unidas calcula que al menos 2 600 millones de personas
carecen en su vivienda de un cuarto de baño,
y menciona que la situación es especialmente
crítica en la India, donde 700 millones de sus
habitantes están en esa situación.
En África la población
también sufre ese problema y, según estimaciones
de la OMS y UNICEF, por cada 100 habitantes de poblados
africanos menos del 40% tienen acceso a una letrina
y apenas un 57% de los menores de edad en África
Subsahariana beben agua potable.
Se estima que de los 2 600 millones
de personas sin acceso a saneamiento, el 75% vive en
Asia, el 18% en África y un 5% en América
Latina y el Caribe.
Ante esta situación, vale preguntarse
¿qué se ha hecho hasta hoy?
Poco se ha avanzado cinco años después
de que la comunidad internacional acordara en la Conferencia
Mundial sobre Desarrollo Sustentable, celebrada en Johannesburgo,
Sudáfrica, reducir a la mitad para el 2015 el
número de personas sin acceso a saneamiento básico.
Existen pocas esperanzas de que para
esa fecha pueda lograrse el objetivo de beneficiar a
1 300 millones de individuos (la mitad de a quienes
en la actualidad se les niega ese derecho).
Aunque esa es una de las metas del milenio
fijadas por los países miembros de la ONU, el
derecho al agua y el saneamiento no son un tema priorizado
en la agenda de muchos gobiernos.
La
mayoría de los países de mayores recursos
continúan mostrando su desinterés y se
niegan a colaborar con financiamiento y tecnología
para resolver una cuestión en la que también
se notan las diferencias entre ricos y pobres, pues
aunque el acceso al agua es un derecho humano, los más
afectados continúan siendo quienes viven en naciones
en desarrollo. |