Se
dice que son excepciones los presidentes que han tenido un
segundo mandato y salido ilesos de la desaprobación
popular. El ejemplo más cercano lo tenemos en el llamado
"hombre de la guerra", el derrotado mandatario de
Estados Unidos, George W. Bush, quien deja a su país
empantanado en Iraq y la economía nacional en vísperas
de una cada vez mas temida recesión económica.
El pueblo aprueba su política solo en un 23 por ciento.
Sin embargo, en estos aires de América Latina, y no
por casualidad, se da una prueba de que las cosas pueden ser
diferentes si hay voluntad política y se cumplen las
promesas hechas al electorado durante las campañas
para hacerse de la presidencia.
El buen ejemplo llega ahora de Brasil, el país de mejor
economía y el campeón de las desigualdades sociales
en el continente.
Pues el 73 por ciento del electorado brasileño respalda
la gestión en el cargo al presidente Luiz Inacio Lula
da Silva, reelecto en un segundo mandato y que cuenta, en
este momento, con el mayor apoyo popular desde que asumió
en el 2003.
Los resultados de la investigación no proceden del
Gobierno. La pesquisa fue hecha por el Instituto Brasileño
de Opinión Pública y Estadistica (IBOPE), cumpliendo
una encomienda de la Confederación Nacional de Industria
(CNI) en 141 municipios del país.
El 58 por ciento de los encuestados calificó de óptimo
y bueno la gestión del Mandatario, un 30 por ciento
lo consideró regular y solo un 11 por ciento calificó
de malo el trabajo de Lula, un ex obrero metalúrgico
de Sao Paulo, nacido en el Nordeste, la región más
pobre de Brasil.
Los datos comparativos son incuestionables, puesto que la
CNI sigue la trayectoria de la aprobación personal
al Presidente desde que asumió el gobierno hace cinco
años. La aceptación subió de 65 % en
diciembre pasado al actual 73, y la desaprobación cayó
de 30 a 22%, según el sondeo, que posee un dos por
ciento de margen de error.
Uno de los resultados más interesantes es que sectores
de posición mas critica al gobierno, entre ellos las
personas de enseñanza superior completa, dieron ahora
un 47% de asentamiento a Lula, en tanto los más satisfechos
son los mas pobres y los nordestinos, que le otorgaron 84
y 85% respectivamente de aprobación.
Los resultados de la encuesta se difundieron en medio de los
ataques de los partidos de oposición que tratan de
impedir el plan inversionista económico social denominado
Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), que
Lula impulsa personalmente.
El PAC tiene entre sus propósitos la generación
de empleos y el incremento de la infraestructura para el desarrollo
de la nación en áreas tradicionalmente olvidadas
por los gobiernos anteriores y ya comenzó a implantarse
en los barrios marginales (favelas) de las grandes ciudades,
como Río de Janeiro y Sao Paulo, donde se iniciaron
procesos de urbanización y mejoría en la calidad
de vida de sus millones de habitantes.
Por otra parte, Lula ha jugado un importante papel en la política
exterior de Brasil y en los grandes planes de integración
económica, muchos impulsados por Venezuela, pero que
encuentran en el gigante sudamericano colaboración
económica y voluntad política.
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