La
Standard Oil de Rockefeller comenzó inmediatamente
relaciones con Adolfo Hitler cuando este llegó al
poder en Alemania en la década de los treinta. Los
negocios son los negocios y las ideas del führer no
tenían por qué intervenir. Así siguió la
historia del consorcio por esos derroteros. Hoy se llama
Exxon Mobil y es la corporación petrolera más
grande del mundo. Curiosidades.
La empresa fue una de las
mayores contribuyentes e impulsoras de una Organización
No Gubernamental, que es tremendamente gubernamental, pero
el cartel sirve para no pagar impuestos y disimular independencia.
Esa ONG se denomina American Enterprise Institute (AEI),
la organización donde se concentran los intelectuales
promovidos por las grandes corporaciones, esencialmente
las del complejo militar industrial.
Exxon Mobil y el AEI
han tenido la característica de impulsar intensamente
el Proyecto de Nuevo Siglo Americano (PNSA), un grupo que
ha aportado y aporta constantemente cuadros al gobierno
de George W. Bush.
Prácticamente lo mantiene. Los
principales secuaces del Presidente son signatarios del
PNSA con todas sus ideas retrogradas incluidas. Una de
las más mortíferas es la acción propugnada
por Exxon de pagar a académicos de universidades
o institutos para que elaboren teorías contrarias
a la tesis demostrada de que el calentamiento del clima
es consecuencia de la actividad humana en alto grado, como
demostró el comité intergubernamental de
científicos que durante años estudió el
tema.
Esta conspiración para detener las medidas
que puedan aliviar el desastre que se cierne sobre el planeta
ha derivado en el envío de cartas a economistas
y científicos ofreciendo 10 mil dólares,
además de gastos de viaje y pagos adicionales, a
quién escriba artículos que enfaticen los
defectos del informe del Panel Internacional para el Cambio
Climático.
Según Ben Stewart, de la organización
ecologista Greenpeace, el American Entreprise Institute
funciona “como la Cosa Nostra intelectual de la administración
Bush“. “Son los vicarios de la Casa Blanca
en los últimos estertores de la campaña de
negación del cambio climático.
Han perdido
la batalla científica, han perdido la batalla ética.
Y lo único que les queda es una maleta llena de
dinero“, señala Stewart. Según el sirio
web Slynation, otro “científico” alquilado
por la corporación petrolera en su cruzada de depredación
de la humanidad, es el canadiense Tad Murty, quien publicó en
la capital británica un estudio que pone en duda
el informe intergubernamental que afirma el origen humano
del actual calentamiento del clima.
El gigante de los hidrocarburos
posee, además, la página web energychest.net,
dirigida a los niños de Gran Bretaña, donde
se afirma que la causa del calentamiento global está por
determinar. La campaña de desinformación
es amplia. Un estudio, publicado en Ecological Complexity
pone de relieve la falsedad de que los osos polares sean
afectados por el recalentamiento planetario.
La propaganda
en realidad fue financiada por ExxonMobil, Daimler Chrysler,
EL Paso y empresas del sector energético. La Vanguardia
Digital cita un informe de la Union of Concerned Scientists,
donde se afirma que entre 1998 y 2005 la Exxon empleó 12,5
millones de euros en una red de 43 organizaciones y expertos
dedicados a confundir la tesis del calentamiento del planeta.
Ahí tenemos el Competitive Enterprise Institute,
con sede en Washington que recibió 1,5 millones
de euros para difundir spots de televisión con escenas
infantiles que desacreditaban los riesgos de la emisión
de dióxido de carbono a la atmósfera.
Hay
mucho más, pero basta. Las corporaciones siguen
y continuarán depredando al ser humano porque para
ellas lo importante son las ganancias.
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